Encontraron el arma con la que asesinaron al suboficial neuquino
Estaba en una casa cercana al lugar del crimen. Uno de los dos detenidos declaró, pero dijo poco. Las sospechas caen ahora sobre un siniestro personaje.
NEUQUEN (AN).- La investigación del asesinato del sargento primero Néstor Alfredo Sepúlveda tuvo ayer un significativo avance: en una vivienda cercana al destacamento donde lo mataron fue secuestrada el arma que utilizaron los autores del crimen. Además, uno de los dos detenidos aceptó declarar ante la justicia y si bien se desvinculó del hecho, aportó datos valiosos para la pesquisa. Ahora, el principal sospechoso es un siniestro personaje.
En cuanto al móvil del asesinato, los investigadores siguen pensando que fue una represalia por la muerte de Cristian «Patico» Hernández, el delincuente abatido el viernes pasado en un enfrentamiento. Sin embargo, no se descartan otras hipótesis.
En base a pericias y testimonios recogidos en las últimas horas, se avanzó en la reconstrucción del hecho que sacudió las filas policiales. Fuentes cercanas a la causa revelaron a «Río Negro» que el crimen habría sido planeado la noche anterior en una vivienda del barrio Don Bosco III, durante una reunión con varios participantes en la que abundaron el alcohol y las pastillas estimulantes.
Ayer al mediodía, en tanto, los restos de Sepúlveda fueron inhumados en el cementerio central. Hubo muestras del profundo dolor que provocó la muerte entre los uniformados y sus familiares. A la ceremonia asistieron el gobernador Jorge Sobisch, encabezando una delegación oficial, y medio millar de efectivos .
Respecto de la investigación en sí, el avance más importante fue el secuestro del arma que utilizaron los asesinos.
Como se informó ayer, el miércoles a la madrugada Sepúlveda (46 años, a punto de jubilarse) estaba solo en la guardia del destacamento Don Bosco. Dos sujetos ingresaron -otros dos o tres se habrían quedado en las inmediaciones- y lo ejecutaron de un balazo en la frente. No hubo golpes previos ni posteriores, según la autopsia.
El plomo entró por la frente y salió por la nuca. En el lugar, personal de Criminalística encontró un proyectil pero no está claro si es el homicida.
Ayer a la tarde, en base a datos recogidos por los investigadores fue secuestrada un arma. Así lo confirmó a «Río Negro» el juez Eduardo Badano, quien no dio más precisiones. «Creemos que es el arma asesina», dijo.
A través de otras fuentes trascendió que se trataría de un revólver, posiblemente calibre 38. Estaba en una vivienda cercana al destacamento Don Bosco.
Se cree que en ese lugar fue planificado el asesinato. Los investigadores pudieron establecer que la noche del martes se reunieron en ese lugar una gran cantidad de jóvenes con antecedentes delictivos. Abundaron el alcohol y los psicofármacos, una combinación explosiva cuando se unen en el torrente sanguíneo.
A las cinco de la mañana del miércoles, un grupo salió de esa vivienda en dirección al destacamento. Después de matar a Sepúlveda y robarle su pistola reglamentaria, la mayoría regresó.
En el camino vaciaron el cargador del arma del policía pero no con disparos al aire, sino accionando la corredera para que expulsara el proyectil completo.
Los sospechosos se escondieron en la vivienda porque para entonces los móviles estaban patrullando el barrio. Hasta que dos se animaron a salir llevándose la 9 milímetros de Sepúlveda y cayeron detenidos.
Sus apellidos serían Roa, de 18 años, y Sepúlveda, de 20. El primero de ellos fue el que aceptó declarar ante el juez y habría reconocido que esa noche estuvo reunido con otras personas en la vivienda bajo sospecha.
Después fueron arrestadas otras seis personas, pero algunas ya están libres y otras recuperarán su libertad en las próximas horas.
Es que los investigadores piensan que el autor material del crimen es otro. Algunas fuentes apuntan hacia un joven de 19 años, con antecedentes delictivos, que tiene un sugestivo tatuaje en su cuerpo: una daga en la que se enrosca una víbora.
Dicen los especialistas que quienes llevan esa figura se juraron matar a un policía.
Hogar de menores en la mira
NEUQUEN (AN).- El homicidio del suboficial Sepúlveda volvió a poner en el centro de la escena al hogar de convivencia «Nueva Esperanza», que funciona en el barrio San Lorenzo. Uno de los detenidos por el hecho se había fugado de ese establecimiento la semana anterior.
El juez de Menores, Martín Gallardo, dijo ayer a «Río Negro»¨que en el hogar «no hay equipos técnicos que apoyen el trabajo serio de recuperación de los internos». Añadió que «o solucionan los problemas o definen qué van a hacer con el hogar, pero así no puede seguir».
El responsable del área, Eduardo Martínez, tuvo a su cargo la réplica. Reivindicó el rol resocializador de la casa de convivencia y aunque reconoció que es necesario promover algunos cambios, dijo que «tenemos técnicos, en número suficiente y buenos».
Las objeciones de Gallardo apuntaron a la falta de profesionales que respalden el tratamiento terapéutico de los internos. «Si no existen los equipos técnicos que asistan a los jóvenes, ¿qué sentido tiene mantenerlos allí?», se preguntó.
Martínez, en cambio, señaló que «no faltan equipos técnicos, tampoco la presencia permanente de psicólogos puede ser lo mejor. Ese hogar es una experiencia de un año, destinada a jóvenes que habiendo superado una etapa de resocialización, son merecedores de un sistema menos rígido, que les permita reinsertarse de a poco a la comunidad para cumplir el objetivo principal, que es volver con su familia».
«Delincuentes organizados que matan en forma cobarde»
NEUQUEN (AN).- El vicegobernador Jorge Sapag afirmó ayer que los autores del crimen del sargento primero Sepúlveda «no son inocentes, producto de condiciones sociales, económicas o políticas. Son delincuentes organizados que fueron expresamente a matar en forma cobarde y merecen la repulsa de toda la sociedad».
Por otra parte, aseguró que la Policía está investigando el hecho con muchísima serenidad y prudencia», aunque reconoció que «hay pasiones y dolores muy profundos». Pero descartó que vayan a cometerse «cualquier tipo de excesos» con los detenidos o sospechosos.
Sapag fue el único funcionario del gobierno que habló con la prensa tras participar del sepelio de los restos del policía. No ahorró adjetivos para calificar el crimen: dijo que fue un hecho «cobarde», «violento», «perverso», «artero» y «violento».
Los acordes de la marcha fúnebre llenaron el silencio que imperaba en el cementerio central. Seis policías trasportaron el ataúd cubierto con la bandera argentina que contenía los restos del sargento primero Sepúlveda. Muchos lloraban.
Fue ayer a las 12.30, cuando sepultaron los restos del suboficial muerto de un disparo en la frente mientras cumplía guardia en el destacamento Don Bosco.
Medio millar de personas, la mayoría policías uniformados, acompañaron el cortejo fúnebre. También asistieron el gobernador Jorge Sobisch, el vice Sapag, el diputado Federico Brollo, la subsecretaria Alicia Comelli, ex jefes de la institución, miembros del poder judicial y una delegación de la Policía Federal, entre otros.
Los familiares de Sepúlveda lloraban sin consuelo mientras el director de Seguridad Neuquén, comisario mayor Julio Trepat, decía: «es muy difícil poder expresar lo que sentimos, poner en palabras la congoja que afecta a la familia policial».
«Néstor Alfredo, pido para tu familia que encuentre la paz que le permita poder sobrellevar este momento», agregó. «Y pido que tu vida sirva como ejemplo de lo que tenemos que hacer, que tu muerte nos ayude a los que tenemos que seguir tus pasos. En nombre de la institución policial, gracias por los servicios prestados y que descanses en paz».
Después hubo una bendición religiosa, y un minuto de aplausos de todos los presentes. El féretro fue depositado en uno de los nichos, con el llanto desgarrador de los familiares de fondo.
NEUQUEN (AN).- La investigación del asesinato del sargento primero Néstor Alfredo Sepúlveda tuvo ayer un significativo avance: en una vivienda cercana al destacamento donde lo mataron fue secuestrada el arma que utilizaron los autores del crimen. Además, uno de los dos detenidos aceptó declarar ante la justicia y si bien se desvinculó del hecho, aportó datos valiosos para la pesquisa. Ahora, el principal sospechoso es un siniestro personaje.
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