El césped, enemigo número uno de los criollos

Sólo Nalbandian y Cañas generan expectativas.

Wimbledon es una especie de bestia negra para los argentinos. Guillermo Vilas fue lapidario con una frase que pasó a la historia, y dejó en claro lo que significa para los criollos jugar en esta superficie: «El pasto es para las vacas», dijo el gran 'Willy'. Sólo David Nalbandian, en una especie de hazaña, consiguió acceder a una final (2002), en la que cayó ante Lleyton Hewitt.

La actualidad de David no es la mejor, aunque sus cuartos de final en el 2005 y al hecho de acceder a semis juveniles menores de 18 años llaman a soñar.

El mejor argentino del momento, Guillermo Cañas, llegó a octavos de final en el 2001 del Abierto británico, aunque todos ven en el muchacho de Tapiales a un rival de peligro. Si bien la Legión tiene a siete de los suyos entre los mejores 50 del mundo, sólo Nalbandian y Cañas aparecen como los que pueden hacer ruido.

Los que debutarán en el Grand Slam son Juan Martín del Potro, Sergio Roitman y Diego Hartfield, y entre los sudamericanos, el otro que puede dar que hablar es el chileno Fernando Gonzalez, que en el 2005 se metió entre los ocho mejores de Wimbledon.

 

» Campeones: Como un buen presagio rumbo a Wimbledon, el croata Ivan Ljubicic se adjudicó el torneo de s'Hertogenbosch al vencer al holandés Peter Wessels, por 7-6 (7-5), 4-6 y 7-6 (7-4). También sobre césped, el croata Ivo Karlovic derrotó a Arnaud Clement y se alzó con el título del torneo de Nottingham.


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