Diez años de prisión para los imputados por el crimen de Vince

Los coautores del delito y la víctima vivían en el mismo barrio

Toncek Arko

Julián Zelay, Diego Tarruella y Juan Cruz Tolosa seguirán en prisión.

VIEDMA (AV)- A diez años de prisión fueron condenados los tres imputados por el homicidio del joven Maximiliano Vince. La Justicia consideró coautores del delito de “homicidio simple” a Julián Zelay de 22 años, Diego Tarruella de 21 y Juan Cruz Tolosa de 19. Los tres vivían en el barrio Ceferino y deberán ahora continuar en prisión, condición en la que se encuentran luego del asesinato ocurrido en Viedma el 10 de septiembre de 2010. Escenas de dolor se vivieron ayer en la lectura de la sentencia. La madre del joven asesinado no pudo evitar las lágrimas al igual que su padre, quien debió ser contenido. Para los jueces del Tribunal integrado por Eduardo Giménez, Juan Bernardi y Gustavo Azpeitía, aquella madrugada los imputados abordaron imprevistamente a Vince al lado de una garita ubicada a la vera de la Ruta nacional 3 frente a un local nocturno de Viedma. Allí lo golpearon y le propinaron siete puñaladas que horas después le provocaron la muerte. Tras analizar los testimonios recibidos en el juicio y las pruebas reunidas concluyeron en que el accionar de los tres imputados patentizó la intención homicida por el uso del arma blanca “cuyo poder letal nadie puede desconocer, la cantidad de heridas infligidas lo que descarta una simple agresión intempestiva, así como las zonas afectadas”. A ello sumaron el ataque sorpresivo, la evidente superioridad numérica y consecuente situación de inferioridad en el atacado. Resaltaron que el acometimiento fue múltiple, sorpresivo, que la víctima fue golpeada largamente, reduciendo sus posibilidades de defensa, además de las puñaladas propinadas “sin que ninguno de los tres haya realizado algún acto de desistimiento o impedido que los otros cesen en el ataque”. Al momento de fijar las penas el Tribunal tuvo en cuenta la falta de antecedentes penales de los imputados y “la inmadurez propia de la edad puede en determinadas circunstancias arrastrar a desenlaces trágicos, en un contexto socieconómico no digo determinantes pero ciertamente condicionantes”. El Tribunal coincidió con la Fiscal de Cámara, Adriana Zaratiegui, en el sentido que “sería hipócrita exigir conductas ejemplares a quienes la realidad en que se desenvuelve su devenir evolutivo pueden llevar a sentirse condenados a la ausencia de oportunidades y al olvido”. Agregó que “es dable percibir en parte de la juventud que llega a estas lamentables instancias la pérdida de la noción del valor de la vida, quizás al sentir que poco valor se le da a la propia”.


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