“Hacernos cargo…”
Es lamentable que aquellos que se tragaron el relato “revolucionario” de una multimillonaria (los candidatos entre los que vamos a elegir nuestro próximo presidente el 22/11 también lo son, pero al menos no falsean con parodias izquierdistas; son más sinceros, si se quiere, en este sentido) asuman que todos los demás somos “enemigos” del proyecto y no simplemente ciudadanos con una visión, una concepción o una preferencia distinta. Si en lugar de plantear esta lógica amigo-enemigo, que produjo heridas profundas en el tejido social a partir de la intolerancia, promovida desde un sector pero también sostenida por todos (debemos hacernos cargo de una vez por todas de nuestra pasividad, de nuestra cobardía, de nuestras posiciones vagas y polivalentes, que siempre nos permiten caer parados responsabilizando a los demás, quienes quiera que estos sean, por nuestros fracasos colectivos), nos dedicásemos a cumplir y exigir el cumplimiento de las leyes y los compromisos por parte de quienes son nuestros mandados, a quienes nosotros pagamos los sueldos y la vida dispendiosa que llevan, estoy seguro de que, independientemente del color político de quienes ejercen los cargos públicos, todos viviríamos en un país mejor. Deberíamos tener libre acceso al estado de las cuentas públicas, a cómo se ejecutan los presupuestos, ya que en definitiva es nuestro dinero, el que ponemos todos los días pagando nuestros impuestos. Sólo delegamos la responsabilidad de manejarlo y confiamos en que se hará adecuadamente. Lamentablemente la historia nos demuestra que, sin controles firmes, los delegados asumen como propio ese patrimonio público, el manejo del mismo desaparece de nuestra vista… ¡y guarda con andar preguntando demasiado! Por un país mejor, hagámonos cargo de una vez. El día que nos identifiquemos y nos duela hasta la intolerancia que haya un solo argentino pobre, desnutrido, discriminado, falto de oportunidades, de educación, salud, justicia o cualquiera de las carencias que identifican a una sociedad injusta y poco solidaria, habremos dado un gran paso. Nuestras leyes están todas escritas y son ejemplares. Cualquiera sea el proyecto, simplemente hagámonos cargo. Cumplamos y obliguemos a cumplir las normas que decidimos respetar entre todos. Puede salir bien o mal pero, en cualquier caso, el resultado va a ser nuestro y eso nadie nos lo puede quitar. A partir de ahí podremos avanzar. Si seguimos echándole la culpa al universo por todo lo que nos pasa, nos va a seguir yendo como nos va, viviendo como si fuéramos sin ser en realidad. Claudio O. Kloster DNI 13.483.743 – Roca
Claudio O. Kloster DNI 13.483.743 – Roca
Es lamentable que aquellos que se tragaron el relato “revolucionario” de una multimillonaria (los candidatos entre los que vamos a elegir nuestro próximo presidente el 22/11 también lo son, pero al menos no falsean con parodias izquierdistas; son más sinceros, si se quiere, en este sentido) asuman que todos los demás somos “enemigos” del proyecto y no simplemente ciudadanos con una visión, una concepción o una preferencia distinta. Si en lugar de plantear esta lógica amigo-enemigo, que produjo heridas profundas en el tejido social a partir de la intolerancia, promovida desde un sector pero también sostenida por todos (debemos hacernos cargo de una vez por todas de nuestra pasividad, de nuestra cobardía, de nuestras posiciones vagas y polivalentes, que siempre nos permiten caer parados responsabilizando a los demás, quienes quiera que estos sean, por nuestros fracasos colectivos), nos dedicásemos a cumplir y exigir el cumplimiento de las leyes y los compromisos por parte de quienes son nuestros mandados, a quienes nosotros pagamos los sueldos y la vida dispendiosa que llevan, estoy seguro de que, independientemente del color político de quienes ejercen los cargos públicos, todos viviríamos en un país mejor. Deberíamos tener libre acceso al estado de las cuentas públicas, a cómo se ejecutan los presupuestos, ya que en definitiva es nuestro dinero, el que ponemos todos los días pagando nuestros impuestos. Sólo delegamos la responsabilidad de manejarlo y confiamos en que se hará adecuadamente. Lamentablemente la historia nos demuestra que, sin controles firmes, los delegados asumen como propio ese patrimonio público, el manejo del mismo desaparece de nuestra vista... ¡y guarda con andar preguntando demasiado! Por un país mejor, hagámonos cargo de una vez. El día que nos identifiquemos y nos duela hasta la intolerancia que haya un solo argentino pobre, desnutrido, discriminado, falto de oportunidades, de educación, salud, justicia o cualquiera de las carencias que identifican a una sociedad injusta y poco solidaria, habremos dado un gran paso. Nuestras leyes están todas escritas y son ejemplares. Cualquiera sea el proyecto, simplemente hagámonos cargo. Cumplamos y obliguemos a cumplir las normas que decidimos respetar entre todos. Puede salir bien o mal pero, en cualquier caso, el resultado va a ser nuestro y eso nadie nos lo puede quitar. A partir de ahí podremos avanzar. Si seguimos echándole la culpa al universo por todo lo que nos pasa, nos va a seguir yendo como nos va, viviendo como si fuéramos sin ser en realidad. Claudio O. Kloster DNI 13.483.743 - Roca
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