Es tiempo de play off

por EDUARDO DARIO ARMER

El lector se pregunta qué es, qué significan esas palabras en inglés. Hoy se lee en los diarios, se escuchan en las radios y todos los especialistas en deportes la utilizan. ¿Por qué? Porque ésta es la época del año donde empiezan a definirse los torneos. Me han preguntado qué es eso, cómo se juega.

Intentaré explicárselo. Así se denomina a la etapa final de los torneos de básquetbol y de otros deportes. Los certámenes se dividen en dos fases, una llamada serie regular y la otra denominada play off o juegos finales. En la primera etapa se enfrentan todos contra todos, en una o dos zonas según esté estructurado, con una duración de 5 a 6 meses. Luego de una serie de reclasificación, llegan los play off, que son eliminatorios. Normalmente son 8 equipos los clasificados y buscarán por este sistema superar las distintas etapas de esta fase, en series de 5 a 7 juegos cada uno, quien obtenga más triunfos, continúa en la competencia, en la que sólo dos jugarán la final.

Esta sería la explicación de la evolución del torneo. Pero para los que están involucrados en estos juegos, tanto cuerpo técnico y jugadores, decir play off no es una simple denominación. En ella va un año de trabajo profesional. Con estos juegos finales culmina una temporada y se define el futuro.

El plantel profesional, los dirigentes y aquellos que están en la organización saben que son los juegos del año. La adrenalina comienza a sentirse, es la etapa más difícil y emocionante, a medida que se pasan las etapas clasificatorias. No existe margen de error. Una equivocación y se terminó el año.

Aquellos que continúan por méritos y acompañados por la fortuna ven de cerca la meta. Cuando empieza la temporada, hay equipos que se perfilan como favoritos, los especializados lo denominan predicciones y sólo se basan en la conformación de los planteles. Tendrán en un futuro que evaluar sus organizaciones. Pero la magia y sabiduría propia del deporte no tiene error.

Siempre llegan a la final las instituciones que se han preparado e hicieron mejor las cosas desde el comienzo, con organización, orden, objetivos claros, coherencia en su accionar y sin improvisaciones. Y descenderán los que merezcan tal condición. La actividad deportiva por sí sola, es sabia, premia a los mejores, no sólo por el esfuerzo, sino a los clubes capaces de ser ejemplo en todas las facetas, que son la base del cimiento y la cuota de la llamada «suerte» para alcanzar el objetivo fijado.


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