En Junín resisten el traslado del padre Mateos

El Consejo Salesiano decidió reubicar en Esquel al conocido cura. Vecinos y miembros de congregaciones y de comunidades mapuches juntan firmas para que se quede.

JUNÍN DE LOS ANDES (ASM).- El traslado del conocido padre Mateos, por decisión del Consejo Salesiano, movilizó a la comunidad de Junín de los Andes para reunir firmas contrarias a la reubicación de quien desde hace 40 años recorre la zona rural cordillerana con su mensaje de fe y esperanza.

A sus 80 años, el cura guarda silencio sobre la decisión de sus autoridades y espera la resolución, haciendo su tarea pastoral como todos los días.

En una nota que circula para la firma de los vecinos y que será dirigida al Consejo Inspectorial Salesiano, se expresa “tristeza y preocupación, al enterarnos del posible traslado de nuestro padre Antonio Mateos”.

Según se supo, Mateos será enviado a Esquel, por determinación del consejo de la orden el pasado año, cuando aún funcionaba en Bahía Blanca, pues luego fue mudado a Buenos Aires. La revisión de esa medida es impulsada por vecinos, miembros de las congregaciones religiosas que funcionan aquí e integrantes de comunidades mapuches.

Refiere el escrito que “decimos nuestro padre” porque “desde hace más de 40 años, con su presencia y actitud, ha bendecido a este pueblo y es parte viva de esta comunidad”.

Apunta que “nuestro padre Mateos es ciudadano ilustre de Junín de los Andes, y no por que ande lustrado, más bien anda cubierto de cenizas y con olor a humo, de tanto visitar los ranchitos mas pobres y alejados como lo hizo San Francisco, Don Bosco, o el mismo Jesús”.

La carta recuerda la disputa por Mamá Margarita, que acabó con el alejamiento de las hermanas de María Auxiliadora de la escuela de Pampa del Malleo, por reclamos de la comunidad mapuche a propósito de una educación intercultural. En ese sentido, los firmantes dicen que “el conflicto de Mamá Margarita nos tomó por sorpresa y muchos de nosotros quedamos mudos ante la injusta situación que estaba sucediendo con las hermanas y el padre Mateos, que con tanto amor han servido durante muchos años a centenares de niños”.

“Quedamos mudos –dice–, como esperando que algo suceda, nosotros, ustedes, y también la Iglesia quedó muda, y los acontecimientos nos pasaron por encima; por eso hoy no queremos que esta situación nos quede en la garganta”. Enfatiza también que “el hecho de que (los restos) del beato Ceferino estén hoy descansando junto a su gente en San Ignacio, se logró gracias a la tenacidad de la comunidad Namuncurá, junto con el padre Mateos; al valor del presbítero Vicente Tirabasso y la comprensión de ustedes, los Salesianos de la Patagonia”.

“Creemos –añade el documento– que este acontecimiento es un canto a la comunión de culturas, y quizás dejar este lugar desprovisto de uno de los protagonistas de ese encuentro, es un error que seguramente sabrán aprovechar quienes apuestan a la desunión”.

El padre Antonio Mateos tiene 80 años y más de la mitad de su vida ha misionado en esta región cordillerana. “Es cierto que a esa edad la máquina se va gastando –apunta la carta–, pero su sabiduría cada día es más fuerte. Es por eso que sería muy bueno que puedan enviar un sacerdote más joven que lo acompañe y vaya haciendo una transferencia paulatina con la comunidad”.

La carta que se enviará al Consejo Salesiano asegura que desde hace 40 años Mateos “es parte viva” de la comunidad de Junín.


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