El último acto de Di Zeo y sus secuaces

Tres barras de Boca se entregaron ayer a la Justicia. Sólo está prófugo uno de los seis condenados.

Las andanzas de Rafael Di Zeo y sus secuaces llegaron a su fin. El líder de la barra brava de Boca y dos de sus laderos, que estaban prófugos de la Justicia desde hacía 20 días tras confirmarse una condena por una causa por «coacción agravada», se entregaron ayer ante la Policía y fueron trasladados a la cárcel de Ezeiza.

Di Zeo, Diego Rodríguez y Fabián «Fredy» Krueger se presentaron ayer al mediodía en la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal, mientras una decena de integrantes de «La Doce» lo apoyaron en la puerta de la dependencia con gritos y cánticos.

Estos tres barras ahora detenidos se suman a Fernando Di Zeo (hermano del líder de la barrabrava) y Gustavo «El Oso» Pereyra que ya habían sido apresados el jueves de la semana pasada, por lo que sólo queda un hincha prófugo de la Justicia, identificado como Juan Antonio Castro.

La situación de Rafael Di Zeo es aún más complicada que la del resto, ya que actualmente enfrenta un proceso oral por encubrimiento, a lo que ayer se sumó la resolución de la justicia de elevar a juicio una causa por asociación ilícita.

Los tres barrabravas llegaron hasta el edificio policial del barrio porteño de Villa Riachuelo, a bordo de diferentes vehículos.

El primero de los tres que fue trasladado a la Unidad Penal de Ezeiza fue Rafael Di Zeo. Los otros dos llegaron minutos después, y fueron trasladados directamente a la Alcaidía de esa superintendencia para someterse a los trámites habituales y, luego, fueron llevados a la cárcel de Ezeiza.

Tanto Fernando Di Zeo como Pereyra fueron condenados en septiembre de 2005 por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de

Capital Federal a la pena de tres años y diez meses de prisión por el delito de «coacción agravada por el uso de armas».

En el mismo juicio, Rafael Di Zeo recibió cuatro años y tres meses de prisión; Castro y Rodríguez cuatro años y seis meses, y Krueger tres años y seis meses.

Los seis fueron considerados responsables de los incidentes registrados en marzo de 1999 en el estadio de Boca en un partido a puertas cerradas en el que fueron agredidos hinchas de Chacarita.

El fallo fue confirmado en diciembre último por la Sala III de la Cámara de Casación. Ante esta decisión, los defensores presentaron un recurso extraordinario para llegar a la Corte Suprema que fue rechazado por la misma sala de la Cámara de Casación el 9 de marzo pasado, día que se ordenó la captura de los barras.


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