El Depo y una derrota
Roca cambió, perdió y pasó gracias a Liniers. ¿Qué pasó?
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RÍO GALLEGOS (Walter Rodríguez, enviado especial).- De a poco se aquietan las aguas de la euforia y comienza el análisis. Sin alarmas ni inquietudes desmedidas, pero con la necesidad de comprender por qué Deportivo Roca estuvo a punto de quedar afuera de las semifinales, después de una producción general acorde a un equipo con pretensiones.
Decididamente, ante Boca, en el Defensores del Carmen, fue uno de los partidos más flojos de Roca, al menos en 2011. Llegó con la misión de conseguir un punto para pasar a la tercera instancia, pero cayó 3-1 y necesitó del favor de Liniers para no quedar afuera.
¿Qué le faltó a Roca para no perder en un partido, todo lo bueno que había hecho en la temporada? Las respuestas a estos y a otros interrogantes los tiene el entrenador Naranja, Ricardo Pancaldo, el hacedor de este Depo que está apenas a un par de pasos de hacer historia.
Sólo el DT sabrá por qué justo en el encuentro más decisivo del certamen, decidió que Roca sea un equipo bien distinto al que él mismo creó. El ingreso de Héctor Castro al mediocampo en lugar del delantero Oscar Wunderlich, fue una apuesta arriesgada.
No están en duda las virtudes de Pachorra, de lo mejor que ha dado la cantera Naranja en los últimos años, sino en lo que pudo aportar el volante a un mediocampo demasiado poblado en detrimento de una ofensiva que quedó acéfala.
Castro ingresó con la misión de dificultarle la tarea a Carlos Fragata, el volante más ofensivo que presentó Boca. Pero Pachorra nada pudo hacer cada vez que un tiro libre era ejecutado por el ‘10’, en definitiva el arma más peligrosa de Fragata y que Boca sabe explotar con su buen juego aéreo.
El problema fue que en la cocina del mediocampo del Depo, al cuchillo entre los dientes se lo ponen Rodrigo Acosta y Alexis Luna, y ante la presencia de un nuevo cocinero nadie tuvo bien en claro su función.
Ante este panorama las consecuencias las pagó una ofensiva disminuida. Sin referente de punta, a Boca sólo le alcanzó con la rusticidad del calvo zaguero Diego Paviolo (reventó sin piedad a la tribuna toda pelota que pasó por su sector), quien jugó libre en el fondo a pesar de que el equipo de Sergio Priseajniuc, presentó una línea de tres atrás.
Quizás Pancaldo no pudo soportar la tentación de saber que un empate le alcanzaba y priorizó más las capacidades del rival que las propias. El gol de De Almeida sobre el final del primer tiempo, desnudó el plan roquense y al comenzar el ST, Wunderlich apareció en cancha en lugar de Castro. El delantero pampeano, en el primer minuto del ST, estrelló un disparo en el palo. También Castro tuvo su chance en la etapa inicial y el travesaño le dijo no.
El Depo y Boca podrían enfrentarse en una hipotética final. Sería un ida y vuelta por el ascenso, nada menos. Si la posibilidad llegara a concretarse, Pancaldo tendrá desquite y confirmará que a veces la necesidad de mutar la identidad, de jugar a ser otro, suele ser mala consejera.
El equipo de Ricardo Pancaldo intentó ser otro y la pasó mal en Río Gallegos, otra vez.
argentino B
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