Dilma trata de alejar el fantasma del juicio político

Capta aliados en el Congreso para hacer un ajuste.

Redacción

Por Redacción

BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció ayer una reforma de gabinete que busca fortalecer su apoyo en el Congreso para aprobar un paquete de ajuste y alejar el fantasma de un impeachment (juicio político). La gobernabilidad se convirtió en una prioridad para la mandataria, que según las encuestas tiene apenas un apoyo de 10% de la ciudadanía y está asfixiada por una recesión económica en momentos en que su Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) es ametrallado por denuncias de corrupción en la estatal Petrobras. “Precisamos estabilidad política. Por eso, esta reforma tiene un propósito: actualizar la base política del gobierno, buscando una mayoría que amplíe nuestra gobernabilidad”, dijo Rousseff en un acto en Brasilia. “Los gobiernos de coalición necesitan de apoyo en el Congreso. Vivimos en una democracia. Es con el Congreso elegido por el pueblo brasileño que mi gobierno tiene que dialogar para la aprobación de medidas y leyes que aceleren la salida de la crisis”, añadió la presidenta. La modificación elimina ocho de los 39 ministerios actuales y le entrega la cartera de Salud –la de mayor presupuesto del Estado– al diputado Marcelo Castro, del PMDB (centro), principal socio del PT en el parlamento. Ahora esa fuerza administrará siete áreas de gobierno, una más de las que tenía. La presidenta informó además que recortará un 10% su salario y el de sus ministros, además de que achicará la maquinaria pública en 30 secretarías y 3.000 puestos de asesoría pública estatal. La bolsa tuvo una reacción positiva a los anuncios y cerró con un alza de 3,79%. Rousseff busca retomar la iniciativa que perdió a manos de un Congreso fragmentado y rebelde desde que comenzó su segundo mandato en enero, tras una ajustada victoria electoral en 2014. La parálisis del Palacio de Planalto movilizó esta semana al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva para ayudar a su atribulada ahijada política a estrechar lazos con el PMDB, que tiene más diputados y senadores que el propio PT. “La presidenta resolvió hacer esta reforma ministerial después de mucha presión del PMDB y también de mucha presión del expresidente Lula con el objetivo fundamental de reducir el riesgo de sufrir un proceso de ‘impeachment’ en el Congreso (…) Lo que busca es garantizarse el apoyo del PMDB”, dijo el analista político Ricardo Ribeiro, de MCM Consultores. Como parte de la reestructuración, Rousseff nombró como nuevo jefe de gabinete a Jaques Wagner, un histórico del PT que conducía Defensa, muy cercano a Lula, en reemplazo de Aloizio Mercadante, que pasó a Educación. La mandataria es acusada de usar recursos públicos para su campaña y solventar programas sociales a través de entidades financieras públicas, que está prohibido por ley. Ambas denuncias podrían justificar un juicio político y terminar su mandato. (AFP)


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