Francisco, con la gente

El papa Francisco abandonó la tradición dominical de saludar a la multitud en Plaza San Pedro y prefirió un encuentro informal con residentes de Castelgandolfo. A diferencia de sus predecesores, no pasa el verano en la residencia veraniega, pero fue a pasar el día, escapando del calor de Roma. En lugar de asomarse por una ventana, Francisco habló con la gente y los saludó en la puerta principal, inclinándose para besar a los bebés en sus cochecillos. El ambiente era casi de un vecindario: un joven se acercó al papa Francisco y le dio una palmada en el hombro, mientras que otra persona que le contó a Francisco que era su cumpleaños. El papa pidió rezar por su próximo viaje a Brasil, por el Día Mundial de la Juventud.


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