Graciela Cros da una nueva mirada a sus poemas

La escritora barilochense en “Una posición propia”, recientemente publicado, reunió y revisitó textos de sus libros “Geishas”, “Siete ángeles españoles” y “Cantos de la gaviota cocinera”.



Según la autora en el poemario hay un  punto de conexión ya que hay una voz femenina que habla por todas en un ámbito íntimo.

Según la autora en el poemario hay un punto de conexión ya que hay una voz femenina que habla por todas en un ámbito íntimo.

“Jugando con mi nieto Francisco al juego de la oca, me di cuenta que uno buscaba en el juego consolidar una posición en el tablero. Pero a la siguiente tirada de dados, uno también podía retroceder diez posiciones. Como la vida misma: el azar y el no tener control en ninguna posición de la vida”.

De esta forma, Graciela Cros define su nuevo libro llamado “Una posición propia”. No cualquier libro. Tres en uno. Cada una de esas tres secciones, en algún momento, fueron premiadas por prestigiosos poetas de Argentina y España.

El último material de la escritora barilochense corresponde nada menos que a la reedición de tres series: “Geishas”, “Siete ángeles españoles” y “Cantos de la gaviota cocinera”. “Hay un punto de conexión: una voz femenina que habla por todas en un ámbito íntimo”, describe.

Todo comenzó dos años atrás. En abril del 2017, el poeta y editor Cristian Aliaga le contó a Cros que estaba reeditando obras de autores patagónicos y de inmediato, surgió la propuesta de participar en el sello editorial Espacio Hudson, que tiene sedes en Lago Puelo, Ciudad de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, en Chubut.

“Varios de mis libros publicados a partir de 1985 ya no se consiguen. Luego de meditarlo bastante, elegí tres series de poemas que aparecen en distintos libros en distintos años, en distintas editoriales, y que por la circunstancia de las tiradas pequeñas de los libros de poesía ya son inhallables”, recalca la poeta y narradora que vive en Bariloche desde 1971, donde también coordina talleres de poesía y brinda asesoría literaria.

Con la relectura de los textos, sintió que aun años después, tenían mucho que ver con quién es hoy. “Lejos de sonarme distantes, me seguían interpelando y requerían de mi nueva mirada. Entonces, los trabajé, corregí y amplié, fiel a mi estilo de no dar nunca por terminado el texto. Quienes me conocen saben que sigo corrigiendo aún después de editado el libro”, señala.

“Geishas”, una serie de 15 poemas, recibió el primer premio de poesía del “XVIII Encuentro de Escritores Patagónicos” de Puerto Madryn, Chubut, en 1995.

“Tiene que ver con lo femenino combinado con el feminismo. Una geisha le habla a otra esclareciéndola en su relación con un hombre. Esta interlocutora -algo así como un alterego- le va señalando cosas que la perjudican en esa interacción con el hombre; lo que hace en contra de sí misma por darle el gusto al otro”, relata.

“Siete ángeles españoles” fue premiado en el Certamen Nacional de Poesía Bustos-Santoro-Urondo en repudio a los 20 años del golpe militar de 1976, convocado por el Congreso de los Trabajadores Argentinos (CTA).

“El título de esta segunda parte tiene que ver con una canción de Ray Charles y Willie Nelson y trata de la visita de un hombre a un jardín. Al igual que la primera serie, es de carácter amoroso”, advierte Cros.

Y prosigue: “En este caso, hay una actitud desapegada de la mujer, como si ya hubiera evolucionado y salido de ese primer estadio de geisha. Ha llegado al estadio de interacción con el hombre pero sin apego ni sufrimiento”.

La última parte del libro corresponde a “Cantos de la gaviota cocinera”, premiado en el 2003 por un jurado integrado por el poeta español Luis García Montero y los poetas argentinos Guillermo Saavedra y Santiago Sylvester en el certamen “Poesía en tierra”, organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires. Luego, fue editado por el Fondo de Cultura Económica.

“Este poemario apareció bajo distintos títulos pero siempre incompleto. Esta última edición está revisada, corregida y completa en sus 40 poemas. Es de corte existencial. La protagonista también es una mujer que se presenta en el primer verso diciendo ‘soy una dama que escupe en la calle´. Una dama que se sale del molde convencional, que no sigue las reglas del patriarcado”, resume Cros.

“Cantos de la gaviota cocinera’ trata de todo -continúa- de la vida en general. Ya lo decía Edgar Allan Poe: que la poesía no tiene tema porque tiene todos los temas. Es como la filosofía. Y esto aparece en los cantos. En todo el libro hay ironía y desafío. Hay ruptura y novedad”.


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