Elecciones en Estados Unidos: del Super Bowl al Supermartes

Redacción

Por Redacción

Eduardo Tempone (*)

No se trata de una nueva final del Super Bowl de la liga profesional de fútbol americano (NFL), donde los Broncos de Denver se proclamaron ganadores ante los Panthers de Carolina. Partido disputado, agresivo y con un alto componente estratégico. Se trata, simplemente, del Supermartes, un día que marca un ciclo de las primarias en los Estados Unidos. En los casi seis meses que dura el proceso de selección de candidatos presidenciales, este martes 1º de marzo es una fecha definitoria. Los precandidatos se juegan a fondo en la disputa por representar a su partido en las elecciones presidenciales de noviembre. La batalla es “a muerte”. Y su supervivencia depende de ese martes. Este año lo harán en forma simultánea en catorce estados y un territorio nacional. Ese día, millones de votantes acudirán a las urnas en las primarias en Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Oklahoma, Tennessee, Texas, Virginia, Vermont, y caucus en Minnesota y Colorado. También votan los republicanos en Alaska, North Dakota y Wyoming y los demócratas en Samoa. En las últimas semanas aumentó la presión sobre los precandidatos, y también el modo de hacer política adquirió una nueva dinámica. Ya no es una campaña de proximidad con los vecinos de Iowa o New Hampshire. Ni la mira apunta a la forma de abordar los problemas de un estado como Nevada o Carolina del Sur. Ahora llegó el momento de hablarle a toda la nación y de persuadir a un electorado ubicado en estados geográfica, social y étnicamente diversos. Al igual que en el Super Bowl, la jornada es un despliegue de estrategia y cálculo político. La clave para los precandidatos es lograr el apoyo de un número suficiente de delegados para asegurarse el triunfo final a mediados de año. El aspirante que sume el apoyo de más de la mitad de los delegados que integrarán las respectivas convenciones nacionales será nominado. En el caso de los demócratas la cifra mágica es 2.382, y para los republicanos 1.237. Pero no es tan sencillo como parece. Las reglas por las que se adjudican los delegados a los precandidatos son algo misteriosas, enmarañadas y bastante complejas. No siempre es un reflejo proporcional de los votos obtenidos. Difieren según el estado y el partido. En el 2016 el Supermartes es menos impresionante que en años anteriores pero, en verdad, los premios son igualmente sustanciales. En un solo día se juegan 865 delegados del partido demócrata y 600 del republicano, que tendrán un peso importante en la nominación del candidato. En los cuatro caucus y primarias anteriores el número de delegados que salió al mercado fue muy reducido: 127 para los demócratas y 83 para los republicanos. Cifras que no alcanzan siquiera para un pronóstico. Sin embargo, no todos los delegados son iguales. Hay “superdelegados”, cuya selección no depende de los votantes, pero su decisión puede mover la balanza. Suelen ser gobernadores o líderes del partido, incluidos expresidentes y exvicepresidentes. Sus preferencias pueden tener una incidencia importante. Y así definir la contienda, como pasó con los Broncos de Denver, con un tanto en los últimos minutos. En New Hampshire, por ejemplo, a pesar de que Bernie Sanders ganó por un margen de más del 20% de los votos, el número de delegados adjudicado fue similar al de su contrincante Hillary Clinton. En este caso, el apoyo declarado de varios “superdelegados” estaduales favoreció a la ex primera dama. En cambio, del lado de los republicanos, este año los superdelegados estarán obligados a pronunciarse en la convención de acuerdo con las preferencias del electorado. Un modo de votación que responde a las normas partidarias adoptadas en el 2015. Lo que genera más competidores en la carrera. En contiendas electorales anteriores, el Supermartes fue decisivo. Ahí inició su despegue Barack Obama frente a Hillary Clinton en el 2008. Este año puede convertirse en su despegue frente a Sanders, ya que lidera las encuestas en la mayoría de los estados participantes, especialmente en Texas, el mayor distrito electoral en juego. Pero por más encuestas y opiniones de expertos que se escuchen, nadie sabe quién va a ganar hasta que se cuenten los votos y el número de delegados. Y como en el partido del Super Bowl, no hay resultados hasta el final. Esa imprevisibilidad es lo que genera mayores expectativas en las primarias estadounidenses. (*) Abogado y diplomático


Eduardo Tempone (*)

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora