Estudios históricos en Río Negro

Por HECTOR PEREZ MORANDO

Especial para «Río Negro»

La historia supone acontecer con conciencia y propósito. Por eso la historia es sólo historia del hombre. En ella, el hombre encuentra un pasado –la herencia– y un futuro en expectación –el porvenir–. El acontecer histórico es singular, atípico e irreversible… La historia es 'interpretación' de hechos y no acumulación de datos… el historiador debe efectuar una 'resurrección' del pasado. La historia no tiene una función de recuerdo sino de vida… Por ello la tarea histórica está siempre sujeta a nuevas visiones y revisión… Debemos estudiar y conocer la historia regional y local para lograr el conocimiento de la historia nacional y llegar a una auténtica integración nacional». Fueron palabras del académico historiador Dr. Pedro Santos Martínez en las Primeras Jornadas de Historia de Río Negro, concretadas en Viedma en julio de 1967.

Como vamos a referirnos a la ex Junta de Investigaciones y Estudios Históricos de Río Negro, consideramos oportuno –a grandes rasgos– recordar su vida y disolución hace más de treinta años. Por suerte, Río Negro no se quedó sin historia, pero… Es posible que el entonces Instituto de Investigaciones Históricas de Río Negro que presidiera el salesiano Dr. Raúl A. Entraigas por 1964 fuera piedra fundamental para el estudio del pasado rionegrino en forma orgánica y dentro de la disciplina académica. Luego, por decreto 611 del 27/6/1967, se instituyeron las «Jornadas Anuales de Historia Rionegrina» y por su similar 633/67 se fijó Viedma como sede de las «Primeras Jornadas», del 20 al 23 de julio de aquel año, acontecimiento que tuvo mucha difusión incluso con conferencia de Prensa en el Museo Mitre de Capital Federal, a cargo del ingeniero Heber Nazareno Tappatá, funcionario del gobierno del gobernador Lanari, declarándose mediante decreto huéspedes de honor a varios destacados historiadores: Entraigas, Etchepareborda, Martínez, Pérez Amuchástegui, González Conde, García Enciso y González Lonzieme. Por aquellos días, y como producto de las jornadas, la resolución 480/67 del Ministerio de Asuntos Sociales patrocinó la formación de la Junta de Investigaciones y Estudios Históricos de la Provincia de Río Negro, convocatoria a asamblea para integrar la comisión de la junta provisoria, elaborar estatuto y su aprobación por Personas Jurídicas. Es decir que todo se manejaba oficialmente, incluso con varios empleados estatales y recursos afines. El decreto 710 del 22/7/1967 indicó que las «Segundas Jornadas de Historia Rionegrina» tendrían como sede a San Carlos de Bariloche en 1968, lo que así ocurrió, transformándose en congreso según decreto modificatorio 669/68, sugerencia de la Junta y de la Dirección Provincial de Cultura, agregándose la realización de «Concursos de Investigaciones y Estudios Históricos». Recordamos haber concurrido a aquel primer Congreso, como interesados en el pasado patagónico, al que fueron invitados destacados estudiosos y académicos de la historia: Paesa, Martínez, Barba, Furlong, Entraigas, Molinari, Vignati, Braun Menéndez, Martínez, Etchepareborda y Piccirilli, cuya comisión ejecutiva presidiera Entraigas, Héctor Daniel Rey como secretario; Nilo Juan Fulvi, coordinador general, y Omar A. Fossati, director provincial de Cultura, entre otros. Expusieron García Enciso, Arko, Dumrauf, Casamiquela, Furlong, Alvarez, Vignati, González Lonziéme, Biedma y Entraigas. Sin duda, en corto tiempo se había avanzado muchísimo en el propósito de conocer bien el pasado rionegrino que iniciaran Falkner, Viedma, Villarino y otros.

El segundo congreso tuvo por sede a General Roca, en 1970; en 1972, a Cipolletti, y a Choele Choel en 1974. Por «razones de economía», no se realizó el quinto, previsto en San Antonio Oeste para dos años después. La realización de los congresos estuvo inicialmente a cargo de la Dirección Provincial de Cultura y luego del CIC (Centro de Investigaciones Científicas), concretándose algunas interesantes y valiosas publicaciones, hasta que «La Junta de Investigaciones y Estudios Históricos de Río Negro se disolvió por decisión de la mayoría de sus miembros en la Asamblea General Extraordinaria realizada el 30 de julio de 1971, siendo cancelada, a pedido de parte, la personería jurídica por decreto 478/72 (BO Nº 904)». (Informe Fulvi –20/10/977– con motivo del pedido de Pablo Fermín Oreja –11/10/77– al gobernador de la provincia solicitando el restablecimiento de la Junta porque «Es sensible la situación creada, que afecta a la cultura y al desarrollo y estímulo de los estudios y trabajos historiográficos en Río Negro, máxime teniendo en cuenta el crecido número de personas que han demostrado su dedicación a los mismos… urge la necesidad de normalizar el funcionamiento de la Junta»). Para entonces, el presidente y motor de la Junta, presbítero Entraigas, había fallecido y el silencio se hizo historia… hasta hoy. El expediente 2.935-0-1977 mostró (y terminó) su última foja con risible pregunta manuscrita sin contestación: «Fulvi: ¿Qué hacer con esto? Wyss». (Cr. Luis Rolando Wyss-director general Secretaría de Planeamiento)

Durante tres días de octubre de 1999 hubo grata sorpresa: «Jornadas de Historia de la provincia de Río Negro (Por la Actualización Historiográfica Rionegrina), que organizó la sede Bariloche de la Universidad FASTA, donde anduvo, sin duda, la mano del coronel y licenciado en Historia Roberto Daniel Parra, como coordinador, reunión de alto nivel y excelente organización. Al pasar, se volvió a hablar de «resucitar» la Junta, pero no pasó de eso.

Este apretado escalamiento desde hace más de treinta años –con alguna involuntaria omisión– tiene un fin preciso y sin vueltas: refundar aquella Junta de Estudios Históricos de (del) Río Negro». Para ello va esta convocatoria a los historiadores y a quienes gustan del pasado rionegrino. A partir de abril del próximo año tenemos que asumir el compromiso de reunión, a lo mejor en Viedma, en Roca, en Cipolletti, en San Antonio o en Bariloche, para el segundo nacimiento. No debemos olvidar a la nueva generación que debe tomar el mando y que –a diferencia de aquellos años– han surgido muchos historiadores universitarios regionales o arribados de otros lugares, quienes pueden aportar la excelencia académica que la investigación, el estudio, la opinión, el debate y la exposición oral o escrita necesitan para que el pasado historiográfico rionegrino recupere –y supere– la labor de aquellos años que hemos comentado. En lo personal, y con sincera humildad –como siempre–, nos sentimos honrados de lanzar esta invitación, luego de más de cincuenta años de vida patagónica. Esperamos opiniones.

 

Fuentes principales: archivo y biblioteca Tello; Legislatura, Viedma; archivo diario «Río Negro»; Biblioteca Patagónica; Congresos de Historia Rionegrina (varios) y entrevistas personales.


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