Gol en contra

La imagen de los barras de Boca cortando la calle el miércoles frente al Palacio de Justicia y cantando que “matarán” a los “traidores”, apenas minutos después de obtener la absolución, es un gol en contra para el fútbol. Más aún en un 2012 durísimo, que, según las cuentas de la ONG Salvemos al fútbol, lleva ya 10 muertos y cientos de heridos. Se sabe, las pruebas del sentido común suelen no ser suficientes para la justicia ordinaria. Y la responsabilidad de que fiscales y jueces no hayan podido o sabido recolectar las pruebas necesarias para condenar a los acusados de “asociación ilícita” de la barra de Boca no corresponde sólo a ellos. La corporación del silencio que suele rodear al fútbol sirvió, una vez más, para que “todo pase”. Por un lado se plantea el eterno debate de hasta dónde se le puede pedir a las víctimas que denuncien los atropellos en medio del terror y la impunidad. Por otro, saber que ese silencio, que en algunos casos puede ser cómplice, termina afectando luego el derecho al reclamo. Desde 1979, cuando Julio Grondona asumió en la AFA, el fútbol argentino suma 168 muertes, para un total de 268. Es un reflejo no sólo de que la violencia cobró nuevas formas en los últimos treinta años, sino también de que crecieron la connivencia dirigencial y los negocios de los barras. “Muchos dirigentes perdieron la capacidad de dirigir a sus clubes”, dijo hace unos días Nilda Garré, ministra de Seguridad de un gobierno que, según parece, quiere combatir ahora con mayor rigor un fenómeno con el cual también coqueteó en su momento, como lo reflejó la creación de las Hinchadas Unidas Argentinas. Es cierto, como dijo también la ministra, que “la violencia en el fútbol involucra a una multiplicidad de responsables e intereses”. Es tarea del gobierno precisar a esos “responsables” e “intereses”, como le recordó Salvemos al fútbol. Además de muertes y heridos, el primer semestre de 2012 registró nuevas amenazas a planteles, un muerto en pleno partido en el Monumental y la imagen solitaria, al menos dentro del fútbol, del presidente de Independiente, Javier Cantero. Pero Cantero sigue firme en su discurso y su decisión. Esa postura, justamente, es la demostración de que hay otros caminos posibles. La otra posibilidad es reaccionar después de que Rafael Di Zeo y los suyos concreten sus cánticos del miércoles: “matar a los traidores”.

Por EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES

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