El corazón en las buenas y en las otras

Luis Landriscina tiene dos caras y hasta le bailan los abuelos de 60 a 80 años

Por Redacción

NEUQUEN (AN).-¿Por dónde comenzar? Son los dos rostros del mismo hombre. El que hace humor «para cambiarle el ánimo a la gente, no para que se olvide de sus problemas» y el que le pone todas sus fuerzas a lo más serio que existe en esta tierra: la vida nuestra. Vida que se defiende a bisturí y ciencia a través de la Fundación René Favaloro.

Por esa vida desatendida, prefirió irse el gran doctor, amigo del cuentacuentos y ahora en su memoria, anda Luis por los caminos tratando de arrimarle algunos mangos, para que la fundación pueda hacerse cargo de argentinos pobres, que sufren igual que los ricos, pero que no tienen con qué pagarse una operación a corazón herido.

Y tanto Luis Landriscina, que se ha tomado como compromiso mayúsculo difundir y ayudar a esa entidad, como cada uno de los que escuchamos sus cuentos, chistes, salidas y picardías, sabemos que el dolor nos iguala y que la vida y la muerte no conoce clases sociales: una vale por sí misma y la otra nivela sin mirar a quién.

¿Por dónde comenzar si ya estamos adentro? Landriscina vino a Neuquén y llenó dos veces, hasta el tope y superando el tope (porque sentaron a la gente en sillas plásticas coladas por los pasillos) el cine Español el jueves y anoche. Más de 1.400 en total.

El Concejo Deliberante, que justamente se encontraba en plena tarea de hacer viva la memoria del doctor Favaloro, lo nombró ayer a la mañana «Huésped de honor» de Neuquén, a la par que el artista halló un espacio para trazar un perfil del cardiocirujano y de la fundación.

La linda sorpresa, previa a la actuación de Luis, fue que abrieron el espectáculo dos grupos diferentes cada noche que totalizaron casi cien abuelos de 60 a 80 años. Bailaron el pericón y otra danza: una hermosura que como dijo el cuentista «no pasa por el almanaque sino por la juventud del alma».

Y bueno: este chaqueño mueve una pestaña y hace reír ¡Es una cosa seria! Estuvo contando cerca de dos horas, además bajó líneas en la sintonía de los verdaderos valores humanos Y en esto también es un maestro ¡Sí señó…!

Beatriz Sciutto