Detuvieron al presunto autor en Barracas

El presunto autor de dos ataques seguidos a chacareros de Roca, en el que uno fue asesinado y el otro se encuentra en gravísimo estado, fue detenido ayer en Buenos Aires. En los próximos días será trasladado a la zona y quedará a disposición de la Justicia. Se confirmó que ambos ataques fueron llevados a cabo con la misma escopeta. Pero el arma sigue sin aparecer. Ayer se hicieron otros dos allanamientos, sin resultados positivos.





ROCA (AR).- La investigación por los ataques sufridos por chacareros de la zona de Roca, tuvo un gran avance en las últimas horas. Por un lado, se detuvo ayer a un joven en un hotel de Barracas, y por otro se confirmó que los dos brutales hechos fueron cometidos con la misma arma de fuego.

Las agresiones conmocionaron a la región. El sábado 12 de mayo fue asesinado de un escopetazo en la cabeza el peón Héctor Marilao. Cuando los ecos del asesinato no se habían acallado, tres días más tarde se produjo otro caso con características similares y a poca distancia entre ambos escenarios: Javier Coria recibió un escopetazo en la cabeza y está internado en gravísimo estado. Estaba acompañado por su primo Alejandro Coria, quien milagrosamente recibió heridas leves y fue fundamental a la hora de conseguir datos del atacante.

Pero la trama de estos hechos tendría características patéticas. Desde un primer momento se descartó que el móvil de las agresiones sea el robo.

Ayer trascendió que el detenido, de 24 años y de apellido Tapia, conocería a las víctimas. Incluso, había trabajado en ambas chacras de la zona de Chacra Monte y Paso Córdoba, donde se produjeron las agresiones.

La hipótesis más fuerte que manejan los investigadores, es que el atacante actuó bajo un estado de desesperación ante la falta de trabajo, y por problemas personales que habrían agudizado aún más su estado de ánimo.

«Tal vez pensó que al matar a los empleados, él podría tener el trabajo», se deslizó.

Los pesquisas tienen indicios de que el crimen de Marilao y el ataque a los primos Coria, fueron realizados con la misma escopeta calibre 16 de un caño. Sin embargo, el arma sigue sin aparecer.

El detenido le habría realizado algún comentario a su mujer -con la que tiene dos hijos- sobre los hechos.

«Lo llamativo es que le dio detalles muy precisos y que eran desconocidos para la opinión pública. Son datos que sólo los podría dar alguien que estuvo cuando se cometieron los hechos», manifestó ayer una fuente policial.

La investigación se manejó desde el primer momento con mucho hermetismo. Es por ello que sorprendió la detención en Buenos Aires. Se cree que apenas ocurrido el ataque a los primos Coria, el agresor no se quedó en la zona de chacras, e incluso habría estado en la clínica donde se encuentra internado Javier Coria .

Hasta ese momento, sus características físicas eran una incógnita. Pero con el correr de las horas, y cuando la Policía comenzó a recolectar datos precisos, el ahora detenido se trasladó hasta la capital neuquina.

El viernes a las 22.30 abordó un colectivo rumbo a la Capital Federal, pero los investigadores estaban muy cerca.

Si bien logró llegar a Barracas, los informes que la Policía rionegrina le había acercado al juez Emilio Stadler, permitieron que éste librara la orden de detención.

Fue así que ayer a la mañana se lo detuvo en un hotel de Barracas, y posteriormente fue trasladado a la comisaría 26, a la espera de que una comisión lo traslade al Alto Valle. Este trámite se realizará en el transcurso de esta semana.

Por los datos que manejan los investigadores, el detenido no es una persona violenta y no tienen antecedentes judiciales.

«Después de cometer los hechos no intentó borrar pruebas, pero tampoco dejó muchos rastros. Creemos que es una persona inteligente aunque no se trataría de una persona con el conocimiento de las artimañas que se suelen manejar en el ambiente delictivo», dijo una fuente.

Una vez que el joven llegue a Roca, se tratará de establecer si tiene relación con ambos hechos. Una de las diligencias fundamentales será el reconocimiento en rueda de personas, ya que Alejandro Coria, uno de los primos agredidos que sufrió heridas leves, lo habría logrado ver cuando los atacó.

También podrían ser llamados los propietarios de las chacras donde se desencadenaron los hechos, quienes lo conocerían por haber trabajado en esos lugares.

El misterioso joven de campera verde

ROCA (AR).- Un joven de campera verde fue al menos en dos oportunidades al sanatorio donde está internado en grave estado Javier Coria. Sin embargo, el muchacho -desconocido para los familiares de las víctimas- preguntaba dónde podía ubicar a Alejandro Coria, el joven que recibió heridas leves.

«El color de la campera coincide con la que tenía puesta el agresor cuando atacó a los primos. Estamos tratando de establecer si esta persona que fue al sanatorio es el agresor», dijo una fuente policial.

Alejandro Coria sólo sufrió el impacto de unos pocos perdigones en su brazo. Cuando fue baleado junto a su primo, el atacante realizó un sólo disparo. «Creemos que pensó que había matado a los dos, sino no se explica por qué dejó un testigo con vida», señaló la fuente.

Los datos que pudo brindar el joven a los investigadores fueron fundamentales. El identikit tenía una similitud de entre un 80 y un 90 por ciento, se dijo. Habrá que ver si es reconocido en una rueda de presos y los elementos que pesan en su contra para establecer su relación con los hechos.

Por qué una escopeta

ROCA (AR).- La utilización de una escopeta para llevar a cabo los ataques contra los trabajadores rurales, no llama la atención. Además, el fuerte estruendo que produce un disparo de un arma de ese tipo, pasa prácticamente desapercibido en el sector de chacras, ya que es muy común que se hagan disparos al aire cuando se escuchan ruidos extraños durante la noche.

La mayoría de los chacareros tienen escopetas por una razón de seguridad. Además del estruendo, un arma de este tipo no obliga al tirador a tener una gran puntería, ya que los perdigones se abren en abanico y a corta distancia es más efectiva que una pistola o revólver para dar en el blanco.

Los datos que manejan los investigadores es que Marilao salió armado cuando escuchó ruidos en la chacra que cuidaba.

Sin embargo, por alguna razón no alcanzó a defenderse. Las hipótesis que surgen sobre este punto, es que tanto víctima y victimario eran conocidos, o que el atacante sorprendió al cuidador y no le dio tiempo a nada.

Mientras tanto, el lugar donde pueda estar la escopeta utilizada para los ataques en las chacras, sigue siendo desconocido.

Ayer se realizaron dos allanamientos en la zona de Stefenelli pero no se habría encontrado elementos de importancia para aportar a la causa. El hallazgo del arma es ahora la prioridad de los investigadores.


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