El impacto demográfico de Vaca Muerta en Neuquén
La aceleración de la actividad no convencional convirtió a la capital neuquina en un imán migratorio. Con una proyección de sumar miles de habitantes al año, las localidades del corredor petrolero enfrentan desafíos en vivienda, servicios e infraestructura.
El dinamismo económico impulsado por la formación no convencional de Vaca Muerta desencadenó un acelerado crecimiento demográfico en Neuquén. Atraídas por las oportunidades laborales de la industria hidrocarburífera, miles de personas procedentes de diversos puntos de la Argentina arriban a la región, reconfigurando la estructura social y urbana del territorio. De acuerdo con datos oficiales del censo nacional de 2022, la provincia contaba con 710.814 habitantes.
Sin embargo, el ritmo de radicación aumentó marcadamente. En 2025 se contabilizaron 21.000 cambios de domicilio y, solo durante el primer semestre de 2026, la cifra alcanzó las 13.000 radicaciones formales.
Este crecimiento ubica a la población cercana a quebrar la barrera de los 800.000 residentes. Las proyecciones provinciales indican que, de cara al año 2027, Neuquén podría recibir cerca de 30.000 personas de forma anual, lo que equivale a sumar la población de una localidad entera por año o incorporar cerca de 120.000 nuevos habitantes en un período de cuatro años.
A estos registros oficiales se añade una población adicional estimada en un 2% o 3%, correspondiente a trabajadores que residen en las áreas de explotación de forma temporal sin cambiar su domicilio legal, además de flujos migratorios informales.
El impacto de este fenómeno migratorio se percibe con especial intensidad en los municipios cercanos a las áreas de explotación.
El caso más paradigmático es el de la localidad de Añelo, cuya población permanente se duplicó entre 2023 y 2024 al pasar de 6.000 a 12.000 habitantes. Según detalló en una entrevista reciente el intendente Fernando Banderet.
Las corrientes migratorias que llegan provienen de provincias con tradición energética como Mendoza, Salta, Chubut y Santa Cruz, cuyos trabajadores cuentan con experiencia previa en el rubro. Asimismo, arriban contingentes desde Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, Buenos Aires, Río Negro y Tierra del Fuego.
El dinamismo de la zona generó un marcado crecimiento en el mercado inmobiliario y en la demanda habitacional.
De acuerdo con lo explicado por Banderet, el municipio avanza en respuesta a estas necesidades tras haber entregado 687 lotes habitacionales a vecinos de la localidad, mientras proyecta unas 2.500 soluciones adicionales para acompañar la expansión actual de la población, en un contexto donde el alquiler de una vivienda básica parte de un millón de pesos mensuales.
En materia de obras urbanas, la comuna debió adaptar sus redes de servicios básicos extendiendo conexiones de agua, electricidad y gas en sectores que antes se calefaccionaban con leña y garrafas.
En paralelo, el pavimento se amplió de 12 a más de 70 cuadras y se contempla asfaltar otros 50 tramos, mientras se registran más de 160.000 metros cuadrados en construcción y más de 500 expedientes de inversión para la llegada de comercios y firmas a sus parques industriales.
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