ENTREVISTA A ROXANA AMED: Una canción del cero al cien

Muestra toda su emoción en "Entremundos", su segundo disco como solista.

La cantante Roxana Amed editó hace pocos meses «Entremundos», segundo disco de su carrera solista, en el que volvió a contar con Pedro Aznar en la producción artística. Está compositora, que escribió canciones para artistas como Diego Torres, habló con «Río Negro» sobre su camino en la música.

– ¿Cuánto cuenta el repertorio en tu carrera?

– En la carrera de cualquier músico, el 80 o el 90% lo hace el repertorio. La forma de interpretarlo, sin duda es valiosísima, pero si no hay qué decir, no se luce. Así que, más allá de lo logrado, hacer mis propios temas o encontrar las canciones indicadas, hace a gran parte de mí, como artista.

– ¿Cuáles son esas canciones indicadas?

– Las que me representan más; por las características líricas, las musicales, por la forma en que me permiten explotar más lo que tengo para dar… Yo, que he escrito para otras personas, si les compongo cosas que sólo yo puedo cantar, los pongo en un problema de identidad. Cuando lo hago para mí, trato de mostrar lo mejor que tengo con mi instrumento o con mi modo de componer o con mi banda. Tengo en cuenta todo y así me aseguro de que el mensaje llegue mejor, más lejos. Hay veces que no ocurre; mala suerte, no es para mí. Pero, lo indicado sería lo que nos representa mejor.

– En algún momento debe haber un cero técnico para componer, el papel en blanco, una idea, luego la letra o la partitura; más tarde es el arreglo, la grabación, un disco…

– Es verdad, hay muchos ceros. El punto de partida es lo que uno trae, emocional e intelectualmente; un cóctel de lo que venimos sintiendo y pensando durante nuestra vida hasta que adquirimos alguna destreza para abordar los siguientes ceros. Esa materia es fundamental. Después,

cada uno se pone el cien que quiere, en esta escala. Cuando empecé a escuchar jazz, entendí que desde allí podía hallar horizontes muy interesantes y creativos para mis ceros técnicos. Y hace veinte años, por lo menos, trabajé para sumar puntos de crecimiento, como cantante, por ejemplo.

Del mismo modo pasa con el cero para ponerme a componer o a escribir letras. Yo escribí canciones desde muy chica, creo que he ido mejorando. Espero… Sé, seguro, que cuando comencé a estudiar música o Letras, aparecieron nuevos desafíos, otras herramientas, y un cero técnico nuevo. Hoy en día, a mis 43, se mezcla todo al empezar a trabajar; el bagaje emocional, intelectual, siempre vibrando dentro de mi cabeza; aparece el papel en blanco y -una tras otra- millones de lecturas que he tenido en mi vida.

Antes de escribir, siempre hay una, cada vez más veloz, consideración de todos esos textos leídos, lo que he escuchado como músico. A veces, surge la palabra, a veces la emoción, una idea, un acorde…

Pero, con el tiempo, me doy cuenta que todo se hace una unidad profundamente dinámica, donde hay músicas que no admiten ciertas palabras, requieren otras. Donde hay sentimientos que no permiten en modo alguno, ciertas melodías… Es un poco así, en mi anterior disco («Limbo», agotado en su primera edición) había mucho texto, mucha información, ya se podía sentir lo mismo. Con la madurez, como artista, por lo menos, si no como persona, se combinan todas las herramientas en el momento de expresar.

– ¿Cómo hacer, con esa estructura técnica, para que finalmente la emoción que generó estas conjunciones, te transparente, se transparente para quien te escucha?

– Supongo que eso tenemos que dejarlo librado a nuestra propia madurez. A lo mejor, en veinte años, nos avivamos por

qué sucede… Creo que es la magia que justifica mi trabajo y el tuyo, como oyente, por lo menos; y el mío como ejecutante, como dadora de sonidos…

Cuando me ubico en público de cualquier clase, pongo una gran entrega de mi parte para que el otro me dé. Es un trabajo de entregas mutuas que debe ser muy sincero, intenso y auténtico para los que intervienen. Si no se produce eso, si alguna de las dos partes se resiste a recibir o a dar, se arruinó… Hay cosas que nos ayudan a acercarnos, pero también pesa la entrega que cada parte pone para comunicarse. El resto sucede mágicamente con el arte en general. Eso es muy emocionante, eso es.

 

EDUARDO ROUILLET


Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios