Opinión Debates

Nación-provincias: la pelea de fondo

La convocatoria de Milei a los gobernadores deja muchas dudas, aunque lo central es que el presidente parece ser consciente de que sin el apoyo provincial la gobernabilidad podría complicarse. El debate es por recursos pero tambien por espacios de decisión.

Dos cosas quedaron en claro esta semana en la relación entre Nación y provincias: la disputa no es sólo por recursos, sino que implica además el reparto de poder político . Además, el presidente Javier Milei deberá aflojar más de lo que vocifera si no quiere que la foto del 25 de Mayo sea un ícono de la licuación de su administración, a menos de 6 meses de asumir.

“Un gran arrugue de barrera”. Con esta metáfora futbolística calificó el politólogo Daniel Montoya al sorpresivo ofrecimiento de diálogo a los mandatarios provinciales realizado por Milei.

Montoya apunta a que la movida del presidente responde a dos factores: su preocupación por el armado de una coalición opositora, que además del kirchnerismo y la izquierda logre cooptar a buena parte de los bloques “dialoguistas” en el Congreso y podría dejarlo en una situación de extrema debilidad, teniendo que gobernar a punta de decreto y vetos. Todo en un momento en que las consecuencias de la recesión producto del ajuste fiscal comenzará a sentirse con más fuerza en la vida cotidiana de las personas y “la temperatura de la calle, que todavía está relativamente fría, puede empezar a subir”, agrega.

“Lo que larga Milei en la apertura de sesiones tiene un componente de arrugue de barrera y otro de bomba de humo, en el sentido de que no sé si en el oficialismo tienen tan claro hasta dónde están dispuestos a ceder para llegar al acuerdo. Porque todo pacto o coalición que armes tiene un precio y un costo de mantenimiento. Te pongo un ejemplo. Para Mauricio Macri el costo de mantenimiento de su coalición fue cederle recursos a los gobernadores y esto es lo que le critica Federico Sturzenegger: que compró gobernabilidad manteniendo a la casta. En su gestión, los gobernadores al poco tiempo desconocieron el pacto fiscal y aumentaron Ingresos Brutos, que se habían comprometido a bajar”, señala.

El problema para Milei, agrega Montoya, es que este costo de mantenimiento “te obliga a sacrificar programas, profundidad de medidas e identidad política”. Es en este esquema que encuadra los duros epítetos que profurió el presidente contra ciertos sectores de la dirigencia. “Este es el componente de bomba de humo: tratan de tapar el arrugue de barrera con estos gestos que yo llamo ‘caramelos de madera’ que reparte para no perder identidad, al menos en lo comunicacional: medidas como el cierre de Télam, lo del Inadi, la prohibición del lenguaje inclusivo, el recorte de barba a los militares. Son circo y rugidos fuertes para que no se note la reculada del león”, sostiene con humor.

Agrega que el gran peligro que advirtió Milei es que, tras el fracaso de la Ley Ómnibus y la movida de los gobernadores patagónicos, a la que se sumaron casi la totalidad de los mandatarios provinciales, “estaba empezando a abroquelarse una confluencia del kirchnerismo, una parte del radicalismo y otros dos espacios que son fundamentales para cualquier instancia de gobernabilidad: los bloques Hacemos Coalición Federal y Alternativa Federal. Como mostró el esquema de votación artículo por artículo de la Ley Ómnibus, ahí se genera una peligrosa confluencia (para el oficialismo) de un kirchnerismo sin liderazgo claro pero abroquelado, radicales como Manes y Losuteau, un Miguel Pichetto más cercano al kirchnerismo blando… Ni hablar si se suma el gobernador de Córdoba Llaryllora y un Pullaro que hay que ver cómo juega. Tenías un avance de un bloque, que podríamos llamar ‘del status quo’, que en 40 días podía coronar alguna iniciativa legislativa contra una debilitada coalición, que podríamos llamar ‘del cambio’, de LLA y el PRO. Entonces eso había que tratar de diluirlo y ahí encuadra esta iniciativa de Milei” explica Montoya.

Coparticipación: una pelea histórica


Por otra parte, la disputa entre Nación y las provincias es un clásico que viene desde el retorno a la democracia y que se ha manifestado en distintos gobiernos, dada la imposibilidad de reformar el esquema de coparticipación muy defectuoso que rige desde 1988 y que la Cosntitución de 1994 ordenó rediscutir, algo que no se ha logrado en 30 años.

“Ha habido transacciones. En el 88 el entonces gobernador bonaerense Antonio Cafiero cede recursos para seducir a otros gobernadores para su plan presidencial, que no resultó: fue derrotado por Carlos Menem. Éste, a su vez, pacta con Eduardo Duhalde el famoso Fondo del Conurbano, que era una compensación por lo perdido, pero no deja de ser un parche. Fijate que luego María Eugenia Vidal va a la Corte Suprema y recupera parte de los fondos, pero después Macri le restaura recursos a CABA de prepo, por decreto. Cristina Kirchner y Alberto Fernández le devuelven fondos a la provincia y a otras de manera informal, mediante las transferencias discrecionales” explica Montoya.

El cierre de Télam, lo del Inadi, la prohibición del lenguaje inclusivo, el recorte de barba a los militares son circo y rugidos fuertes para que no se note la reculada del león”.

Daniel Montoyoa, politólogo
Daniel Montoya, politólogo

En el fondo del debate, señala el analista político, está la situación de Buenos Aires, “que aporta poco más del 35% de la recaudación de impuestos y recibe menos del 25% de los recursos, y también de Capital, que aporta un 25% del PBI y le vuelve un 2%. Por otro lado, tenés casi 20 provincias que no generan ni un tercio de la riqueza que generan los distritos más ricos”, tienen mucho para perder si se rediscute la coparticipación y han bloqueado cualquier reforma del sistema. “Es muy difícil establecer un nuevo sistema sin un plan de desarrollo territorial de la Nación y un esquema de controles y compensaciones” (ver aparte), algo que ve muy difícil de pensar en “un esquema ultraliberal, casi anarco capitalista, que tiene el gobierno, con una concepción dogmática de la economía. Se choca de lleno con una iniciativa de este tipo”, opina.

Para el analista Enrique Zuleta Puceiro, el proceso de diálogo con los gobernadores con Milei “es muy interesante, ya que ha puesto a sus funcionarios de confianza a dialogar con cada gobernador, adaptando su enfoque a las realidades y necesidades de cada región”, aunque advirtió que “existen diferencias significativas entre las propias provincias lo que va a dificultar la búsqueda de consensos. No es lo mismo el litoral, que el Norte Grande o la Patagonia”, graficó. Zuleta destacó que un aspecto que une a los gobernadores es precisamente que el sistema de coparticipación recupere el espíritu de la reforma de 1994 mediante la creación de una agencia federal que regule el sistema y que le permitiría a la mayoría de las provincias volver a administrar los fondos. “En este esquema son las provincias las que recaudan y luego esa agencia reparte y participa a la Nación, al revés de lo que ocurre ahora”, explica Zuleta Puceiro.

YPF y la Patagonia: los gobernadores quieren tallar


El consultor puso como ejemplo y contexto lo que ocurrió con el reciente pronunciamiento de los mandatarios patagónicos, que este viernes ratificaron en Madryn su vocación de unidad.

“Para la Patagonia es un tema central el anuncio que hizo YPF de un Data Room en marzo donde pone en venta y se retira de más de 60 áreas convencionales: se va de Chubut, menos Manantiales, se va de Santa Cruz, donde también conserva solo un yacimiento, se va del norte de Mendoza y de parte importante de Neuquén donde tenía explotaciones convencionales. Eso es algo que no ocurría hace 100 años, a esas áreas van a llegar nuevos actores económicos a invertir y los gobernadores quieren tener parte. Eso generó la respuesta de la Agencia de Desarrollo Patagónico, que ha tenido el respaldo de toda la región y de otros distritos”, dijo.

Enrique Zuleta Puceiro, analista político

Agregó que las provincias no son las mismas de los 90, en estos últimos diez años. “Comenzaron a explorar y desarrollar plataformas de inversiones de calidad: hidrógeno azul, hidrógeno verde, litio, pesca, economía del conocimiento”, enumera. Agrega que “otras han renovado sus sistemas políticos, se han sacado de encima estructuras aristocráticas, hubo renovaciones en San Luis, San Juan, Neuquén. Muchos gobernadores han consolidado liderazgos y en 2023 anticiparon las elecciones para sustraerse al efecto tóxico de la política nacional” explica. Hoy la política está territorializada más que provincializada, sostiene. “Los gobernadores representan territorios, fijate que Torres, un gobernador del PRO , rompe la obediencia partidaria y se pone al frente de una defensa federal que produjo un efecto contagio importante en la región y tuvo buena recepción en el país”, añade.

Por ello, Zuleta Puceiro cree que Milei se equivoca cuando ataca a los gobernadores “pensando que así maneja al Congreso, porque hay tres legitimidades: la del presidente, la de los gobernadores y la del Congreso.Un gobernador no maneja a todos los diputados y senadores de su provincia: hay opositores, autonomías, etc. Algunos tendrán más predicamento que otros, pero no puede evitar hablar con el Congreso” opina .

Argentina, una sociedad “empatada”


“Nosotros vivimos en una sociedad empatada, que generan sistemas políticos muy empatados, que obligan a un plus de negociación. Aunque tenemos un presidente ungido por una mayoría artificial y enfocado en una política de todo o nada, soy optimista porque el sistema político argentino funciona. Funciona mal, porque no cura, no cuida ni educa, pero funciona para encontrar salidas a los conflictos” agrega.

Pidió abandonar la “reórica divisiva y esta especie de mesianismo” y evitar las polarizaciones que obstaculicen el proceso. “Yo no creo que haya espacio hoy para jugadas como gobernar por DNU, nombrar una Corte propia y con las provincias en contra” explicó.

Desde otra óptica, su colega Montoya apuntó a un escenario similar.

Por ahora hay una política al “rojo vivo” y una calle “fría”. Milei tiene quizás 60 días hasta que esos dos mundos se conecten y compliquen fuerte al Gobierno».

Daniel Montoya, politólogo.

“Yo creo que Milei sabe que la ventana de apoyo que tiene hoy en la opinión pública es efímera. El tiene que equilibrar la macro rápido, mientras tenga el acompañamiento de la gente. Busca ganar tiempo hasta la madre de todas las batallas, que es el levantamiento del cepo a mitad de año. Por ahora tenemos una política al rojo vivo y una calle fría, y Milei tiene quizás 60 días hasta que esos dos mundos se conecten. Si la estabilización y la reactivación no llegan y se empieza a calentar la calle la veo muy complicada para el gobierno”, concluyó el politólogo cordobés.

En espejo a Milei, Kicillof juega con una agenda alternativa


Mientras el gobierno intenta ganar tiempo negociando con las provincias dialoguistas, desde el peronismo pareciera comenzar un “movimiento espejo” en busca de reorganizar apoyos, aunque por ahora sin liderazgos claros.

El gobernador de Buenos Aires , Axel Kicillof, es uno de los referentes. El lunes, en su propio discurso de apertura de sesiones, ante la legislatura bonaerense, dejó un mensaje de alcance nacional. Kicillof aludió a una agenda alternativa a los diez puntos que propuso Milei para el Pacto de Mayo y le habló a los demás gobernadores.

Federalismo, obras públicas, restitución de fondos como los de educación y transporte, derogación del DNU 70, y obras de infraestructura como el dragado del Canal Magdalena, figuran entre las propuestas que pretende discutir el bonaerense y al que plegarían el grueso de los mandatarios peronistas.

Se trata de una agenda “federal y productiva”, que contempla obras de infraestructura nacional.

Kicillof también pondrá sobre la mesa un reclamo que comparten mandatarios de otros espacios políticos: “restitución de fondos sacados a las provincias en los últimos dos meses”. La Rioja, Santiago del Estero, Formosa, La Pampa, Tierra del Fuego acuerdan con los postulados bonaerenses. Menos los dialoguistas con la Casa Rosada, Jaldo (Tucumán) y Jalil (Catamarca), coinciden en, además, trabajar para que el Congreso derogue el DNU 70. (Informe de Horacio Aizpeolea, corresponsal en Buenos Aires)


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