Inspección ocular en el sitio donde mataron a Mariano Ferreyra

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (DyN).- Los integrantes del tribunal que busca esclarecer el crimen de Mariano Ferreyra inspeccionaron durante casi cuatro horas, las inmediaciones del Puente Bosch –entre el barrio porteño de Barracas y el partido bonaerense de Avellaneda–, donde fue asesinado en el 2011 el joven militante del Partido Obrero. Los jueces del Tribunal Oral Criminal 21, que desde agosto pasado sustancian el juicio, se hicieron presentes al mediodía junto a fiscales, querellantes y defensores en el lugar por donde caminó Mariano Ferreyra el 20 de octubre del 2011, cuando junto a un grupo de compañeros pedía para que empleados tercerizados fueran incorporados a la planta permanente de los ferroviarios. El procedimiento, que demandó una gran custodia policial, sirvió para que defensores y acusadores conocieran el terreno donde se desató el ataque de una patota ferroviaria contra los tercerizados y militantes del Partido Obrero que buscaban cortar las vías para reclamar por fuentes de trabajo. La hipótesis es que ese ataque se concretó con la complicidad de un grupo de policías que liberó la zona, y por eso varios de los siete efectivos acusados buscaron que esta reconstrucción les sirviera para poder desmentir las acusaciones. La medida de prueba es una de las últimas a cumplir en el juicio que desde agosto pasado el tribunal lleva adelante contra el ex secretario general de la Unión Ferroviaria José Pedraza, y otros 16 acusados del crimen, entre empleados ferroviarios, allegados a éstos, y policías. Los magistrados y los representantes revisaron, sobre todo, la esquina de las calles Luján y Pedriel en que Ferreyra cayó herido de muerte, y luego caminaron por la primera de las arterias observando distintos puntos referidos por los testigos en las audiencias del proceso. También se inspeccionó la sede de la empresa Chevallier, donde habrían sido “introducidos” un grupo de periodistas cuando estaba registrando el momento del avance de la patota. Los jueces más tarde se colocaran en el famoso montículo de tierra, ubicado sobre la calle Pedro de Lujan, desde donde el grupo de ferroviarios acusados veían los movimientos de los manifestantes, y bajaron hasta las vías de la estación Avellaneda.

Un fuerte operativo de seguridad rodeó la pericia judicial.


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