“De protocolos y censuras”
Se conoció hace una semana, al menos aquí en la zona por nota periodística en “Río Negro” del 27/12/2015, una propuesta-ataque del gobierno nacional, según lo expresara la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, dirigida a encasillar (parte, al menos) la voluntad popular a través del anuncio de establecer el “protocolo para la protesta”, para lo cual, inclusive, busca ayuda en las provincias. Sin necesidad de una lectura y análisis muy profundos es fácil deducir cuál es el objetivo de tal medida, razón por la cual desde los sectores más afectados por lo que esto significaría se ha producido la reacción esperada. Hace ya algunos años hubo un intento similar e inclusive desde las esferas del gobierno nacional y el de la Provincia del Neuquén se llegó a proponer la construcción de estadios cerrados, alejados de los centros de las ciudades, para que cada sector que quisiera expresarse lo hiciera desde allí, estableciendo una especie de “protestódromo”, lo que lógicamente no prosperó y mereció el repudio generalizado de la sociedad. Pero más allá de lo anecdótico de este episodio es necesario hacer saber al gobierno nacional que no será viable de ninguna manera el establecimiento de medida alguna que tienda a frenar los reclamos populares si no se toman previamente, en cada caso, las medidas necesarias, como son, por ejemplo: atención de los reclamos cuando éstos empiezan a formalizarse desde el diálogo y posteriormente la solución a los problemas planteados. No hay otra manera legítima, ni protocolo, que pueda frenar los reclamos de los sectores que se ven afectados por cualquier arbitrariedad. Esto es parte, indiscutiblemente, del tema de Derechos Humanos, y se maneja desde la militancia, desde las bases y los sectores de poder (el gobierno, por caso). Sólo se debe intervenir para dar soluciones y no para conculcar esos derechos reprimiendo o inventando normas, leyes, decretos o protocolos que intenten desviar por otros caminos la realidad, mucho menos para utilizar un tema tan delicado como medio de publicidad o como eje de campañas políticas partidarias. Por otra parte, y como “poniendo las barbas en remojo”, sin pretender abrir juicios sobre situaciones que por ahora sólo se perciben desde el pensamiento, pero atento a ciertos antecedentes, es válido pensar que podría haber algún intento con respecto a los juicios por el genocidio perpetrado durante el terrorismo de Estado que se están llevando a cabo en todo el país, y que pondría en peligro su continuidad. Particularmente sobre el tema, es necesario recordarle al actual gobierno nacional que no permitiremos ningún intento de frustración a los 40 años de lucha de todo un país en procura de verdad y justicia. Ante cualquier signo partidario o cualquier gobierno que lo intente responderá el pueblo, y no permitiremos que sean avasallados esos derechos de verdad y justicia. La única manera viable de evitar los “molestos” reclamos populares es atendiendo a los requerimientos de quienes se expresan con soluciones positivas que no terminen en falsas promesas o en convincentes discursos de tarima. Antonio Oscar Ragni DNI 7.385.689 Neuquén
Antonio Oscar Ragni DNI 7.385.689 Neuquén
Se conoció hace una semana, al menos aquí en la zona por nota periodística en “Río Negro” del 27/12/2015, una propuesta-ataque del gobierno nacional, según lo expresara la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, dirigida a encasillar (parte, al menos) la voluntad popular a través del anuncio de establecer el “protocolo para la protesta”, para lo cual, inclusive, busca ayuda en las provincias. Sin necesidad de una lectura y análisis muy profundos es fácil deducir cuál es el objetivo de tal medida, razón por la cual desde los sectores más afectados por lo que esto significaría se ha producido la reacción esperada. Hace ya algunos años hubo un intento similar e inclusive desde las esferas del gobierno nacional y el de la Provincia del Neuquén se llegó a proponer la construcción de estadios cerrados, alejados de los centros de las ciudades, para que cada sector que quisiera expresarse lo hiciera desde allí, estableciendo una especie de “protestódromo”, lo que lógicamente no prosperó y mereció el repudio generalizado de la sociedad. Pero más allá de lo anecdótico de este episodio es necesario hacer saber al gobierno nacional que no será viable de ninguna manera el establecimiento de medida alguna que tienda a frenar los reclamos populares si no se toman previamente, en cada caso, las medidas necesarias, como son, por ejemplo: atención de los reclamos cuando éstos empiezan a formalizarse desde el diálogo y posteriormente la solución a los problemas planteados. No hay otra manera legítima, ni protocolo, que pueda frenar los reclamos de los sectores que se ven afectados por cualquier arbitrariedad. Esto es parte, indiscutiblemente, del tema de Derechos Humanos, y se maneja desde la militancia, desde las bases y los sectores de poder (el gobierno, por caso). Sólo se debe intervenir para dar soluciones y no para conculcar esos derechos reprimiendo o inventando normas, leyes, decretos o protocolos que intenten desviar por otros caminos la realidad, mucho menos para utilizar un tema tan delicado como medio de publicidad o como eje de campañas políticas partidarias. Por otra parte, y como “poniendo las barbas en remojo”, sin pretender abrir juicios sobre situaciones que por ahora sólo se perciben desde el pensamiento, pero atento a ciertos antecedentes, es válido pensar que podría haber algún intento con respecto a los juicios por el genocidio perpetrado durante el terrorismo de Estado que se están llevando a cabo en todo el país, y que pondría en peligro su continuidad. Particularmente sobre el tema, es necesario recordarle al actual gobierno nacional que no permitiremos ningún intento de frustración a los 40 años de lucha de todo un país en procura de verdad y justicia. Ante cualquier signo partidario o cualquier gobierno que lo intente responderá el pueblo, y no permitiremos que sean avasallados esos derechos de verdad y justicia. La única manera viable de evitar los “molestos” reclamos populares es atendiendo a los requerimientos de quienes se expresan con soluciones positivas que no terminen en falsas promesas o en convincentes discursos de tarima. Antonio Oscar Ragni DNI 7.385.689 Neuquén
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