De la Rúa fue dado de alta en apenas 24 horas

"Estoy muy bien, muy bien", dijo tras la angioplastia. Regresó a Olivos.El ministro Lombardo aseguró que su pronóstico es "excelente".Desmienten versiones que hablaban de lesiones cardíacas serias.

El presidente Fernando de la Rúa fue dado de alta ayer del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, ubicado en el barrio porteño de Belgrano, donde el viernes fue sometido a una angioplastia debido a que padecía la obstrucción de una arteria.

Muy sonriente y de buen semblante, el jefe de Estado se retiró de la clínica pasadas las 16, dialogó brevemente con la prensa y luego, en compañía de su esposa, Inés Pertiné, subió a un auto con el que se trasladó a la residencia presidencial de Olivos.

«Estoy muy bien, muy bien. Quiero agradecer a toda la gente que me ha acompañado, a los médicos, enfermeras y a todo el personal de esta clínica. Ha sido todo excelente. Así que como vine, me voy», dijo De la Rúa.

El Presidente, que vestía un traje gris, explicó que el viernes había concurrido al centro médico para un «chequeo» y luego » apareció una pequeña cosa, que no era urgente, pero se aprovechó para hacerlo».

El Presidente fue operado sorpresivamente -luego de pautada su internación para hacerle un chequeo de rutina- de una afección cardíaca similar a la que debió ser sometido, en 1993, Carlos Menem.

La operación practicada a De la Rúa, que el 15 de septiembre cumplirá 64 años, consistió en desobstruir con un catéter la arteria afectada por la acumulación de grasa (colesterol). En 1999, a pocos días de asumir el cargo, el Presidente sufrió un neumotórax espontáneo, pero se ha recuperado completamente.

Antes de que De la Rúa fuera dado de alta, Lombardo explicó en una conferencia de prensa que «el pronóstico es excelentemente bueno» y aseguró que el Presidente «podrá mantener condiciones de vida normales», ya que se trata de un paciente «de muy bajo riesgo que ha sido oportuna y muy bien tratado».

El equipo encabezado por el médico Jorge Belardi -el mismo que operó a Menem-, indicó que en las próximas horas De la Rúa «debe tomar una medicación y no debe hacer esfuerzos mayores que caminar».

Los médicos desmintieron que el Presidente «haya tenido síntomas cardiológicos agudos» previos a su internación y explicaron que las sospechas de que podría tener una patología coronaria surgieron por «otras causas, un poco de calcio que se vio en radiografías». La aclaración se debió a que un diario porteño publicó ayer que el De la Rúa tiene una «obstrucción muy seria, que no fue reparada en la operación, en una rama de la arteria coronaria izquierda».

Por su parte, Lombardo aclaró que el jefe de Estado no derivaría su actividad presidencial en ningún otro miembro del gobierno y que será el propio De la Rúa quien decidirá cuándo se reunirá con sus ministros. El Presidente recibió ayer las visitas del ex presidente Raúl Alfonsín y de sus ministros, incluido Domingo Cavallo, quien le recomendó al jefe de Estado «lanzar hacia afuera el stress», como lo acostumbre hacer él o Mestre.

También estuvo su hijo «Aíto» De la Rúa, quien dijo que su padre está «bárbaro» y que todos los integrantes de la familia están «muy contentos» porque lo vieron «con una fuerza terrible y con muchas ganas de trabajar». En tanto, un reducido grupo de militantes radicales cortó la calle, frente al centro asistencial, para manifestar su apoyo a De la Rúa.

Carlos Menem, quien cumple prisión domiciliaria, telefoneó a De la Rúa a través de su hermano Munir. (Infosic, DyN)

«El lunes estaré trabajando»

El presidente Fernando De la Rúa dijo que está «muy bien» y aseguró que el lunes estará en su cargo para «seguir trabajando» agradeció «la preocupación de todos los argentinos» por su estado de salud y saludó al personal médico del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, donde ayer fue sometido a una angioplastia en el arteria coronaria.

Al abandonar esta tarde el centro asistencial, el jefe de Estado dijo que «como vine» al Instituto Cardiovascular de Buenos Aires «me voy», en referencia a la operación a la que fue sometido el viernes.

Consultado sobre las recomendaciones médicas que recibió luego de la intervención quirúrgica, el jefe de Estado explicó que «tengo que adoptar el cuidado natural» después de una operación de esas características.

«Quiero agradecer a toda la gente que me ha acompañado, en especial al personal del Centro Cardiovascular», dijo De la Rúa a los periodistas apostados en la puerta del centro asistencial.

De la Rúa dijo que «era un chequeo pero apareció una pequeña cosa que no era urgente pero como se aprovechó para solucionarlo, mejor».

El primer mandatario aseguró que el lunes estará en su puesto de trabajo para «seguir trabajando» y reveló que en su estadía en la clínica «me he reunido con los ministros».

Tras las declaraciones del presidente, el ministro de Salud, Héctor Lombardo, dio su informe: El presidente está «al 100 por ciento», «evoluciona perfectamente bien dentro de los límites previstos». Lombardo especuló que la «ateroesclerosis coronaria» que afectó a De la Rúa pudo surgir de un stress y que en el futuro va a tener que incrementar su actividad física. «Pero va a poder volver a comer asados», aseveró.

Intentan mejorar la imagen del presidente

El gobierno nacional busca darle un nuevo impulso a la imagen del presidente Fernando de la Rúa, con un perfil mas alto pero selectivo y sustentado por estrategias de comunicación, más ordenadas, como la utilizada con motivo de la internación del Jefe de Estado.

La afección de De la Rúa, sometido a una angioplastia a raíz de la obstrucción de la arteria coronaria derecha, fue una clara señal de los cambios comunicacionales que se avecinan en el Ejecutivo.

El propio presidente anunció el viernes que se realizaría un chequeo médico, tras ocultar durante todo el fin de semana último, la realización de una serie de sigilosos estudios.

Luego, mientras el Jefe de Estado era intervenido quirúrgicamente, un mensaje optimista del propio De la Rúa era transmitido a todo el país donde anunciaba el inicio del «saneamiento económico y moral» de la Argentina.

Por la tarde, fue el ministro de Salud, Héctor Lombardo, quien confirmó oficialmente que en el estudio hecho al presidente se detectó una anormalidad y se decidió entonces realizar una «angioplastia». A partir de allí, Lombardo se convirtió, sin lugar a dudas, en el vocero oficial de De la Rúa en cuanto a su afección .

Incluso, el flamante portavoz del gobierno, Juan Pablo Baylac, evitó referirse a la internación del presidente y, siempre que fue consultado, cedió la tarea de informar a Lombardo.

A diferencia de oportunidades anteriores, no hubo retaceo en la información, celulares apagados ni tampoco un sinnúmero de interlocutores contribuyendo a la confusión de la prensa.

La información no se limitó a los partes médicos sino que Lombardo comunicó en forma permanente; el ministro de Salud respondió a la requisitoria de todos los medios; y los funcionarios y colaboradores que visitaron a De la Rúa accedieron a hacer declaraciones con un discurso unificado.

Tras criticar la política comunicacional del gobierno hasta la fecha, Baylac se encargó de marcar cuáles serán los cambios que se imprimirán a partir de su gestión en el área de comunicación de la Casa Rosada. Al respecto, reclamó la elaboración de una «política de comunicación» en la que De la Rúa ostente un perfil mas alto, pero selectivo. «Tiene que salir más, pero en la valoración no de la coyuntura sino de los horizontes de su gobierno, de lo que visualiza hacia adelante para que la sociedad tenga más claro hacia dónde vamos», enfatizó Baylac. (DyN)


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios