Fricader tira vísceras a metros de un barrio de Roca

Las achuras son recogidas por desempleados. Serias fallas en inspecciones al frigorífico. Los vecinos dicen que lo hacen desde hace meses.



ROCA (AR).- Jueves 15 de febrero. El sol de las 11 de la mañana derrite hasta las piedras que hay en el suelo del barrio Alta Barda de Roca. A apenas cien metros, en un descampado, un camión descarga algo difícil de reconocer a primera vista. Poco tiempo después, un olor nauseabundo se huele en un radio de 300 metros. Un vecino pasa caminando y mira al fotógrafo con cara de asombro, porque para él la escena es algo cotidiano.

Una vez más, el camión del frigorífico Fricader acaba de arrojar cerca de 200 kilos de achuras y despojos de la faena en un terreno cercano al barrio, cerca de la intersección de las calles Evita y Félix Heredia.

El cuadro se torna increíble a los pocos minutos.

Dos hombres estacionan sus bicicletas al costado del alambrado, y de la misma forma en que lo hacen dos o tres veces por semana, revuelven la montaña de vísceras eligiendo su almuerzo y el de sus familias.

No saben que eso podría causarles un grave peligro. Y si alguien se los dijera, es probable que su respuesta fuera contundente: “tenemos hambre”.

Pero el tema en análisis es la responsabilidad que les cabe a los propietarios del frigorífico y a los organismos que deben controlarlo en defensa de la salud de la comunidad. Según dijeron los vecinos de la zona, en el lugar se tiran las achuras de Fricader desde hace meses.

“Río Negro” preguntó sobre el tema a los responsables de la Dirección de Medio Ambiente del municipio. La titular del organismo, Nora Medhi, respondió que no sabía nada sobre lo que ocurre a pocos metros del aeropuerto y de inmediato dispuso una inspección en el lugar descrito por los periodistas.

Los resultados fueron determinantes para que la funcionaria anunciara que el lunes presentará una denuncia “con carácter de urgencia” al Juzgado de Faltas de la cuidad para intimar al frigorífico a revertir la situación lo antes posible.

Pero hay más. Las inspecciones diarias que debe realizar un veterinario del Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) en Fricader -como en todo lugar de faena de su categoría- no son efectuadas por un profesional, como lo establecen las normas del organismo sino por un auxiliar.

¿Comida o foco infeccioso?

La descarga de achuras a cielo abierto es conocida por la mayoría de los vecinos de Gómez, aunque nunca ha sido admitida por las propietarios del Fricader.

“Nosotros solamente recibimos órdenes en el portón del frigorífico y nada más. Tiene que hablar con los dueños”, dijo ayer una persona que ingresó a la planta de Fricader, en Gómez, conduciendo el mismo camión Mercedes Benz 608, patente VEL 787 que el jueves por la mañana salía del baldío después de arrojar los desechos.

Según trascendió de los vecinos del matadero, “en los días de mayor faena, cuando sobrepasan los 100 animales, el digestor se atora, no puede quemar y hay que tirarlos en otro lugar”.

En julio de 1994, a los vecinos de Gómez les cambió la cara ante la noticia de la colocación de un digestor para quemar los huesos y evitar el mal olor en el barrio. Hoy, ese mismo quemador se encuentra fuera de servicio, tirado cerca del alambrado que rodea al frigorífico.

Antiguamente, el baldío de Alta Barda donde se arrojan las vísceras era un criadero de cerdos en el cual los animales se alimentaban con ellas. Ahora, el panorama es mucho más dramático. Varios hombres ingresan, rebuscan, eligen, y se llevan para hervir lo que no está apto para el consumo humano.

Según los datos que constan de Fricader en el Registro de Comercio, el presidente de la sociedad anónima es José Carlos Rodríguez.

Sin embargo, la persona encargada de organizar diariamente las tareas es Guillermo García quien trabaja en la empresa desde larga data.

Cruda “beneficencia”

Fue conocida la historia de la quema de huesos a cielo abierto por parte de Fricader hace dos años. También, cuando entregaban bolsitas con carne a los vecinos más carenciados de J.J Gómez.

Muchos de ellos, hace años se encontraban faenando todas las mañanas y hoy, del otro lado del cerco, buscan resignadamente su ración de carne.

Poco saben esas personas de las normativas del Senasa, que establecen que al lugar de faena únicamente puede acceder el personal del frigorífico. Ellos no hacen más que invadir el predio para revolver los despojos de las achuras.

Y cuando se pregunta sobre las responsabilidades de quienes permiten el ingreso, nunca deja de aparecer el argumento que habla de la “beneficencia” con los desempleados del barrio.

Fricader empleaba hace 8 años a más de 170 personas. Actualmente, su planta de personal no sobrepasa las 40.

Lejos de estas cifras, la cuestión central es el incumplimiento de normas de sanidad cuyo objeto es preservar la salud de la población. En tiempos en que el mundo extrema los controles, en Roca nadie mira lo que pasa. (AR)

No hay un veterinario del Senasa

El Senasa no controla la faena diaria en Fricader Patagonia con un inspector veterinario profesional como lo establecen las normativas.

Actualmente, las inspecciones son realizadas por dos personas que sólo poseen el cargo de ayudante de veterinaria.

A pesar de que estas personas están autorizadas para analizar y controlar el proceso de la faena, la responsabilidad final debe ser de un veterinario habilitado, que no existe por estos días en el frigorífico roquense.

El representante del organismo nacional en Roca, Armando Fontana, fue consultado sobre el tema y aseguró que “Senasa garantiza el pago de las tasas por servicios de inspección”. Sin embargo, esto no responde a lo exigido por la reglamentación interna del organismo.

Según trascendió, Fricader pagaría sus tasas de servicio de inspección religiosamente todos los meses, pero Senasa no ha designado, pese a ello, a un nuevo profesional que se haga cargo de los controles en la faena.

Fuentes consultadas aseguraron que el organismo nacional “tiene las designaciones congeladas desde hace un tiempo” y ese sería el motivo por el que Fricader no cuenta con las verificaciones sanitarias adecuadas.

Con respecto al destino de los restos de la faena, el representante de Senasa deslindó responsabilidades ya que el organismo “sólo se encarga de controlar lo que pasa dentro del predio de Fricader”, dijo.

Posteriormente, se consultó a Fontana si conocía que se estaban trasladando las achuras hacia algún lugar fuera del predio, respondió: “Las achuras que no sirven las quemamos. No hay desechos, no existen”.

Sin embargo, este diario pudo comprobar que la respuesta del funcionario de Senasa no se corresponde con la realidad, ya que a unas cuadras del frigorífico un camión de Fricader descarga los restos de los días de más faena. (AR)

Falencias en el control hablan de irresponsabilidad

En un frigorífico de las dimensiones de Fricader hay distintos organismos y reparticiones a cargo de su control. En el municipio de Roca, la Dirección de Bromatología controla los vehículos con medias reses que salen desde allí, y su posterior comercialización en las carnicerías. Sin embargo, Bromatología no puede controlar dentro de Fricader porque eso es responsabilidad del Senasa.

Pero la superposición de organismos deja grandes espacios vacíos en cuanto a la supervisión global. Las falencias en el control dentro del edificio y fuera de él dificultan el efectivo seguimiento de los desechos que no son comercializados.

La directora de Medio Ambiente del municipio, Nora Medhi, señaló que su área puede actuar ante la presentación de denuncias o de oficio. Agregó que cuando está comprometido un recurso hídrico, derivan el caso a Cocaprhi. Esto sucedió meses atrás, cuando se detectó que la eliminación de líquidos desde el frigorífico no cumplía con las normas y afectaba el canal secundario que pasa detrás de la planta.

Respecto a los desechos, Medhi señaló que durante un control realizado al frigorífico meses atrás, se les informó que los restos no se quemaban más allí, porque se los molía para fabricar alimento balanceado que era utilizado en un criadero de chanchos de la firma.

Cuando supo que la empresa arroja desechos a cielo abierto, la funcionaria dispuso realizar una inspección en el lugar, que tuvo lugar ayer y a partir de la cual presentarán una denuncia. (AR)


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