Intimidad de los Rolling en fotos

La joven rebeldía de los Stones en una exposición antológica llegó a Buenos Aires.

“Stones 50. The Michael Cooper Collection”, la muestra que reúne 100 fotografías del ya mítico grupo The Rolling Stones desde la mirada del británico Michael Cooper, abrió sus puertas en el Centro Cultural Jorge Luis Borges y permite que seguidores y curiosos espíen escenas íntimas de la banda, que, además, logran captar el espíritu de los 60. Luego de dos intensos años de gestión, llegó a Buenos Aires una muestra única –es el primer país donde se realiza– que rescata parte del frondoso archivo de Cooper de 3.400 fotos de los Stones y 60.000 negativos de una época que sigue fascinando, todo bajo la tutela de su hijo Adam y su esposa argentina, Silvia, una pareja que vive en Buenos Aires hace varios años. Amigo personal del guitarrista Keith Richards, Cooper, quien murió a los 31 años, se adentró en el universo del rock gracias a Robert Fraser, quien le presentó no sólo a la banda liderada por Mick Jagger, sino también a los Beatles, a quienes les hizo su trabajo más famoso: la cubierta del disco de 1967, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, que obviamente se puede ver en la exhibición. “De todos los fotógrafos que existen, Michael ha sido por lejos el que mejor documentó esa magnífica década, y quien entendió realmente qué significaron aquellos años sesenta y aquellos juveniles sueños de futuro”, dijo alguna vez John Lennon. Aclamado en el mundo del arte, Cooper supo captar momentos únicos de aquellos jóvenes y rebeldes Stones, como Keith escalando las rocas del desierto californiano en 1969 o sumergido en un pileta; Mike y Richards fumando hash en Marruecos; Watts practicando percusión; escenas grabando en los legendarios estudios Olimpics de Londres e incluso zapadas en Redland, en Sussex. En la muestra, montada en un moderno lounge con livings y mesas blancas, hay dos versiones que Cooper diseñó y fotografió de la tapa del álbum “Their Satanic Majesties Request”, de los Stones, e instantáneas de ese back stage, reuniones en hoteles, en la calle y con Anita Pallenberg, la modelo famosa por haber sido la novia de Brian Jones (1965 a 1967), y después de Richards hasta 1980. “Decidimos homenajear los 50 años de los Stones y que la gente conozca historias que no encontrarán en otro lugar; es venir y disfrutar de un show”, dijo Silvia Cooper, nuera del fotógrafo y curadora de la muestra junto a Virginia Fabbri, quien agregó: “No sólo son fotos extraordinarias, sino que mezclan la moda y los acontecimientos sociales de una época”. Un momento “memorabilia” son las imágenes de Jagger jugando en un parque con un pequeño rubiecito de cuatro años: el mismo Adam Cooper. “Esta muestra es volver a mi infancia, es una experiencia emocionante”, dijo el inglés, director de fotografía y de cámara. “Cuando tenés 4 años no reconocés a la gente famosa, ni te das cuenta. Para mí, eran músicos, pero no los Rolling Stones; era un grupo de amigos de mi padre que estaban alrededor. Fue una infancia normal, aunque no lo crean”, contó a Télam. Pero, cuando se convirtió en un adolescente, Adam dijo: “¡Dios mío!, realmente crecí en el medio de esta locura y Richards sí cambió mis pañales. Hoy en día me gusta mantener la distancia porque hay mucha gente alrededor tratando de vivir de ellos, pero siempre los mantengo informados de lo que hago. Hay una relación de respeto mutuo de más de 30 años”. Fue Richards quien alguna vez señaló: “Lo asombroso es que yo realmente no recuerdo haberme encontrado con Michael, él se deslizó dentro de mi vida, y luego tristemente salió de ella (…) Era imposible estar un tiempo con Michael y no sentirte excitado con su vida. Al rato comenzabas a ver las cosas a través de sus ojos, y aprendías a mirarlas de otro modo”. Y es esa intensa cercanía la que sigue perdurando, de hecho, “la última vez que lo vi a Keith me dijo: ‘Cuando estoy triste, miro al cielo y le pido señales a Michael” contó Adam, quien perdió a su padre a los nueve años. “Logró salir de la adicción a la heroína, pero tuvo una gran depresión; la medicación que se daba entonces era la metadona y no quiso más”, deslizó Silvia. La elección de hacerla en Argentina, además de la cantidad de seguidores de los Stones, tuvo que ver con que Adam “quería que se viera el trabajo de su padre aquí”, contó la curadora. La muestra que es acompañada por un documental y una serie de óleos del artista Juan Carlos Bolea, se podrá ver hasta el 9 de marzo en Viamonte y San Martín, de lunes a sábados de 10 a 21 y domingos de 12 a 21. La entrada cuesta 40 pesos. (Télam).


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