¿Qué les pasa a los loros de la Patagonia?

Investigadores del Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue llevan adelante un trabajo de ciencia ciudadana para entender la situación de la población de las cachañas.

Las cachañas son la especie de loros que viven más al sur del continente americano. Se alimentan de semillas y frutos de árboles, y andan en bandadas en Argentina y Chile. Hasta ahora, no se sabe cuántos individuos hay ni cómo la pasan en Patagonia. Para conocer el estado de situación de la población, investigadores del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue iniciaron un estudio que habilitó la participación de la gente para que complete encuestas y aporte información sobre las cachañas. Volverán a hacer otra encuesta en el otoño cuando vuelvan las aves a las ciudades.

“El criterio usado para no considerar que la cachaña no está amenazada es que su distribución hoy es amplia. Sin embargo, no hay estudios que puedan asegurarnos con datos objetivos en qué condición se encuentran las poblaciones de cachañas”, contó a RIO NEGRO la investigadora del Conicet y docente del Departamento de Ecología de la Universidad Nacional del Comahue, Karina Speziale, quien lleva adelante el estudio de ciencia ciudadana. 

Que las cachañas no estén clasificadas en alguna categoría de amenaza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) no quiere decir que sus poblaciones no estén sufriendo problemas causados por las actividades humanas. “La pérdida de bosque de Araucaria, sumada a la introducción de ganado, ciervo y jabalí que consumen piñones, disminuyó el principal alimento de las cachañas durante el otoño y el invierno”, específico la investigadora. Las semillas de Araucaria -por su tamaño y composición nutricional- son una fuente de grandes cantidades de carbohidratos, proteínas, lípidos y aminoácidos esenciales para las aves.

A su vez, el cambio en la reducción de Araucaria hace que las cachañas visiten las ciudades en búsqueda de recursos para alimentarse, precisó la doctora Speziale. En un trabajo que están llevando adelante, han encontrado que las cachañas visitan las ciudades patagónicas, pero se encuentran con plantas que eran de otras regiones del mundo. Esas plantas exóticas -introducidas por los seres humanos- no les ofrecen la misma calidad nutricional que las plantas nativas a las cachañas. Por lo cual, ese cambio podría estar generando problemas. “Hay otros problemas que aún no están cuantificados: las cachañas son comidas por mascotas. Son atropelladas. Se chocan contra alambrados”, comentó como situaciones que pueden afectar a los loros. 

Para cuantificar bien los problemas, incluyeron el aporte de la gente. “La ciencia ciudadana es fundamental. Al contar con información de ciudadanos comprometidos que les interese aportar información sobre las cachañas nos permite obtener muchos más datos de lo que los científicos podríamos conseguir. A partir del conocimiento sobre cuáles son las amenazas que experimentan en las ciudades y cuán a menudo suceden los problemas, nos permitirá diseñar estrategias de conservación adecuadas”, explicó.

En otoño, los científicos volverán a hacer una encuesta para que la gente los siga ayudando a entender y detallar la situación de los loros más australes. Se pueden seguir sus novedades en la página de Facebook de GrInBic, que el grupo de investigadores, becarios, estudiantes y personal de apoyo, dependientes del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue:
https://www.facebook.com/GrInBiC/


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