Las 4 «fuerzas del cielo» que definirán el 2024 de Milei y Argentina

Hay variables que definen la suerte del país y sobre las que la política económica no puede influir. ¿Qué podemos esperar de las “fuerzas del cielo” para Argentina y Javier Milei en este nuevo año?

“Las fuerzas del cielo” se ha convertido en uno de los slogans de Javier Milei. De su campaña antes, y de su gestión ahora. Encuentra su origen en un versículo del libro de los Macabeos del Antiguo Testamento de la Biblia, que versa: “Porque la victoria en el combate no depende de la cantidad de las tropas, sino de las fuerzas que vienen del Cielo”.

La mística frase sigue formando parte del discurso del presidente. “Las fuerzas del cielo” es la expresión con que alude a un ente supremo, todopoderoso, que no se puede controlar ni manejar pero que considera que está a su favor.

En la ciencia en general y en la economía en particular, la analogía más próxima a esa definición radica en las llamadas variables exógenas, que refieren a aquellos elementos o factores que escapan del control de un sujeto y que no pueden ser manipuladas por él de ningún modo.

Influyentes e incontrolables. Javier Milei y sus seguidores creen que las «fuerzas del cielo» están a favor del gobierno libertario.

Asumamos que ese sujeto es la Argentina. Más allá del ajuste fiscal, de la devaluación, de la desregulación de los mercados o del desarme de las Leliqs, hay otras cuestiones sobre las que el gobierno argentino está imposibilitado de influir deliberada y directamente.

A continuación presentamos el comportamiento reciente y las proyecciones para 4 variables exógenas clave para la economía argentina: la meteorología en la zona agrícola núcleo, los precios internacionales de commodities, la performance de la economía brasilera y la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED).


¡Es un Niño!


Tras ser castigada por 3 años consecutivos de sequía, la región agrícola por excelencia de Argentina ha recibido lluvias en cantidades importantes durante los últimos meses. Detrás de esta mejora hubo un cambio meteorológico radical: se ha pasado de un extenso período de La Niña a un episodio moderado a fuerte de El Niño.

Este mayor volumen de precipitaciones fue oportuno para mejorar los potenciales rendimientos de las producciones agrícolas principales del país: la soja y el maíz. Lo que suceda en los próximos meses en materia meteorológica será importante para las siembras tardías, y al respecto también hay buenas noticias. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la probabilidad de que El Niño continúe hasta marzo es del 100%, y se mantiene alta hasta el otoño.

Dato

100%
Es la probabilidad de que continúe El Niño hasta marzo, según el Servicio Meteorológico Nacional.

En función a esto, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha corregido al alza sus proyecciones para la campaña gruesa nacional 2023/2024. La entidad proyecta una cosecha de 59 millones de toneladas (Mt) de maíz durante este ciclo, la cual sería un récord para Argentina. Además representa un incremento del 68% respecto de la producción de la campaña 2022/2023 y una corrección al alza de 3 Mt con relación a la estimación previa.

También se revisó hacia arriba (+2 Mt) la producción proyectada de soja para esta campaña. “Las encuestas señalan que la soja de primera está en condiciones buenas a excelentes y que, de seguir así, se apunta a lograr altos potenciales de rinde”, señaló la BCR.

El maíz y la soja que produce Argentina se destinan mayormente a la exportación, ya sea directamente en grano, o bien transformados en aceite, harina o biodiésel. Además, el año pasado la sequía llevó a que se importe soja en gran cantidad para abastecer a las plantas procesadoras. Por tanto, la relevancia para nuestro país de los volúmenes cosechados (y de sus precios, como veremos luego) radica en su capacidad de generar divisas, máxime en un contexto donde las reservas netas del Banco Central continúan con signo negativo. La importancia también es fiscal, ya que vía retenciones un aumento de las exportaciones posibilita una mayor recaudación tributaria. Es un punto clave considerando el énfasis del Gobierno por arribar al superávit primario este mismo año.


Aceptables pero a la baja


El escenario para el sector agrícola nacional es mejor en términos de cantidades que de precios. La cotización internacional de referencia de dos de los principales commodities para nuestro país (soja y maíz) se ubican en un rango aceptable, pero consolidaron en los últimos días una tendencia a la baja.

Como se aprecia en el gráfico adjunto, el precio internacional de la soja registró un descenso sostenido en las semanas pasadas. Los subproductos de este poroto y el maíz mostraron igual tendencia.

La caída en el precio de la soja y del maíz se vio reforzada desde el 12 de enero, cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó un incremento en la cosecha estadounidense de estos granos y difundió una estimación mejor que la esperada del potencial productivo de Brasil, afectado por una sequía.

Estas correcciones al alza de la oferta presente y futura llevó a que las cotizaciones de la soja y del maíz en Chicago toquen sus niveles más bajos en 2 y 3 años, respectivamente. Sin embargo, siguen ubicándose ligeramente por encima del promedio de los últimos 10 años.

Será clave para la Argentina la evolución de estos precios hacia el segundo trimestre del año, período en que las liquidaciones de lo producido alcanzarán su pico. Su importancia radica, al igual que con los volúmenes de cosecha, en los valores totales exportados y en la consiguiente entrada de divisas y recaudación impositiva.

“Se recompuso el saldo exportable pero esta caída de precios evidentemente amortiza la suba de ingresos.”

Gustavo López, economista agrario.

En diálogo con Diario RÍO NEGRO, el economista agrario Gustavo López señaló que “el USDA todavía no sinceró totalmente los niveles de producción, puede haber alguna mejora pero no creo que sea tan sustantiva, las proyecciones de precios no son las mejores”. Sin embargo, pronosticó que el efecto-cantidad predominará por sobre el efecto-precio, y calculó que el valor total de las exportaciones agrícolas aumentará en U$S 13.000 millones con respecto al año pasado. “Obviamente, habría sido mucho mayor si los precios eran mejores”, aclaró.

Finalmente, López cree que la consecuente recaudación vía derechos de exportación oscilará entre U$S 9.300 y U$S 8.300 millones, dependiendo de si regirá o no el nuevo esquema de alícuotas.


Nuestro gran vecino


El desempeño de la economía de Brasil es siempre fundamental para la Argentina, por tratarse de nuestro principal socio comercial. Esta importancia se magnifica en períodos de contracción de nuestro mercado interno, tal y como se pronostica para el 2024.

La devaluación del peso argentino mejorará la balanza comercial con el gigante sudamericano. Sin embargo, no es el único factor relevante y cuán pronunciada sea la mejora dependerá también de variables exógenas. En ese sentido, es importante lo que suceda con el producto bruto interno (PBI) de Brasil y con su moneda.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el ritmo de crecimiento económico del país vecino se desacelerará este año: proyecta que la expansión del PBI pasará al 1,6% en 2024 desde el 3% estimado para 2023. El pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) es menos optimista, y calcula para 2024 una tasa de crecimiento del 1,5%, desacelerándose tras haber registrado el año pasado un 3,1%.

Dato

1,6%
Será la tasa de crecimiento del PBI brasilero en 2024, según estimaciones de la Cepal.

Por otro lado, Bloomberg estima que el real brasilero continuará apreciándose en términos reales en 2024, lo cual es una buena noticia para nuestro país, por cuanto encarece los productos allí fabricados y hace más competitivos los bienes argentinos. Similar efecto tiene sobre la balanza bilateral de turismo (Brasil es el principal destino turístico foráneo para los residentes argentinos).

En suma, no se prevén en el país vecino acontecimientos que puedan perjudicar sustancialmente a la economía argentina.


Fe en la FED


Pese a que en Argentina rige un estricto control de cambios y un esquema de represión financiera (con un riesgo país que no se aleja de los 2.000 puntos básicos), lo que la FED decida hacer con la tasa de referencia sigue siendo relevante para nuestro país.

Según la herramienta FEDWatch del CME Group, el mercado asigna más de un 50% de probabilidad a que la FED decida en la reunión del 20 de marzo bajar 25 puntos básicos el tipo de interés desde los niveles récord en los que se encuentra actualmente. La probabilidad de que continúe siendo tan elevada tras la reunión del 1 de mayo se desploma al 11,3%, y se descarta que sufra nuevas subas en los próximos meses.

Si la FED baja la tasa, habrá un elemento adicional que empuje al alza las cotizaciones internacionales de nuestros productos de exportación.

Es otra buena noticia para la Argentina. En primer lugar, porque una eventual baja de la tasa provocaría una depreciación del dólar y presiones a la apreciación de otras monedas (por ejemplo, el real), lo cual como explicamos es conveniente para la Argentina (sobre todo si se continúa administrando el tipo de cambio peso/dólar). En segundo lugar, porque existe una correlación negativa entre la tasa de la FED y el precio de los commodities. Ello implica que, en caso de materializarse las probabilidad presentadas, habrá un elemento adicional que empuje al alza las cotizaciones internacionales de nuestros productos de exportación.

Luce poco probable que el Gobierno logre en el corto plazo el objetivo de desmantelar el cepo cambiario y pasar a un esquema de desregulación financiera. Pero en el hipotético caso de que llegara a conseguirlo a la brevedad, las eventuales bajas de la tasa de la FED pueden incentivar el ingreso de capitales para inversiones productivas. Su impacto sobre el PBI podría magnificarse si se continuara con un esquema de crawling peg o pasara a un régimen de tipo de cambio fijo, por cuanto los flujos de capitales no provocarían una apreciación cambiaria nominal que impacte en la balanza comercial. No obstante, lo más relevante en este sentido será cuán confiable, segura y solvente se presente la Argentina a los ojos del mundo, y esa es una variable de control.


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