El jugador muerto tenía cardiopatía incompatible

Álvaro Costa, un rugbier de 18 años del San Isidro Club (SIC), falleció ayer a la madrugada en su casa de San Fernando como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

El jugador «sufría de una cardiopatía severa, que era incompatible con el deporte que practicaba», indicaron ayer fuentes policiales.

Los forenses llegaron a esta conclusión después de la autopsia que le practicó al cuerpo del joven «la policía científica de San Isidro.

Costa sufrió malestares durante un partido oficial disputado antenoche en el anexo del SIC ante Regatas de Bella Vista, en Menores de 19 años, en el que jugó 20 minutos. Cuando terminó el partido, el joven se sintió mal y se hizo atender en el sanatorio San Lucas. Con el alta médica, y de nuevo en su domicilio, se despertó durante la madrugada con muchos dolores y sus familiares llamaron a una ambulancia, pero fue víctima de un paro cardíaco irremediable.

Según las fuentes, su cuerpo presentaba traumatismos severos en el tórax y el abdomen, pero el SIC emitió un comunicado en el que afirmó que en el partido «no se registró ningún hecho que requiriese atención médica».

Su deceso trae a la memoria el de Juan Cruz Migliore, jugador de CUBA, quien falleció el pasado 21 de junio durante el encuentro que su equipo disputó contra San Fernando, también por un paro cardiorrespiratorio como consecuencia de «un proceso de asfixia y sofocación», según confirmaron los médicos que lo atendieron.

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