“Herencia pesada”



Superadas la “campaña sucia” y la “instalación del miedo” en el balotaje donde la ciudadanía debió decidir entre el modelo nacional y popular y el supuesto y etiquetado “modelo neoliberal”, comienza el nuevo gobierno, evidentemente con una herencia muy pesada. En estos días pueden suceder y se pueden decir muchas cosas, desde los más esperanzados en esta nueva etapa hasta los adelantados detractores de siempre que avizoran el fracaso. Lo verdaderamente cierto es que en esta transición hay muchas cosas a corregir; entre otras, educación, seguridad, Justicia, trabajo, salud, Estado, instituciones, narcoactividad, pobreza, corrupción… pero, sobre todo, ordenar la economía. Ahora bien, ¿con qué escenario se va a encontrar el nuevo presidente Macri, que debió enamorar al electorado con la verdad sin reeditar una frase célebre que muchos deben recordar “si hubiera dicho lo que iba a hacer nadie me votaba”? Ahora bien: desocupación, aumento de la pobreza, deuda externa, deuda interna, Indec, alta inflación, atraso cambiario, cepo cambiario, cercenamiento de los derechos de importación/exportación, atraso tarifario, déficit fiscal del 8% del PBI –el más alto de la historia–… un dólar que comenzó a 2,64 pesos más el CER y en doce años llegó a los 10 pesos. Mantener el dólar al valor de hoy como control monetario y fiscal implica seguir con la emisión monetaria; mientras tanto, se sigue desfinanciando el BCRA, cuyas reservas reales con datos inciertos hoy son evidentemente inferiores a los 5.000 millones de dólares, con una sangría que indica un descenso pronunciado por la venta diaria promedio de 150 millones de dólares. La información radica en contabilizar el swap con China por 11.300 millones de dólares, unos 9.300 millones de aporte de los privados y algo más de liquidaciones a futuro, más un monto incierto que sumaría la reserva fantasma de 28.000 millones de la cual hace gala el gobierno K con su relato permanente sabiendo que la realidad indica que el central está literalmente sin reservas. Todas las medidas a tomar en este sentido se debaten entre un shock de confianza y un gradualismo, siendo esta última una medida populista que jamás dio resultado en ninguna parte del mundo. Así aumenta aún más la agonía que significa aplicar una devaluación –como, por ejemplo, del 70% en Brasil– y negarse a negociar racionalmente con los holdouts, el juez Griesa y los me too, situación que dificulta claramente el volver a hacer sinapsis con las redes internacionales de inversión. En el balotaje del domingo 22 se dirimió entre los dos candidatos a la presidencia con el voto de la ciudadanía mucho que una campaña sucia y el miedo: fue una decisión entre la verdad y el relato; entre un país democrático con instituciones serias y creíbles y la prepotencia y el vamos por todo; entre un país con funcionarios probos que generan políticas claras de cara a la sociedad y funcionarios corruptos, muchos sospechados y otros ya procesados, que gobiernan a espaldas de la ciudadanía; entre un candidato que propone ideas de cambio con resolución, firmeza y señales económicas claras al mercado y al verdadero desarrollo de la sociedad toda y el desconcierto sin rumbo coronado con tan sólo expresiones de deseo. Como reflexión final, algo que comparto totalmente sobre los modelos que se decidieron: “El populismo que busca siempre desmantelar las instituciones para luego reescribir constituciones y acomodarlas a los antojos de los líderes corruptos que tenemos en Latinoamérica” (Gloria Álvarez, politóloga guatemalteca), frente a un gobierno verdaderamente democrático, federal y participativo en una nueva república. Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos

Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos

“En esta transición hay muchas cosas a corregir; entre otras, educación, seguridad, Justicia, trabajo, salud, Estado, instituciones, narcoactividad, pobreza, corrupción… pero, sobre todo, ordenar la economía”.


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