Mondino: “Existe un enorme marketing político en contra del Fondo Monetario”

Entrevista a Diana Mondino, economista

Por Diego Penizzotto

El acuerdo con el Fondo sigue ocupando el centro de la agenda económica al inicio de 2022, y aun no existe consenso para su aprobación hacia dentro del oficialismo. No obstante hay quienes evalúan que de firmarse, significaría un ordenamiento mínimo que permitiría empezar a crecer. A ello se refirió en diálogo con PULSO la economista de UCEMA, Diana Mondino.

PREGUNTA: ¿Cuál es su mirada del acercamiento con el FMI?
RESPUESTA:
Lo que se anunció es un principio de entendimiento para llegar a un acuerdo. Faltan muchos detalles. Lo que se sabe hasta ahora son las metas de reducción del déficit, pero lo que no se explica aún es “cómo” se reducirá. ¿Achicando gastos? ¿Aumentando impuestos? Y más importante, no se sabe todavía cómo se financia el déficit mientras persista. Si se piensa reducir la emisión monetaria, entonces hay que suponer que debería aumentar la deuda. Cuesta creer que el endeudamiento sea solución para un país que no puede pagar ahora.

P: ¿En otro contexto la deuda sí sería una buena solución?
R:
Hay que entender que lo que debe pagar un país, son los intereses de la deuda y un poquito más. Ha habido mucho marketing político hablando de los u$s44.000 millones que se le deben al FMI, cuando el realidad la deuda argentina es de u$s340.000 millones. Hay u$s300.000 millones de los que no se habla. Pero además, estos u$s44.000 millones son la deuda barata.

P: ¿Tiene que ver con que los bonistas no pretenden co gobernar el país y el FMI sí?
R:
Eso es pura y exclusivamente marketing político. El Fondo Monetario no viene a co gobernar. No lo ha hecho jamás en ningún país. Puede que el Fondo tenga un mal diagnóstico, o elija mecanismos políticos incorrectos para encauzar la economía. Pero también es un buen chivo expiatorio, para poder echarle la culpa de todo. El FMI le presta barato a los que ya tienen problemas. Resulta que como el bonista “no pregunta nada” ¿entonces se le paga aunque es más caro?

La belleza de la metáfora de “quemar el Banco Central” es dejar a la vista que se está imprimiendo billetes para pagar cosas que no podemos pagar.

P: ¿Genera una incertidumbre que los desembolsos dependan de las revisiones trimestrales?
R:
El Fondo evalúa el cumplimiento de las metas. Pero al mismo tiempo es un acreedor que te vuelve a prestar para que le puedas pagar lo que le debes. Que otro acreedor hace eso. No se comprende el malestar que se instala para con el organismo.

P: ¿De firmarse con estas condiciones sería un buen acuerdo?
R:
En estas condiciones sería un buen acuerdo. No obstante, mientras se llega al déficit cero, sigue habiendo déficit, y aún no sabemos cómo se saldaría. Desde luego que sin acuerdo, tendríamos un problema grande. Pero tener el acuerdo, es condición necesaria, no suficiente. El problema que tiene Argentina es que ni siquiera logra cubrir los gastos corrientes.

P: ¿La llave para bajar el déficit son los subsidios a la energía?
R:
En realidad no solo a la energía. Las empresas públicas también reciben subsidios. El caso de la energía tiene varios aspectos. Dela lado del consumidor, uno de ellos es la justicia o injusticia de que en algunos lugares del país se pague más que en otros. Otro es por ejemplo en el caso del gas, que hay un precio que limita la producción de energía, y al mismo tiempo estamos importando. Hace apenas un año se debatió la “ley de zona fría”. Si se señala que hay que pagar la electricidad al precio que vale, entonces el gas también.

P: ¿Alcanza con esa corrección para reducir el déficit?
R:
Seguramente que no, pero es empezar a ordenar la ecuación para poder en algún momento reducir la inflación. El verdadero problema en Argentina es la distorsión de precios relativos. Con la energía barata, el día en que se decida hacer la corrección, se arrastra al resto de los precios. O sea que en busca de la solución, el mismo gobierno genera un serio problema de costos. Es lo que le sucedió a Macri con Aranguren. Solucionaron la ecuación energética pero generaron un problema de asignación de recursos en otros sectores.

P: ¿Qué otros renglones del presupuesto se deberían ajustar?
R:
Las empresas públicas son un ítem importante, y sectores en los que el sector público no debería tener participación. Eso solo serviría para reducir el déficit.

P: ¿Hablamos de reducir el empleo en las empresas públicas o directamente deshacerse ellas?
R:
Dependerá de cada caso, porque el problema de las empresas públicas no es solamente empleo. Es la competencia con el sector privado, el precio al que venden, que en muchos casos es más caro que el de las empresas privadas. La eficiencia en el uso de los recursos es un punto clave. No es solo reducir subsidios. A las empresas públicas no les preocupa la cantidad de gente que tienen, ni el nivel de salario, ni la eficiencia, ni el marketing.

P: ¿Adhiere a la idea de Milei de “prender fuego el Banco Central”?
R:
Creo que es una excelente metáfora. Pero en este momento es prematuro hablar de quitarle al poder ejecutivo la política monetaria. Si el día que ya no exista déficit, el Banco Central se comportara como debe ser, con independencia, a lo mejor ya no sería un problema. Prescindir totalmente del Banco Central implicaría directamente asumir otra moneda. De todas formas, si seguimos teniendo alta inflación, y tuviéramos la desgracia de caer en hiperinflación, naturalmente dejaríamos de usar el peso, sin que ningún político lo decida. Por eso la belleza de la metáfora de “quemar el Banco Central” es dejar a la vista que se está imprimiendo billetes para pagar cosas que no podemos pagar.

PERFIL

Diana Mondino es máster en Economía y Dirección de Empresas (IESE – Universidad de Navarra).

Es directora de Relaciones Institucionales en la Universidad del Cema, donde en 1987 se fundó el primer máster en Dirección de Empresas que se dictara en Argentina.

Hasta el 2005 fue Region Head Latinoamérica de Standard & Poor-s, con sede en Nueva York, y con responsabilidad sobre las actividades en la región.


El acuerdo con el Fondo sigue ocupando el centro de la agenda económica al inicio de 2022, y aun no existe consenso para su aprobación hacia dentro del oficialismo. No obstante hay quienes evalúan que de firmarse, significaría un ordenamiento mínimo que permitiría empezar a crecer. A ello se refirió en diálogo con PULSO la economista de UCEMA, Diana Mondino.

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