Gracias por todo

A los 36 años, entre la desmotivación y las lesiones, Gabriel colgó definitivamente la camiseta número “9”.

Fue futbolista casi sin quererlo y se despidió siendo el máximo goleador de la selección.

“Batistuta quiere informar que hoy, 13 de marzo de 2005, dejó definitivamente de ser un futbolista profesional, pero no quiere hacerlo sin agradecer a todos los que contribuyeroB q$forjar su carrera”. La voz en el teléfono era la de Settimio Aloisio, su representante desde los tiempos de Newell’s, que ayer por la tarde le confirmaba a la agencia de noticias Télam la decisión del goleador. Gabriel vivió una infancia feliz, a la vera del río Paraná, entre su Avellaneda natal y Reconquista, al norte de Santa Fe. Lejos del fútbol, pasaba sus años felices pescando y cazando junto a sus abuelos Melchor y Néstor. Le atraía mucho más el básquet que el fútbol. Sin embargo el destino hace su juego y al “gringo” lo fue acercando a las áreas, su otro lugar en el mundo.

No hizo carrera en divisiones inferiores, pues recién a los 18 años se probó como futbolista. Y fue en Newell’s. Allí lo recibió Marcelo Bielsa, técnico de la cuarta división. Era enero de 1987. Poco más de un año después debutó en primera división: 0-1, frente a San Martín, en Tucumán, el 25 de setiembre de 1988.

En 1989, fue transferido a River. Allí lo recibieron Merlo y Alonso, en dupla técnica. Con ellos jugó sus 17 partidos en Nuñez. En enero de 1990 se fueron y los reemplazó Daniel Passarella y fue el fin de su carrera allí. A mediados de año pasó a Boca. El mundo iba a conocer a un goleador implacable.

Durante el año que fue ‘xeneize’ tuvo su oportunidad en la selección: debutó con la ‘albiceleste’ el 27 de marzo de 1991 perdiendo 2-1 con Brasil, en Curitiba. En julio ganó la Copa América en Chile y ya no volverá a jugar en Boca. La familia Cecchi Gori, que había puesto sus ojos en Diego Latorre, se terminó llevando a Batistuta y sus goles a Florencia. Casi sin querer, se transformó en el máximo ídolo de la Fiorentina, después de Giancarlo Antognoni.

Después de diez años, un descenso a Serie B, una Supercopa y Copa de Italia, dejó la ciudad de los Medici para ser campeón de liga por primera y única vez en su carrera con la Roma, en la temporada 2000-2001. Pero ya comenzaban los tiempos de las lesiones y los conflictos con los seleccionadores nacionales, Passarella primero y Bielsa después. En el 2003 jugó un puñado de partidos en Inter para terminar su carrera en la tórrida Qatar vistiendo el rojo del Al Arabi. Ayer Batistuta anunciaba la rescición del contrato, de mutuo acuerdo con el club árabe, y el final de su carrera.

Pero Batistuta forma parte de esa estirpe de futbolistas capaces de diluir los colores de sus camisetas hasta lograr pintarse de celeste y blanco. Porque se trata de esos que siempre estarán identificados con la selección nacional. Y vaya si lo estará, pues es nada menos que su goleador histórico, con 56 goles.

Se retiró Batistuta. En el nombre del gol, gracias.

EL DATO 306 Todos los goles que marcó durante su carrera: 224 en Argentina (Newell’s, River y Boca) e Italia (Fiorentina, Roma e Inter), 26 en Qatar y 56 en la selección.  


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