Comienza el Mundial de Canotaje y Julián Salinas sueña con un podio en casa

El choelense Julián Salinas es una de las mayores esperanzas de la armada regional en el Mundial de Gualeguaychú que comienza hoy.

A partir de hoy y por una semana, Gualeguaychú se convertirá en el epicentro del canotaje internacional. La ciudad entrerriana será sede del Mundial 2026, una cita inédita para Latinoamérica que convocará a más de 700 palistas de más de 40 países. Hasta el domingo 25, la competencia reunirá a los mejores exponentes de la disciplina en los campeonatos Mundial Senior, Mundial Máster y Panamericano.

En este Mundial habrá una fuerte presencia de palistas zonales, que por primera vez, al ser en su mayoría amateurs, no tendrán que sobrellevar problemas de presupuesto para decir presente en un evento de esta naturaleza.

La agenda deportiva comenzará este lunes con las competencias individuales de la categoría Máster y continuará mañana. El miércoles 21 se realizarán las pruebas de paracanotaje y poco después la ceremonia inaugural que le dará la bienvenida a los mejores palistas del planeta.


El jueves 22 arrancarán las pruebas de short race, las carreras individuales de corta distancia. Desde el viernes 23 hasta el domingo 25 se disputarán las pruebas de larga distancia, en modalidades individuales y dobles, para mujeres y varones.

Uno de los grandes nombres que aportará el canotaje regional a la Selección Argentina en el Mundial será Julián Salinas. El palista de Choele Choel llega con argumentos para soñar en grande y con un objetivo claro: pelear por una medalla en la categoría K1 Sub 23, esta vez en un escenario especial y con el respaldo de su familia y su gente.


Ganador de la Regata del Río Negro 2025 junto a Juan Ignacio Cáceres y doble subcampeón mundial (K1 y K2 junior) en Portugal 2022, Salinas buscará volver a instalarse entre los mejores del planeta. La cita en suelo argentino representa una oportunidad inmejorable para transformar su experiencia internacional en un nuevo resultado de jerarquía.
La preparación alimenta la ilusión.

El joven de Choele Choel destacó el nivel del grupo de entrenamiento argentino, la posibilidad de conocer el río y las condiciones físicas con las que llega a la competencia. “Creo que es de las mejores preparaciones que hemos tenido todos”, aseguró Julián a diario Río Negro, convencido de que el trabajo realizado puede dar sus frutos cuando llegue el momento de competir.

Junto al también choelense Juan Emilio Álvarez (correrá en junior), Agustín Ratto, y con la incorporación de Joaquín Catalano (Choele Choel) y Vicente Vergauven (Viedma), en las últimas semanas, Salinas encontró un grupo exigente que le permitió elevar su nivel. La competencia interna, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en un impulso para llegar de la mejor manera a la cita mundialista. “Están todos muy bien, están todos fuertes”, resumió.

Vicente Vergauven y Joaquín Catalano, ya fueron campeones mundiales en junior. Ahora van por más medallas pero en K2 senior.

Ahora, con la puesta a punto en marcha, el desafío será trasladar esas buenas sensaciones al agua. El palista reconoce que el rendimiento de los entrenamientos genera expectativas, aunque sabe que en una carrera de estas características también entran en juego la estrategia, las condiciones del circuito y los imprevistos.

Esta vez, además, decidió apostar todo a una sola prueba. A diferencia del Mundial anterior, cuando afrontó tres competencias y llegó exhausto a la carrera Sub 23, en Gualeguaychú concentrará sus energías en el K1 de su categoría. En Hungría 2025 terminó cuarto, después de atravesar buena parte de la prueba con fatiga y perder contacto con el grupo de punta. Cuando logró recuperarse, remontó posiciones, pero se quedó con la sensación de que podía haber peleado por un lugar en el podio.

“El año pasado corrí el K1 Senior, K1 Short Senior y K1 sub-23 y al final para la última prueba terminé destruido, no podía ni caminar. Así que este año apostamos toda a una y que sea lo que Dios quiera. Lo que sí vamos a dejar todo, eso es lo importante”

La experiencia le dejó una enseñanza. Competir en una única distancia le permitirá llegar con mayor frescura, aunque también implica asumir que no habrá una segunda oportunidad. La final será directa, con unos 40 botes en carrera y un recorrido estimado de poco más de 26 kilómetros. “Sabés que tenés un solo tiro y no podés fallar”, explicó Salinas. Sin embargo, lejos de esquivar el desafío, está dispuesto a afrontarlo con la confianza que le dejó la preparación y la motivación de competir en el país.


También habrá factores externos que pueden resultar decisivos. El crecimiento del río modificó las condiciones de algunos sectores utilizados para practicar los acarreos, una instancia en la que los palistas deben bajar de sus embarcaciones y volver a subir después de atravesar un tramo a pie. Por eso, aunque los antecedentes lo ubican entre los candidatos, evita anticipar resultados. Sabe que una carrera mundialista puede cambiar por detalles mínimos y que el nivel de los rivales exigirá una actuación casi perfecta.

Hay un componente que vuelve esta competencia diferente a todas las anteriores. Por primera vez, su familia podrá acompañarlo de cerca en un Mundial y todos estarán en Gualeguaychú para alentarlo desde la costa. “Eso sería un sueño, poder conseguir un podio acá en Argentina. Sería increíble”, confesó. Y enseguida dejó en claro que no siente esa presencia como una carga, sino como un motivo más para darlo todo.


“En mi caso creo que estoy bastante tranquilo, no lo veo como una presión, va a ser una motivación. Voy a intentar hacerlo por ellos, por todos los que me han ayudado y apoyado en este camino para poder representarlos de la mejor manera”, afirmó.

Con experiencia mundialista, una preparación que considera de las mejores de su carrera y la ilusión de competir ante los suyos, Julián Salinas se prepara para una de esas carreras que pueden marcar un antes y un después. En Gualeguaychú tendrá un solo intento, más de 26 kilómetros por delante y un sueño que lo acompaña desde hace años: volver a subir al podio mundial, esta vez en casa.





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