Cómo viven los empleados de las hidroeléctricas el incierto fin de las concesiones

Luis Ríos contó su experiencia en Alicura, donde ingresó hace casi 28 años. Más de un centenar son los operarios de los complejos que no tienen certeza de sus puestos laborales a partir de agosto.

Luis Ríos tenía 28 años cuando ingresó a trabajar en la central hidroeléctrica Alicura en 1995. Hacía apenas dos años que el complejo había sido privatizado por el gobierno de Carlos Menem. Hoy Luis tiene 56 años, y es el Gerente del Complejo Oeste de AES Argentina, una unidad que agrupa al parque eólico Vientos Neuquinos, a la centrales sanjuaninas Ullum y Sarmiento, a la hidroeléctrica donde comenzó su carrera: Alicura.

Soy el empleado de más antigüedad que tiene la central”, le cuenta a Energía On como un preámbulo para poner en la voz de los trabajadores lo que sienten a poco más de un mes de la finalización de la concesión, y en momentos en los que no saben qué será de su fuente de trabajo.

Actualmente en Alicura trabajan 30 personas que dependen directamente de AES, entre ellos Luis. Y además hay otros 11 contratistas.

La continuidad laboral de cada uno de ellos no está clara a partir del 12 de agosto, el día siguiente al fin del contrato de concesión. Algo que no solo ocurre en Alicura, sino en todas las represas que ese día llegan al fin de su concesión y que son El Chocón, Arroyito y el Complejo Cerros Colorados y que suman un centenar de operarios.

Luis es mendocino, pero llegó a Neuquén aún antes de ingresar a trabajar a la central hidroeléctrica ya que eligió estudiar Ingeniería en la Universidad Nacional del Comahue (UNC).

La hidroeléctrica es la primera del río Limay. En solo 3 minutos puede despachar su energía.

Parado frente al punto de descarga de las turbinas, Luis le anticipa al grupo que lo acompaña “se va a prender una turbina”. Y es que conoce tanto la central, que identifica cada operación por los sonidos que hace.

«Entré acá hace 28 años y ahora me va a tocar devolver la planta”, cuenta. Repasa que “he estado charlando con la gente de Enarsa, pero también tengo otras responsabilidades en las otras centrales”, un contacto que la firma estatal está teniendo con los trabajadores para definir quiénes mantendrán sus puestos, y quienes no.

Y a la hora de contar cómo vive personalmente este momento de fin de la concesión sin precisiones, la voz se le quiebra y las palabras que no dice las muestra en los ojos nublados de lágrimas.

La central fue construida entre 1979 y 1984. Desde entones no dejó de funcionar ni un solo día.

Me da mucha emoción saber que estuve acá muchos años trabajando y que se llega al fin, se cumple un ciclo. Y si es como se está diciendo, el Estado Nacional va a recuperar la concesión de la central”, explica.

Yo entré con la primera generación de operadores y personal de mantenimiento de la planta y estoy llegando al fin de la operación con mucha emoción”, cuenta entre una especie de orgullo y añoranza.

La recorrida por la central hidroeléctrica termina, pero Luis es el último en llegar al punto final del trayecto.

“En octubre se cumplen los 28 años de que entré acá”, señala, sin completar la frase pues es claro que esa fecha está dentro del incierto escenario que se abre para Luis, y para todos los operarios de las centrales, a partir del primer minuto del 12 de agosto.


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