Hillary inicia el camino del deshielo con Rusia

Tras las tensiones de la era Bush, avanzarán en desarme y en el polémico "escudo".

GINEBRA (AFP).- Estados Unidos y Rusia marcaron ayer un nuevo comienzo en desarme y defensa antimisiles tras la primera reunión de los jefes de sus diplomacias desde la elección del nuevo presidente estadounidense, Barack Obama.

La secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, y su homólogo ruso, Serguei Lavrov coincidieron en que su encuentro significa el comienzo de una distensión en las relaciones de ambas superpotencias. «Es un nuevo comienzo, no sólo para mejorar nuestras relaciones bilaterales sino para encaminar al mundo en temas importantes, sobre todo por lo que respecta a las armas nucleares y la seguridad nuclear», dijo Clinton en una conferencia de prensa conjunta con Lavrov tras su reunión.

Su homólogo ruso destacó que ambas partes pueden hallar terrenos de entendimiento. «Pienso que podemos llegar a un acuerdo sobre las armas ofensivas y los sistemas antimisiles», afirmó Lavrov ante la prensa.

A su lado, Clinton especificó que ambas partes «están de acuerdo en un plan de trabajo» para renegociar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START-1), que vence el próximo 5 de diciembre. «Tenemos la intención de alcanzar un acuerdo antes de finales de año» sobre el START-1, subrayó Clinton, al añadir que eso es «una prioridad de los gobierno ruso y estadounidense». Lavrov también precisó que Rusia hará «todo lo posible para concluir ese tratado».

El START-1, firmado en 1991, prevé una reducción del arsenal estratégico ofensivo de ambos países de alrededor de un 30%. Prevé una reducción de los misiles hasta un máximo de 1.600 y otra de ojivas hasta no más de 6.000. Un alto responsable estadounidense explicó posteriormente que ambas partes podrían discutir reducciones de sus arsenales nucleares pero aclaró que aún era demasiado pronto para especificar a qué niveles.

Clinton se comprometió en enero, justo antes de su nombramiento, a renegociarlo rápidamente con Rusia, que por su parte se congratuló por esas palabras de la nueva jefa de la diplomacia de Washington. Ambos ministros se mostraron muy sonrientes y reiteraron los buenos resultados del encuentro de Ginebra, que marca una renovación en las relaciones entre Moscú y Washington tras años de tensión durante la presidencia de George W. Bush y, más en concreto, tras la ofensiva de agosto del 2008 de Rusia contra Georgia, esta última aliada estadounidense. «Tuvimos una maravillosa cena», aseguró Clinton mientras Lavrov describió la «relación personal» entre ambos como «maravillosa».


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