El conflicto policial





Cipolletti

El reclamo por recomposición salarial de la Policía bonaerense derivó en una inaceptable y peligrosa demostración de abuso de poder de los integrantes de esa fuerza de seguridad.


Montado sobre la incompetencia del gobernador Axel Kicilof y, en especial, del Ministro de Seguridad Sergio Berni, que no supieron advertir el descontento policial ni mostraron capacidad para desactivarlo, el conflicto complicó mas a una población fatigada por la pandemia y obligó a la intervención del presidente, quien actuando como virtual gobernador, en lugar de aportar fondos de la Nación, en un fuerte embate contra el federalismo que suele proclamar, le sacó unilateralmente fondos a CABA para solucionar un conflicto de otra provincia.

Desde ámbitos políticos y periodísticos consideran los hechos como un levantamiento sedicioso, un golpe blando similar a otros ocurridos en la región, con el propósito de desestabilizar al gobierno.

Sin dejar de reconocer la gravedad que significó que quienes en reclamo de mejoras salariales hayan usado indebidamente armas y bienes estatales para presionar, incluso ante la residencia presidencial, no parece procedente equiparar estos sucesos a un golpe de Estado, que a esta altura de la vida nacional parece totalmente superado.


Es válido repudiar el alzamiento policial y exigir sanciones a sus responsables. Lo que también es válido y nos debe preocupar a todos los ciudadanos es que lo que realmente deteriora las instituciones, afecta la Democracia y genera descreimiento en la sociedad, es la incapacidad y la falta de responsabilidad que muestra la dirigencia política al no enfrentar algunos de los tantos problemas existentes: el desempleo, la inflación, la inseguridad, la falta de justicia, la impunidad, entre otras cuestiones centrales que padece nuestro sufrido país.


Carlos Segovia
DNI 7.304.065


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