Gil wolman “Inmortal y Vivo” en el MACBA de Barcelona

Por Oscar SmoljanDirector del Museo Nacional de Bellas Artes NeuquénSecretario de Cultura de Neuquén

El francés Gil J. Wolman (1929-1995) es uno de los artistas más enigmáticos del siglo XX, pero a la vez uno de los esenciales para entender los rumbos que el arte tomaría a partir de la posguerra y con el advenimiento de los convulsionados años sesenta.

En su intensa existencia fue periodista, revolucionario, capitán de barco, tejedor, cazador, traficante, camionero y barman pero fundamentalmente uno de los íconos del arte contemporáneo universal. Su extrema libertad, su descarnada estética y especialmente su técnica del “letrismo”, el uso de grafías en sus cuadros, lo emparentan gratamente con nuestro León Ferrari.

Por estos días, el Museu D’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) está exhibiendo una monumental muestra de obras de Wolman bajo el título de “Soy inmortal y estoy vivo”.

La exposición se articula en cuatro ámbitos. El primero presenta la película L’Anticoncept, de 1951, proyectada sobre un globo de helio colocado ante la cortina del cine en lugar de la pantalla tradicional. Este filme fue prohibido por la censura francesa y fue exhibida en Cannes sólo para la prensa.

El segundo espacio aborda los años siguientes hasta el 57, siguiendo con la técnica “letrística” pero usando material plagiado para alterar y subvertir deliberadamente su sentido original.

El tercer estadío de la muestra presenta las composiciones del llamado art scotch que consiste en arrancar tiras de papel impreso y adherirlas con pegamento –precisamente scotch- sobre madera o tela. Aquí manipula los grandes titulares de la prensa y los contenidos e imágenes a los que se refieren para presentar discursos alternativos y romper con el lenguaje.

Finalmente, el último espacio de la exhibición está dedicado al llamado “movimiento separatista” que Wolman creó en 1977 y del cual sería el único miembro y que tendría como fin la búsqueda de la sencillez. “Cuanto más sencillo más bello”, decía el artista y se limitaba a partir objetos en dos sin muchas preocupaciones estéticas.

La obra de Wolman nos muestra a uno de los artistas más controvertidos y revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX. Inclaudicable y transgresor, con sus propuestas buscó revertir el orden social, económico y político, que por esos años parecía inquebrantable.

Vanguardista profético, en algún sentido se adelantó a mucho de lo que más adelante asombraría al mundo de las artes contemporáneas con el arte conceptual.


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