El día después del 27

Varias causas de corrupción han despertado del reposo.



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DE DOMINGO A domingo

ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar

Pablo Verani fue un caudillo de fuerte personalidad. Radical de formación y campechano de estilo, llegó a la gobernación de Río Negro cuando el Estado se debatía en una crisis aguda: meses en que los empleados públicos y los jubilados no cobraban, servicios públicos deteriorados, movilizaciones que paralizaban la administración y juzgados atiborrados de denuncias de corrupción. A su modo, realizó un ajuste severo y ordenó las cuentas públicas: redujo funcionarios, promovió el retiro voluntario de estatales, privatizó empresas públicas y transfirió la Caja de Previsión a Nación, entre otras medidas drásticas. Muchas críticas recibió en su momento y algunas decisiones, como el decreto 7/97, todavía generan efectos indeseados. Pese a ello, fue reelecto y designado luego senador nacional, cargo que ocupaba hasta su fallecimiento, el pasado miércoles. Por una azarosa coincidencia, el día en que Pablo Verani murió se cumplían dos años del comicio en que su rival político y exsocio en el estudio jurídico, Carlos Soria, se convertía en gobernador de Río Negro después de 28 años de hegemonía radical. La paradoja incluye otro elemento: Soria también llegó a la gobernación en medio de una crisis financiera y de funcionamiento del Estado, que incluía graves denuncias de corrupción. Con un estilo igualmente controversial, planteó una drástica ley de Emergencia que declaró en disponibilidad a todos los estatales como instrumento para depurar el gasto público. Su muerte dejó inconcluso el proceso. Pese a lo notable de la coincidencia, en el gobierno que hoy conduce Alberto Weretilneck nadie recordó la fecha. ¿Pasó inadvertido o el silencio fue un dato político? El Frente para la Victoria sigue en el gobierno y, en ocasiones, no parece tener muy en claro qué hacer con él. Sin producir cambios en la estructura, y derogado el instrumento legal, el gobernador Alberto Weretilneck ha logrado ordenar los pagos salariales a costa de diferir los restantes y de “planchar” la actividad de la administración. Con ayuda de la Nación, renegoció la inmensa deuda heredada y –si no se produce un nuevo acuerdo dilatorio– en el 2014 deberá pagar 650 millones de pesos. A casi dos años de asumir, Weretilneck acaba de convocar por segunda vez a su gabinete ampliado. En el balneario El Cóndor, pidió a sus funcionarios que “salgan de la lógica de la rutina diaria” y trabajen en “el Plan Quinquenal” que evite llegar al final del mandato “con la misma carencia que le cuestionamos al gobierno anterior”. El discurso del gobernador frente a sus colaboradores permite varias lecturas en los aspectos institucional y político. Al pensar en un plan a cinco años, blanquea su decisión de buscar la reelección al frente de la fórmula que compita por la gobernación en 2015. Sabe que, para eso, deberá contar con la conformidad del socio mayoritario del Frente para la Victoria, el Partido Justicialista. Por el momento, su partido, el Frente Grande, le ha hecho escasos favores para fortalecer la alianza y convencer a los peronistas de ceder el primer lugar. Su alegato en favor de conformar un proyecto de gobierno ha sonado bueno pero demorado. Su gestión ya está agotando la posibilidad de culpar de las fallas del Estado a los gobiernos anteriores. Weretilneck sabe que ingresó en tiempo de descuento, y busca ahora dar a su gobierno planes y objetivos integradores, algo que no supo hacer hasta ahora. Quienes, entre sus funcionarios, eligen comparar el presente con el desorden previo a su asunción destacan que los empleados públicos cobran puntualmente como si con ello se lograra cumplir la finalidad misma del Estado. Otros, dentro y fuera del gobierno, señalan el efecto paralizante de tres fenómenos en el gobierno: • La centralización de las decisiones en el gobernador dificulta la constitución de equipos con relativa autonomía. Hasta los ministros quedan demasiado atados a Weretilneck, que desconfía y exige intervenir en todo. Esto se advirtió cuando los productores frutícolas del Alto Valle, que reconocen en el ministro Alfredo Palmieri a un técnico competente, prefirieron esperar en Viedma al gobernador, a quien saben el único que puede darles una respuesta. Hablaron con él y se volvieron... sin respuesta. • Sin planes que actúen como “hoja de ruta”, cada área queda demasiado sujeta a la preferencia personal de quien la conduce. Así sucede con Obras Públicas por el estilo de Fernando Vaca Narvaja, y también en Turismo, donde acaban de renunciar dos altos funcionarios. • La fractura entre las posiciones y visiones ideológicas de quienes comparten áreas de la gestión. Por ejemplo, la idea sobre políticas de seguridad del ministro de Gobierno, el secretario de Gobierno y el jefe de Policía muestra habituales diferencias con las directivas de la secretaria de Seguridad, Martha Arriola. Lo mismo podría decirse del estilo de trabajo social del ministro Ernesto Paillalef respecto del que afirman preferir otros sectores del gabinete, incluyendo el gobernador. La expectativa es que después de las elecciones habría algunos cambios. Pero, aun eso, tiene efecto relativo. ¿Por qué convocar hoy a diseñar planes cuyos responsables podrían ser removidos pronto? Frente a la calma chicha del Ejecutivo, en la Justicia han comenzado a moverse algunos expedientes que durante bastante tiempo estuvieron en reposo y que investigan a exfuncionarios radicales. El juez Penal de Viedma Favio Igoldi, a poco de asumir, en lo que va de setiembre generó tres hechos notables: • Procesó al extitular de Viarse, Miguel Pedranti, y al exdirector de esa empresa estatal, Carlos Sansuerro, por presunta administración fraudulenta agravada, a raíz del desvío de dinero de Viarse a supuestas tareas de mantenimiento del camping del sindicato de los Viales. • Procesó por estafa a Carlos Iturburu y a Carlos Sansuerro por presunta venta de terrenos inexistentes en Viedma a través de la cuestionada cooperativa House Vial. • Procesó al exgobernador Miguel Saiz por la presunta incompatibilidad en la designación de Gabriel Savini como exsecretario de Control de Gestión de Empresas Públicas y titular de la petrolera estatal Edhipsa. • Citó a indagatoria al exministro Juan Accatino, y a los exfuncionarios de Tierras Jorge Belacín y Daniel Tait, además de a varios empresarios, por la presunta venta irregular de valiosas tierras fiscales en la zona andina de Río Negro. Otras dos causas por hechos de la gestión anterior están también en movimiento: la que investiga los sobresueldos cobrados por exfuncionarios de Saiz y la referida a la provisión de alimentos sociales “Flavors”. En el marco de la campaña electoral hacia las parlamentarias de octubre, la sensible piel política del radical Saiz adivina maniobras en cada accionar. El gobernador, en tanto, desconfía del efecto que un triunfo holgado de Miguel Pichetto pudiera significar para sus propias aspiraciones políticas. Y el Frente Progresista camina por la provincia con la esperanza de obtener un valioso segundo lugar. El 27 no deparará demasiadas sorpresas. Hay quienes imaginan que más sugerente será el día después.


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