El caso Soria y una increíble historia de coincidencias

Pero muy pocos pueden tener tantos puntos en común.



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Fue en las primeras horas de un Año Nuevo. La discusión había sido tan violenta como las anteriores. Sólo un instante separó las últimas palabras del hombre del estampido del arma de fuego que inesperadamente gatilló su esposa.

El proyectil le ingresó por el pómulo izquierdo. Agonizaba. La lesión resultó de tal gravedad que la víctima falleció minutos después en un centro asistencial de Roca.

El brutal ataque se produjo cuando una de las hijas del matrimonio se encontraba en el interior de la vivienda.

La crónica agrega que la mujer era adicta a los sedantes y había estado bajo tratamiento médico.

Los protagonistas parecen ser los mismos, pero el relato no se corresponde con el crimen del ex gobernador Carlos Soria.

Ese hecho ocurrió efectivamente en esta ciudad, pero el 2 de enero del 2004.

Hay otras coincidencias que estremecen: la víctima –al igual que el ex intendente de Roca– tenía 62 años.

Y si faltaba un dato todavía más increíble para sumar, es que en esa oportunidad el juez de instrucción que intervino en la causa fue Emilio Stadler, el mismo que en las próximas horas deberá decidir la situación de Susana Freydoz, la única imputada en el crimen de su marido.

No se trata de un cuento increíble o de una historia de ciencia ficción. El caso ocurrió efectivamente en una vivienda del barrio Villa Obrera hace ocho años, cuando la mujer (59) disparó contra su esposo –un ex efectivo de la Policía– en medio de un fuerte cruce entre los dos integrantes del matrimonio.

Tal es la coincidencia de los dos casos policiales, que el proyectil también le ingresó sobre el maxilar izquierdo.

“Entre los dos disparos puede haber uno o dos centímetros de diferencia”, explicó un perito consultado por “Río Negro” al recordar las características de cada uno de los casos.

Tras el juicio que se sustanció en el viejo edificio de calle España y 25 de Mayo, en la Cámara Primera del Crimen, se certificó que la pareja habitualmente discutía en forma violenta.

Al parecer, años anteriores, la situación había sido todavía más compleja, ya que en varias oportunidades el hombre habría golpeado a la mujer. Incluso en un oportunidad la golpeó en el rostro volándole varias piezas dentales.

La autora del disparo –de la cual Río Negro se reserva su identidad para no victimizar nuevamente a la familia– había estado bajo tratamiento psiquiátrico y en medio del proceso se comprobó que era “adicta a los sedantes”.

Estuvo internada en el establecimiento Valle Sereno al menos en una oportunidad como consecuencia de su estado mental. (Diario “Río Negro”, jueves 10 de enero de 2005)

Esa historia terminó así: la mujer fue procesada y luego condenada a 9 años por homicidio calificado agravado por el vínculo, con circunstancias atenuantes (artículo 29 y 80 inc. 1 del Código Penal).

Nunca estuvo en un calabozo, ni siquiera con prisión domiciliaria ya que apenas se certificó su estado emocional, fue trasladada a un psiquiátrico.

Allí permaneció en toda la etapa de instrucción y también durante el juicio. Su condena se efectivizó en el instituto Valle Sereno, de Roca.

Cuando cumplió la mitad de su condena comenzó con salidas transitorias. Al cumplir las dos terceras partes, obtuvo la libertad condicional. Fue el 3 de enero del 2010.

Defensa y recurso

El abogado Eves Tejeda fue el defensor de la mujer, el cual confirmó que la autora del disparo nunca estuvo detenida. “Por su estado emocional recuerdo que fue directamente llevada al centro Valle Sereno”, recordó el letrado, al revisar sus archivos.

Tras la sentencia, presentó un recurso de casación ante el Superior Tribunal de Justicia (expediente 20119/05) que finalmente no prosperó. Recordó que con el paso de los años una de las hijas solicitó salidas temporales de la mujer, quien ya recuperó su libertad.

Archivo

El tribunal que la condenó estaba integrado por Flora Díaz, Mario Buffi y Carlos Gauna Kroeger. Sólo este último sigue en actividad.

LUIS LEIVA

luisleiva@rionegro.com.ar


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