Gracias al PJ, Barrionuevo no fue expulsado del Senado

Duhaldistas y menemistas lo salvaron y no fue sancionado. El legislador celebró junto a sus simpatizantes en Catamarca.

Barrionuevo celebra en Catamarca la devolución de favores de duhaldistas y menemistas que lo salvaron de la expulsión
Gracias a la defensa practicada por la mayoría del justicialismo, el Senado rechazó ayer a la madrugada el pedido de expulsión de Luis Barrionuevo del Congreso por los disturbios que impidieron la realización de las elecciones del 2 de marzo en Catamarca.

Anoche, el senador cuestionado celebró en su provincia, donde fue recibido por una caravana de vehículos que se acercó hasta el aeropuerto para felicitarlo por haber «zafado» de la expulsión del cuerpo. Sus seguidores lo vivaban, hacían sonar las bocinas en un clima festivo que contrastó con las imágenes que la televisión repitió el 2 de marzo, cuando tras serios incidentes debieron ser suspendidas las elecciones provinciales.

La votación efectuada después de las 4, más de 12 horas después del inicio de la sesión, arrojó como resultado 28 votos en contra y 37 votos a favor de la exclusión del líder sindical. Pese a que se impuso la postura en favor de la condena, la cifra obtenida fue sensiblemente inferior a los 44 que hubiesen hecho falta para lograr los dos tercios necesarios, considerando que había 65 legisladores en el recinto.

La defensa del polémico líder sindical fue posible gracias a la confluencia de estrategias del duhaldismo y del menemismo, que con distintos argumentos y por diferentes razones coincidieron en tejer un compromiso político para no dejar caer a Barrionuevo.

Pese a ello, el PJ exhibió claras disidencias internas al punto de que 8 de los 40 integrantes de su bloque votaron a favor del apartamiento de Barrionuevo del Senado. Ellos fueron Cristina de Kirchner, a quién Barrionuevo acusó en duros términos en su descargo y Nicolás Fernández, Liliana Negre y Raúl Ochoa, Marcelo Guinle, Roxana Latorre, Beatriz Halak y Marita Perceval. En el mismo sentido votaron los 22 radicales, los 6 senadores de partidos provinciales y la frentista Vilma Ibarra.

En la vereda de enfrente se ubicaron los 27 senadores restantes del PJ bajo la presidencia del rionegrino Miguel Pichetto- quién ayer confesó que la conducta del PJ tendrá un costo político para su partido , la representante del Frepaso, Diana Conti, quien hasta hace días dijo que votaría por la expulsión pero cambiar su pronunciamiento a último momento, generando gran malestar en su partido, y el neuquino Sergio Gallia.

La holgura de los números inclusive le permitió a Barrionuevo hacer el gesto de pedir autorización para retirarse del recinto antes de la votación, por ser parte afectada en la decisión. Una vez concluida la votación, medio centenar de militantes del PJ catamarqueño que habían seguido la sesión desde las barras estallaron en gritos y cantos de festejos que se prolongaron por los pasillos y patios de la Cámara alta. «Borom-bombom, borom-borom, Luis Barrionuevo, gobernador», fue el canto con que sus simpatizantes se retiraron del recinto, llevando en andas a su líder político.

La decisión del Senado produjo fuertes cuestionamientos desde la oposición política y un cauto silencio en el oficialismo

Antes de ese final feliz para los justicialistas catamarqueños, se había desarrollado un extensísimo debate en el que quedó de manifiesto la división que produjo el tema entre los miembros de la cámara y la desazón de quines vieron que la impunidad volvía a triunfar en un cuerpo plagado de escándalos.

La Cámara Alta ayer consiguió un nuevo estigma : de ahora en más será el Senado «que salvó a Barrionuevo». La anterior integración de la Cámara alta había llegado al final de sus días marcada por el siglo de la sospecha: los «senadores truchos», las carísimas camionetas de Ruckauf, los empleados «ñoquis», el caso de las coimas, Cantarero y Massat.

El «nuevo Senado» que se inició en diciembre de 2001, con la legitimidad del voto popular, había tenido hasta ahora una opaca labor y algunos símbolos menores, como el retiro de Amanda Isidori en la ley de subversión económica y el dudoso episodio de las «coimas II».

El de Barrionuevo reunía todos los elementos propicios para transformarse en un caso testigo. Podía representar el inicio de la reivindicación pública de una institución erosionada o, por el contrario, la triste confirmación de que sólo se trataba de una versión revestida de la antigua cámara. Pero anoche, la mayoría de los senadores del PJ prefirieron perder una oportunidad de sanear la política, un riesgo, con urnas por delante.

Legisladores de Neuquén

NEUQUEN (AN).- El senador justicialista y candidato a gobernador, Sergio Gallia, hizo gala de la disciplina partidaria y votó en contra de la expulsión de su par, Luis Barrionuevo, del Senado de la Nación. En la otra vereda se ubicaron los senadores del MPN, Luz Sapag y Pedro Salvatori, que votaron a favor de separar al senador-sindicalista de su banca por los incidentes del pasado 2 de marzo en Catamarca.

Ayer «Río Negro» intentó comunicarse con Gallia para que explicara su alineamiento con Barrionuevo, pero fue imposible encontrarlo en los despachos del Senado y de Plottier.

Luz Sapag lamentó la decisión de los senadores peronistas que protegieron a Barrionuevo y calificó de «vergonzosa la sesión. La corporación se cerró en defensa de lo indefendible», sostuvo. Opinó que «es un mensaje lamentable hacia la población, sobre todo, cuando decimos que queremos cambiar una imagen de las instituciones y hacemos todo lo contrario. Así no tenemos destino».


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