Europa en bici: el pintor de Villa La Angostura en las rutas de República Checa

Quinta etapa del viaje de Guido Ferrari. Recorre ahora un país sin bicisendas y con caminos en peor estado, pero más económico y rebosante de arte. La crónica de sus días allí.



Centro de Praga pegado al río Moldava. Pintando en la rambla. Fotos de Guido Ferrari.

Centro de Praga pegado al río Moldava. Pintando en la rambla. Fotos de Guido Ferrari.

Buscando lugares asombrosos me encontré en Saxon switzerland, un parque nacional compartido entre Alemania y República checa, fue allí donde a través de las rutas del río Elba crucé la frontera.
Al llegar al parque nacional algo me hacía ruido, yo conocía este lugar… después recordé: el pintor Caspar David Friedich se había inspirado en estos paisajes para realizar su pintura más famosa, el caminante sobre el mar de nubes.

Disfrutando el aire fresco en el parque nacional.

Es un lindo camino, aunque la diferencia entre países se hace muy notoria cuando se cruza en bicicleta: las bicisendas en República Checa no existían y las rutas estaban más desgastadas.

El próximo destino sería Praga: sabía que podía llegar si seguía el Elba, que luego se dividiría en dos y seguiría por el Moldava. Estas fueron recomendaciones del amigo que hice en Dresden, que ya había recorrido esta zona en bici…

El verano estaba en su plenitud, el camino estaba lleno de árboles frutales: recolecté mucha fruta de árboles sin dueño, primero la probaba y esperaba unas horas, si no hacían nada seguía comiendo.

El famoso puente de Carlos. Recomienda ir temprano.


Un día cerca de Ústí nad Labem, un lugar hermoso también muy famoso por ser pintado, guarde unas ciruelas en la mochila y a la mañana siguiente serían mi desayuno.

Salí de esta ciudad a las 7 de la mañana y a la hora pinché cubierta, lo que era bastante esfuerzo desarmar toda la bici y armarla. Cuando terminé de parchar la cámara, por hacer tanta fuerza rompí el piquito pero no largaba aire, así que seguí sin cámara de repuesto, no podía inflar la cámara. Pero sobrevivió rota mas de 300 km…

De cara al Moldava y el castillo de Praga.

En el camino me empecé a sentir sin fuerzas, eran las 15 hs y yo planeaba llegar a Praga pronto: estaría a unos 60/70km.

Cuando me empecé a marear ya sabía qué era: las ciruelas me habían caído mal. Con poca construcción, más bien pueblitos y granjas empecé a buscar  un lugar para dormir una siesta y ver si se me pasaba.


Encontré un bosque cerca de unas casas, tomé mucha agua, lo cual fue peor y termine sacando todo de adentro… hasta las 5 AM del día siguiente estuve sin poder moverme, trataba de caminar para liberar la contractura de estar tanto tiempo acostado.

Río Moldava, vista desde el centro histórico. Abajo había dos hermanos usando un casco viejo de atelier para trabajo en piedra.

A esa hora ya había suficiente luz, entre el delirio de fiebre de la noche anterior y los jabalíes de la zona, ya quería continuar, así que con la poca fuerza que tenía prepare todo y pedaleé, sin comer desde el día anterior y con nada en la panza llegué a Praga, aproximadamente 50 km. Solo me detuve en una estación de servicio, a comprar agua y un yoghurt.


En Praga me informaron sobre un hostel residencia en las afueras que era barato, necesitaba acostarme y dormir, el problema fue llegar hasta el hostel que estaba en las afueras y bastante alto. Lo bueno es que era un lindo lugar para pintar Praga con una vista diferente a la que todos pintan, que es el famoso puente.

Las rutas, menos cuidadas y sin bicisenda. Aquí, viñedos.

El lugar es a través de un parque muy bello y con una historia particular.
Pase dos semanas allí recorriendo y pintando, la ciudad es muy linda pero en verano no se puede caminar, pues hay mucho turismo concentrado al ser una de las capitales más baratas de Europa.

Fui a los museos de Mucha y Kafka, probé el famoso helado trdelník y asistí a muchos eventos en el centro histórico.

Sigo viaje, salí de Praga con lluvia y más de 20 km de subida que luego se convertirían en un parque nacional lleno de vida silvestre, serpientes y puercoespines comiendo manzanas.

Rumbo a Viena
Después de algunos cuantos kilómetros apuntando a la siguiente capital, Viena, me encontré pintando en Pelhrimov, donde también tuve que comprar una nueva cámara para la bici, por lo del piquito para inflarla.
Luego de dormir en algún bosque y antes de llegar a la frontera con Austria me doy cuenta que estaba cerrada por arreglos, la opción era retroceder y un giro de 60 km o cruzar un río y arriesgarse a que haya alguna ruta abierta.

Me arriesgué y cruce el río, luego unas granjas y allí me encontré en la garita de la frontera vacía, luego de eso toda la ruta para mi solo. Los siguientes kilómetros con mas de 30 grados serían directo a Viena

Rompí entonces mi propio récord de Dinamarca y que no volvería a superar en el viaje: 150 km aproximadamente, con la bici de ciudad de 3 cambios y el equipaje con más de 100 kilos.

Contacto:
www.guidoferrari.com
Instagram y facebook: Guido Franco Ferrari


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