El boom económico, el socio chino y la envidia de EE. UU.

La recesión sigue azotando a la mayor economía del mundo y por eso los ojos de algunos en Estados Unidos se posan estos días en Alemania y su crecimiento, en una región del mundo que suele ser criticada por los conservadores estadounidenses como demasiado controlada por el Estado. Alemania presenta una robusta recuperación económica y el país registrará en el 2010 un crecimiento “masivo” del ProductoBruto Interno (PBI) de 3,4%, según el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW). También el mercado laboral alemán presumió de una sorprendente buena salud en septiembre, con una baja más fuerte de lo previsto en la desocupación a 7,2% contra 7,6% en agosto, aunque muestra aún grandes disparidades regionales. El índice en la ex RDA es de 11%, casi el doble del oeste (6,2%), donde en ciertas regiones como Baviera (sur) existe una situación de casi pleno empleo (4%). Los consumidores alemanes parecen haber olvidado la crisis y el índice que mide su confianza volvió a mejorar de 4,3 puntos a 4,9 puntos en septiembre para alcanzar el nivel registrado en el 2008. El instituto de investigación del consumo GfK, en Nüremberg lo atribuyó a la recuperación económica, el descenso del desempleo y la baja inflación. Los consumidores estadounidenses están ahora ocupados, en cambio, en reducir sus montañas de deudas de las últimas décadas y hacer frente a la pérdida de valor de sus inmuebles. Pero eso, el “boom” en Alemania se ha vuelto noticia en un país en donde no se suele prestar atención a Europa . “En Estados Unidos se registran con atención sobre todo las historias de éxito de pequeñas y medianas empresas alemanas”, señala Bernhard Welschke, representante de la Asociación de la Industria Alemana y de la Cámara de Industria y Comercio. “Se preguntan cómo se produjeron esos éxitos, cómo consiguió la industria alemana ser realmente competitiva a nivel mundial”, señala. Hace poco, el tema fue objeto de análisis en el “Washington Post”. “Mientras los estadounidenses se preocupan por el alto desempleo y el peligro de una nueva recesión, el renacimiento de la coyuntura crea empleo para los alemanes y empuja la economía a un ritmo que no se veía desde la caída del Muro”, elogió el diario. El motivo es, según los expertos, uno muy claro: China. El gigante asiático superó ya a Estados Unidos como principal mercado extranjero para los bienes de inversión germanos, señala el “Post”. “Mientras que en Estados Unidos se lo condena como un ‘chupasangre’ económico, en Alemania se lo trata como un cliente”. Alemania es la prueba de que una nación rica puede sacar ventaja del crecimiento chino, analiza el periódico. Algunos expertos lo confirman. “Los críticos afirman que Estados Unidos nunca podrá competir con China por sus altos salarios”, indica Scott Paul, de Alliance for American Manufacturing. “Pero Alemania es un país con ingresos y prestaciones sociales por lo menos tan altas como las de Estados Unidos y allí han conseguido tener una base industrial y relaciones comerciales con China que ya nos gustaría tener en los Estados Unidos”. El PBI alemán se apoya un tercio en sus exportaciones: si despega el comercio exterior, mejora la coyuntura.


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