En educación ¿todo tiempo pasado fue mejor?

Emilia Ferreiro asegura que esto es un verdadero mito.

No hay pruebas científicas de que la educación en el pasado era mejor que la del presente, afirmó la doctora en psicología genética Emilia Ferreiro, quien se encuentra en Buenos Aires participando en el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información.

«En educación en particular, y en meteorología también, hay una especie de mito social que dice: 'todo tiempo pasado fue mejor' y las cosas fueron empeorando. Pero no tenemos pruebas científicas que lo demuestren», dijo Ferreiro, en una entrevista que tuvo lugar en el hotel donde se lleva a cabo el congreso.

«Revisando archivos, un historiador de la educación en Francia encontró un dictado que había sido realizado hace un siglo atrás. Cabe aclarar que el dictado en la cultura educativa francesa es una especie de monumento nacional, precisamente por las enormes dificultades ortográficas de esa escritura», agregó.

«Este historiador -continuó Ferreiro- tuvo la genial idea de buscar los mismos distritos y regiones escolares donde se había tomado ese dictado, y cien años después tomó a los chicos el mismo texto. Así pudo comparar la ortografía y terminar con el mito de que los chicos cada vez escriben peor. Este hombre se encontró con que los errores eran equiparables, lo cual no es bueno y también es una pena que no se hayan mejorado. Pero sirvió para destruir el mito del deterioro progresivo de la educación».

Ferreiro nació en Argentina en 1937.

Reside en México, donde es profesora titular del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Obtuvo su doctorado en Psicología en la Universidad de Ginebra, Suiza y la dirección de su tesis estuvo a cargo de Jean Piaget.

Entre las distinciones internacionales que recibió figuran seis Doctor Honoris Causa: de la Universidad de Atenas (Grecia); de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (Brasil) y de cuatro argentinas: Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Comahue.

La publicación del libro «Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño», marca para Ferreiro -quien lo escribió junto a Teberosky- el inicio de una serie de otras publicaciones sobre el tema de psicogénesis de la lengua escrita.

La repercusión de ese texto en el ambiente académico y en el educativo fue casi inmediata y en 1999, al cumplirse 20 años de publicación ininterrumpida, se realizaron varios homenajes en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, México y Porto Alegre (Brasil).

Hablando pausadamente, seleccionando las palabras, Ferreiro destacó que desde la publicación de «Los sistemas…», las «cosas no han cambiando mucho. En el vigésimo aniversario de su edición me propusieron que realizara los cambios en el texto que creyera convenientes, pero descubrí que tenía la espontaneidad de los primeros descubrimientos y el entusiasmo de decir algo por primera vez y cualquier corrección lo hubiera convertido en otro libro».

«En los sistemas escolares se está tratando de asumir los nuevos desafíos al mismo tiempo que seguimos con promesas no cumplidas. Año tras año se vuelve a declarar que no va a haber más analfabetos en equis número de años, señal que no lo estamos haciendo bien o que las declaraciones fueron apresuradas», afirmó.

«Además, no creo en ninguna campaña de alfabetización de adultos que no ponga un oculista por delante. Después de los 40 años todos tienen problemas de visión. Sin hablar del estado nutricional o del empleo de las personas, lo mínimo es que algún oculista venga conmigo a ponerle anteojos a las personas para que puedan leer». (Télam)

Tantas dificultades como antes

Emilia Ferreiro no sólo es una extraordinaria investigadora piagetiana que ha realizado aportes notables sobre los procesos de adquisición de la escritura en los niños, sino una pertinaz destructora de mitos y aguda observadora de las implicancias de las nuevas tecnologías en el futuro de la educación de masas.

En verdad, la creencia tan repetida de que la educación de nuestros padres y abuelos era mejor «en muchos sentidos» no es tan cierta si no se aclara cuáles son esos sentidos.

Es posible que en algunos ejemplos notables la educación fuera mejor, pero no podemos dejar de reconocer que no estaba garantizada que lo fueran para todos los que permanecían en el sistema.

Esto actualmente se vería agravado en la medida que los sistemas educativos son necesariamente masivos en tanto la educación se ha convertido en un derecho universal en las sociedades modernas.

Pareciera que hoy se presenta más candente que nunca la oposición calidad/cantidad en la enseñanza.

Pero a esto es lo que está apuntando Emilia Ferreiro y con lo cual los educadores podemos coincidir : las formas tradicionales de enseñanza han tenido tantas dificultades como las actuales para resolver problemas en la progresiva adquisición de contenidos de la enseñanza; sin embargo, hoy hay medios -consecuencia del desarrollo tecnológico tales como la TV interactiva o Internet- que pueden ser utilizados con provecho en la enseñanza.

La condición para esto es que su uso implique el aprendizaje de criterios de selección de los contenidos valiosos y ayudar a los alumnos para que aprendan a diferenciarlos de aquellos que no lo son.

Esta es una tarea que pueden y deben realizar los docentes y debe ser parte de su formación pedagógica; aunque el trabajo docente a este efecto no será suficiente sin niveles de exigencia adecuados por parte de las instituciones educativas.

En este último sentido sí creemos que nos superaba la tradición educativa argentina de nuestros padres y abuelos.    

 

Guillermo Villanueva

(Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNC )


No hay pruebas científicas de que la educación en el pasado era mejor que la del presente, afirmó la doctora en psicología genética Emilia Ferreiro, quien se encuentra en Buenos Aires participando en el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información.

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