“Fracking y remediación”

Redacción

Por Redacción

Me dirijo respetuosamente a la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia de Río Negro, ingeniera Dina Migani, para recordarle a modo de reflexión hechos y conceptos que comparto totalmente sobre la ordenanza municipal 1049 sancionada el 20/12/12, “Cinco Saltos Libre de Fracking”, la lucha llevada a cabo por el hoy lamentablemente desaparecido pastor Eduardo Araya y vecinos autoconvocados contra la empresa Greencor SA, por el tema de remediación aún no resuelto. Más la noticia aparecida en este medio el 3/9/15: “En semanas definen la reubicación de empresas de remediación”. Existe al respecto abundante información pero le sugiero los videos “Desastre ambiental de Chevrón-Texaco en Amazona de Sudamérica” y “Ecological and social injustice in Ecuador, Yasmi Forest caused by Repsol YPF”. El fracking tiene consecuencias en el medioambiente y en la salud de las personas que por ser una perforación especial tiene riesgos añadidos a los habituales: explosión, escapes de gas, escapes de ácido sulfhídrico (muy tóxico en bajas concentraciones) y derrumbes de la formación de tubería. Uno de los mayores riesgos es la contaminación de acuíferos con los fluidos de fracturación y con el propio gas de la roca. Existe también el riesgo de que un pozo se conecte con otro antiguo mal sellado y que el gas se filtre a un acuífero o a la superficie. Durante el proceso de perforación y fracturación se utilizan compuestos volátiles como aditivos, entre otros: además de arena, se introducen hasta 500 sustancias entre las que figuran 17 tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, ocho cancerígenos probados, siete elementos mutagénicos, etc. (ácidos, antioxidantes, biocidas, benceno, xileno, disulfuro de carbono, compuestos de piridina, magnacide 575, magnacide B, acroleina, etc.; en particular estas últimas, prohibidas hace más de diez años en EE. UU., URSS, Australia y Canadá –Tyndall Centre, 2011–). El profesor Elías A. Scott de la University of London sostiene que el fracking es la excepción en dos importantes leyes federales, la del agua potable y la del agua limpia, al permitir la inyección de productos químicos tóxicos en los pozos y la falta de tratamiento del agua sobrante que se almacena, por lo tanto la composición del fluido de fracturación es en gran medida desconocida, al ser considerada un secreto de las empresas encargadas de la operación y estar exentas de las políticas medioambientales en muchos países. Muchos de estos elementos pasan a la atmósfera, también en la fase de producción. En zonas donde el fracking está más desarrollado aumenta la sismicidad (terremotos). El gas no convencional está formado en gran parte por metano, que es un gas de efecto invernadero 23 veces más potente que el CO2. Cualquier escape en fase de perforación, fracturación o producción es más nocivo que los gases que se generan después en su combustión. El gas no convencional supone un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 30% y un 100% comparado con el carbón. En cuanto al riesgo químico de los aditivos, existe el peligro de accidente en el traslado de los aditivos hasta el pozo. Por la movilización de una importante cantidad de camiones (es necesario emplear 4.000 toneladas de productos químicos) también se genera contaminación acústica, inseguridad vial y emisiones de gases de efecto invernadero. Otro de los problemas es la ocupación del terreno. Es necesario realizar un gran número de pozos para aprovechar los recursos: de 1,5 a 3,5 plataformas por km², con una ocupación de dos hectáreas por cada una. El impacto visual de esta acumulación de sondeos es muy grande. Además, esta técnica conlleva movimientos de tierra, destrucción del hábitat y creación de balsas de superficie de lodos tóxicos. Además de estos riesgos ambientales comprobados, se han detectado casos de cáncer, problemas respiratorios, daños cerebrales, desórdenes neurológicos e hipersensibilidad a químicos, debido principalmente a la contaminación del agua y del aire. Estos riesgos sanitarios afectan a las personas que viven alrededor de estas explotaciones y también a las personas que trabajan en ellas. Para los memoriosos de la ciudad de Cinco Saltos, y muchos más, los que sufrieron y siguen sufriendo los efectos residuales de la ex-Indupa SA entre otros con el mercurio, es otro tema que lleva años sin resolverse. Por último le dejo a usted y a todos los lectores algo pensando a futuro y para no olvidar: “Dios perdona siempre, los hombres a veces, la naturaleza nuca jamás; todo lo que le hagas a ella en su contra te lo devolverá con la muerte”. Silvano Giacolla Caruso, DNI 8.119.343 Cinco Saltos

Silvano Giacolla Caruso, DNI 8.119.343 Cinco Saltos


Me dirijo respetuosamente a la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia de Río Negro, ingeniera Dina Migani, para recordarle a modo de reflexión hechos y conceptos que comparto totalmente sobre la ordenanza municipal 1049 sancionada el 20/12/12, “Cinco Saltos Libre de Fracking”, la lucha llevada a cabo por el hoy lamentablemente desaparecido pastor Eduardo Araya y vecinos autoconvocados contra la empresa Greencor SA, por el tema de remediación aún no resuelto. Más la noticia aparecida en este medio el 3/9/15: “En semanas definen la reubicación de empresas de remediación”. Existe al respecto abundante información pero le sugiero los videos “Desastre ambiental de Chevrón-Texaco en Amazona de Sudamérica” y “Ecological and social injustice in Ecuador, Yasmi Forest caused by Repsol YPF”. El fracking tiene consecuencias en el medioambiente y en la salud de las personas que por ser una perforación especial tiene riesgos añadidos a los habituales: explosión, escapes de gas, escapes de ácido sulfhídrico (muy tóxico en bajas concentraciones) y derrumbes de la formación de tubería. Uno de los mayores riesgos es la contaminación de acuíferos con los fluidos de fracturación y con el propio gas de la roca. Existe también el riesgo de que un pozo se conecte con otro antiguo mal sellado y que el gas se filtre a un acuífero o a la superficie. Durante el proceso de perforación y fracturación se utilizan compuestos volátiles como aditivos, entre otros: además de arena, se introducen hasta 500 sustancias entre las que figuran 17 tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, ocho cancerígenos probados, siete elementos mutagénicos, etc. (ácidos, antioxidantes, biocidas, benceno, xileno, disulfuro de carbono, compuestos de piridina, magnacide 575, magnacide B, acroleina, etc.; en particular estas últimas, prohibidas hace más de diez años en EE. UU., URSS, Australia y Canadá –Tyndall Centre, 2011–). El profesor Elías A. Scott de la University of London sostiene que el fracking es la excepción en dos importantes leyes federales, la del agua potable y la del agua limpia, al permitir la inyección de productos químicos tóxicos en los pozos y la falta de tratamiento del agua sobrante que se almacena, por lo tanto la composición del fluido de fracturación es en gran medida desconocida, al ser considerada un secreto de las empresas encargadas de la operación y estar exentas de las políticas medioambientales en muchos países. Muchos de estos elementos pasan a la atmósfera, también en la fase de producción. En zonas donde el fracking está más desarrollado aumenta la sismicidad (terremotos). El gas no convencional está formado en gran parte por metano, que es un gas de efecto invernadero 23 veces más potente que el CO2. Cualquier escape en fase de perforación, fracturación o producción es más nocivo que los gases que se generan después en su combustión. El gas no convencional supone un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 30% y un 100% comparado con el carbón. En cuanto al riesgo químico de los aditivos, existe el peligro de accidente en el traslado de los aditivos hasta el pozo. Por la movilización de una importante cantidad de camiones (es necesario emplear 4.000 toneladas de productos químicos) también se genera contaminación acústica, inseguridad vial y emisiones de gases de efecto invernadero. Otro de los problemas es la ocupación del terreno. Es necesario realizar un gran número de pozos para aprovechar los recursos: de 1,5 a 3,5 plataformas por km², con una ocupación de dos hectáreas por cada una. El impacto visual de esta acumulación de sondeos es muy grande. Además, esta técnica conlleva movimientos de tierra, destrucción del hábitat y creación de balsas de superficie de lodos tóxicos. Además de estos riesgos ambientales comprobados, se han detectado casos de cáncer, problemas respiratorios, daños cerebrales, desórdenes neurológicos e hipersensibilidad a químicos, debido principalmente a la contaminación del agua y del aire. Estos riesgos sanitarios afectan a las personas que viven alrededor de estas explotaciones y también a las personas que trabajan en ellas. Para los memoriosos de la ciudad de Cinco Saltos, y muchos más, los que sufrieron y siguen sufriendo los efectos residuales de la ex-Indupa SA entre otros con el mercurio, es otro tema que lleva años sin resolverse. Por último le dejo a usted y a todos los lectores algo pensando a futuro y para no olvidar: “Dios perdona siempre, los hombres a veces, la naturaleza nuca jamás; todo lo que le hagas a ella en su contra te lo devolverá con la muerte”. Silvano Giacolla Caruso, DNI 8.119.343 Cinco Saltos

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