El gobierno le teme al choque de Moyano contra los «gordos»

Creen que si la situación se desborda aparecerán más huelgas y manifestaciones.

La interna del PJ bonaerense y la división de la CGT en dos grupos de fuerte poder sindical son un dolor de cabeza para el gobierno que avizora conflictos difíciles de manejar a pocos meses de las elecciones.

La puja de poder entre Hugo Moyano y los «gordos» puede desencadenar una seguidilla de huelgas, manifestaciones y demostraciones de fuerza por ambas partes con la sola intención de demostrar su poder que convulsionarían aún más el agitado campo social.

Al mismo tiempo, y sin analizar las alternativas de la disputa entre duhaldistas y kirchneristas, en la Rosada admiten que la incertidumbre sobre una definición en este tema debilita la credibilidad en el gobierno y, al mismo tiempo, demora el tratamiento de varias leyes en el Congreso.

A corto plazo, el Gobierno tiene la atención puesta en la CGT porque es muy pequeño el margen que tiene para contener los eventuales conflictos que podrían abrir Moyano y los gordos para demostrar su poder de convocatoria.

Un hombre allegado al presidente confesó anoche que la administración de Kirchner no puede permitir que se le abra de un sol plumazo el frente gremial.

«Sería muy difícil soportar al mismo tiempo una huelga de ferroviarios (Gordos) y de camioneros (Moyano) porque afectaría seriamente la producción», puso como ejemplo.

Por el momento, ese oscuro futuro desvela a los hombres del presidente y apuran encontrar un canal de negociación para que la situación no se le vaya de las manos.

Anoche, el titular del gremio de los taxistas, Omar Viviani, acusó al sector de los «gordos» de la CGT de «borrar con el codo lo que escribieron con la mano», porque rechazan que el camionero Hugo Moyano se convierta en el titular único de la central sindical.

Viviani señaló además que el sector de los «gordos», en el que está alineada la actual co-secretaria de la CGT, Susana Rueda, intenta «extorsionar» a los gremios de la central con las advertencias de que se retirarán de la organización si se consagra a Moyano.

El camionero, Rueda y José Luis Lingeri fueron elegidos el año pasado como conducción tripartita para unificar la CGT, con el compromiso de consagrar a un conductor único de la central, en julio de este año.

«No estamos dispuestos a retirarnos ni a negociar bajo ninguna extorsión. Es responsabilidad de los dirigentes que pretenden lograr la fractura del movimiento obrero que quieren seguir entregando el destino económico y social de los trabajadores», sostuvo. De esa forma, Viviani volvió a respaldar al camionero y a marcar diferencias con los grandes gremios. (DyN)

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