Familiares de Lucas Muñoz buscan pistas por su cuenta

El hermano del policía cuyo paradero es un misterio reveló que montaron una búsqueda paralela a la oficial y reconoció que el desprestigio de la fuerza de seguridad podría ayudar a que los que saben algo pierdan el miedo y aporten datos.



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La familia de Lucas Muñoz, de 29 años, protestó el sábado por el centro de Bariloche.(Foto: Archivo )

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No existe pista firme sobre el paradero de Lucas Muñoz, el policía que prestaba servicios en la Unidad 42 del Alto de la ciudad. Preso de la desesperación, su hermano Javier decidió emprender una solitaria tarea lejos de las vías oficiales. Hace dos semanas recorre los barrios de la ciudad buscando una frase o un nombre que le ayuden a encontrar al joven que lleva 18 días desaparecido.

Para Javier, el primer error en la investigación se cometió en las primeras 48 horas ya que los jefes policiales “se quedaron tranquilos y no aceleraron”.

Por fuera de las órdenes de sus superiores, fueron los propios compañeros de Lucas los que decidieron salir a recorrer los terrenos que circundan la unidad policial a la que nunca llegó. “Lo hacían por su cuenta”, reveló.

Dijo que los primeros procedimientos se hicieron “en la medida que (los agentes) podían” ya que debían responder a los órdenes de los oficiales Jorge Elizondo y Javier Jaramillo, quienes luego fueron apartados del caso.

“Yo sigo indagando, me sigo metiendo en los barrios”, comentó Javier sobre los trayectos que escoge dentro del recorrido que pudo haber hecho su hermano. Caminar le abrió varias puertas y consiguió aportar varios datos a la investigación, como los que señalaban a los cuatro oficiales que luego la Jefatura de Policía decidió pasar a disponibilidad.

La vinculación de la causa con problemas internos de la fuerza y la aparición del tema drogas tampoco facilitan las cosas. “Mucha gente con la que he hablado me dice que me cuide, que me estoy metiendo en algo complicado”, confió a “Río Negro”.

La trama se vuelve más compleja cuando comenta que entre sus fuentes se encuentran algunos miembros de la fuerza que prefieren mantenerse en el anonimato: “ven cosas y, por su jerarquía, son cómplices indirectamente porque no pueden hacer nada”.

La remoción de varios policías y la conexión con un agente de Catriel son “manotazos de ahogado”, evaluó. Javier cree que se está poniendo más énfasis en el personal involucrado que en la desaparición. “Esperemos que esto no desvíe el foco de la investigación”, dijo.

El accionar policial no ayuda en el esclarecimiento. “O saben algo y no lo quieren decir, o son unos inoperantes que no pueden encontrar a otro policía”, acusó e interpretó que la fuerza perdió prestigio y credibilidad. “Si antes había rumores sobre la Policía, ahora directamente es algo visible”, denunció.

Su peregrinaje por los barrios le dejó en claro que la gente ya no confía en los uniformados. “Yo juego con eso, pregunto y capaz alguien quiere hablar”, explicó.

“Hay policías que ven cosas y, por su jerarquía, son cómplices indirectamente porque no pueden hacer nada”.

Javier Muñoz, hermano del agente desaparecido en Bariloche.

La última vez que vieron al policía desaparecido fue el 14 de julio, en la avenida Juan Herman, al sudoeste de la ciudad. Se bajó del colectivo e iba a trabajar.

Datos

“Hay policías que ven cosas y, por su jerarquía, son cómplices indirectamente porque no pueden hacer nada”.
La última vez que vieron al policía desaparecido fue el 14 de julio, en la avenida Juan Herman, al sudoeste de la ciudad. Se bajó del colectivo e iba a trabajar.

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