Descubren una especie de lagartija en Roca, que se encuentra en estado vulnerable

Fue a partir del hallazgo de ejemplares que están en las bardas por investigadores del Museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca (MPCN) con el Conicet.

Especie única. La nueva lagartija fue bautizada como Liolaemus hugo, en homenaje a Hugo Alberto Chafrat, destacado ambientalista de Roca, uno de los fundadores del Museo local e impulsor de la creación del Área Natural Protegida “Paso Córdoba”. La lagartija mide aproximadamente 15 centímetros.

Especie única. La nueva lagartija fue bautizada como Liolaemus hugo, en homenaje a Hugo Alberto Chafrat, destacado ambientalista de Roca, uno de los fundadores del Museo local e impulsor de la creación del Área Natural Protegida “Paso Córdoba”. La lagartija mide aproximadamente 15 centímetros.

La Liolaemus hugo es una nueva especie de lagartija de la provincia de Río Negro. Es única en el mundo. Hace 9 años, Pablo Chafrat y Verónica Medina la encontraron en un sector puntual de las bardas de General Roca. De inmediato, convocaron a un grupo científicos con los que realizaron una investigación que determinó que se trataba de un “microendemismo” de la región, que quiere decir que los individuos que forman parte de la especie tienen una distribución geográfica muy restringida. 

El hallazgo sorprendió a los investigadores porque es el primer “microendemismo” de la zona. A la vez, despertó preocupación: cualquier disturbio podría perjudicar a la población de lagartijas. O aún peor, cualquier perturbación podría extinguir a la población.

“Los primeros ejemplares fueron encontrados en 2012, y nos pusimos en contacto con el doctor en biología Cristian Abdala, un herpetólogo con mucha experiencia en taxonomía, filogenia y conservación de lagartijas”, dijo a RIO NEGRO Pablo Chafrat, responsable del Museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca (MPCN). 

Cristian Abdala, investigador del Conicet, recibió la invitación y no dudó. “Al ver las primeras fotos me dí cuenta que se trataba de una lagartija diferente, con características particulares y que podría tratarse de una nueva especie para la ciencia”, expresó, y agregó que luego se conformó el equipo de investigación, con la licenciada Ana Lucía Bulacios Arroyo, la doctora Romina Semhan, especialista en ecología trófica y conservación de lagartijas y el doctor Marcos Paz, especialista en fisiología de lagartijas.

La nueva lagartija fue bautizada como Liolaemus hugo, en homenaje a Hugo Alberto Chafrat, destacado ambientalista de Roca, uno de los fundadores del Museo local e impulsor de la creación del Área Natural Protegida “Paso Córdoba”. 

Los investigadores que identificaron la nueva especie.

La lagartija tiene una morfología particular. Mide aproximadamente 15 centímetros. Tiene una cabeza robusta. La cola es un poco más larga que el largo de la cabeza y el cuerpo. Sus colores son muy miméticos con el suelo donde vive: es su principal estrategia de supervivencia. El cuerpo es de color castaño con tonalidades en amarillo y escamas esparcidas sobre el dorso del cuerpo de color azul, celeste y blanco. También tiene unas manchas muy llamativas, con forma de herradura constituidas por escamas de color castaño oscuro y naranja, seguidas de manchas blancas. 

“Es ovíparo. Liolaemus hugo pone hasta cuatro huevos y lo hace en la arena más húmeda, generalmente cerca de las raíces de las plantas. Es una especie principalmente insectívora. En su dieta incluye hormigas, moscas, arañas, saltamontes y pequeños coleópteros”, dijo Abdala. El biólogo explicó que realizaron varios viajes a General Roca para conocer a la lagartija en su hábitat natural, para aprender sobre su biología y analizar su estado de conservación. 

Especie vulnerable

Con todos esos datos a lo largo del tiempo, pudieron describir a la lagartija en una revista científica como una nueva especie y determinar que su categoría de conservación es vulnerable. 

“Se hizo el monitoreo, y se estableció que la especie de lagartija está en la categoría “vulnerable” y entre las variables que se analizaron está la apertura de caminos, la actividad petrolera en la zona, la actividad descontrolada de 4x4, cuatriciclos, más el cambio climático y otros datos”, relató Chafrat. La lagartija habita en la zona norte de las bardas, pero no divulgarán el punto específico.

“No creemos que alguien tenga ganas de ir al rayo del sol a verla, más que nosotros, pero el tráfico de especies silvestres crece en el mundo. Está de moda el avistaje de fauna que muchos hacen con responsabilidad, pero otros no. Por estas razones, consideramos que hay que protegerla”, afirmó Chafrat.

Cristián Abdala detalló cómo es el trabajo que hay detrás para registrar una nueva especie. En el marco de una investigación científica, inicialmente se plantea una hipótesis. Posteriormente se busca y analiza evidencia desde diferentes ramas de la biología (morfología, ecología, genética, biogeografía) para confirmar o refutar la hipótesis. 

“En este trabajo con todos los caracteres morfológicos obtenidos, más de 200 caracteres, hicimos un análisis de parentesco o filogenético para ver cuáles son los parientes más cercanos y luego aclarar si hay diferencias concretas y contundentes que nos permitan delimitarlas. 

Los resultados obtenidos indican que Liolaemus hugo es pariente de un grupo de lagartijas que se distribuyen desde el sur de Mendoza hasta el centro de Río Negro”, aclaró. 

Una vez que validaron la hipótesis planteada, se comenzó con el proceso de publicación. Se escribió el documento y lo enviaron a la revista científica argentina Cuadernos de Herpetología, la más antigua en Latinoamérica y más prestigiosa en el estudio de anfibios y reptiles.

Apoyo y trabajo colaborativo

El trabajo de investigación sobre la nueva especie de lagartija se enmarca en el proyecto “Colección Zoológica” que el Museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca lleva adelante en conjunto con la Secretaría de Ambiente de Río Negro. Tiene por objetivo Investigar la diversidad y distribución de los vertebrados e invertebrados continentales que habitan esta provincia. 

“Generar colecciones científicas es la base de la producción del conocimiento y para generarlo hay que ir al campo, colectar los materiales, clasificarlos. Las colecciones tienen información y se sigue produciendo conocimiento ad infinitum”, dijo Pablo Chafrat.

El proyecto cuenta con el apoyo del Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA); el Instituto de Herpetología, Unidad Ejecutora Lillo, Fundación Miguel Lillo-CONICET; la Fundación Patagónica de Ciencias Naturales y la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica. “Este apoyo es crucial para conocer la biodiversidad oculta de Río Negro”, sostuvo Cristian Abdala. 


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