Jazmín, la primera joven trans con empleo formal en Chos Malal

Ingresó a la planta municipal tras la sanción del cupo laboral. Logró la rectificación registral mediante la ley de identidad de género, que cumple hoy nueve años de vigencia en Argentina.

“Sé que tal vez mi historia puede estar auyudando a otras chicas, otros chicos u otros “chiques” a decir: esto no es algo malo, no es tabú”, aseguró. Foto Martín Muñoz.

“Sé que tal vez mi historia puede estar auyudando a otras chicas, otros chicos u otros “chiques” a decir: esto no es algo malo, no es tabú”, aseguró. Foto Martín Muñoz.

Una abuela con internet puede cambiarte la vida.

Primer año de la secundaria en Chos Malal, que significa corral amarillo en mapuzungun. Jazmín Benigar se había llevado la materia educación física porque no asistió en todo el año. La mandaron a asesoría pedagógica. La recibió quien estaba a cargo, Lili Ocampo, y le preguntó por qué no concurría a clases. Ella contestó que no le gustaba hacer cosas de varón y que los varones eran bruscos. “En mi casa podía ser libre, podía jugar con muñecas, podía disfrazarme y no pasaba nada, porque al tener una hermana mujer jugábamos las dos juntas, y en la escuela a veces mi personalidad saltaba y ahí saltaban las carcajadas de todo el mundo”, contó.

En un momento de la charla, Lili afirmó: “ah, sos una chica trans”.

“Yo la quedé mirando y diciendo “¿qué es eso?, yo no conocía nada de la comunidad LGBT. Fui corriendo a la casa de mi abuela, que en ese entonces era la única casa con wi-fi, y me puse a buscar qué es la comunidad LGBT. Mi cerebro se expandió un montón. Vi el video de YouTube de una chica trans que explicaba su historia y yo dije “esto soy yo” todos estos años, esto era yo, y nunca lo supe”, aseguró.

Cuando le confirmó a Lili su descubrimiento ella contestó: “Ya no te puedo llamar más por tu nombre de varón, así que te voy a empezar a decir Jaz. Ella fue la que me bautizó como Jazmín”.

El primer motivo de abandono de las personas travesti/trans a la educación obligatoria es la discriminación, según el primer relevamiento a la población que se realizó en la región en 2017. El segundo es por trabajo, ya que muchas familias no aceptan la identidad de género de las personas y son expulsadas de sus hogares o deciden abandonarlo por el hostigamiento recibido.

“El secundario fue un infierno. Todas mis experiencias escolares fueron muy tristes. Tengo muy pocos recuerdos lindos, o sea en una balanza lo pesado siempre va a ir a la parte mala y las cosas bonitas siempre van a ser muy pocas”, señaló la joven.

Jazmín nació el 3 de octubre de 2002. Cuatro años después se sancionaría la ley de Educación Sexual Integral, cuyos contenidos no le fueron dictados en la primaria. En la secundaria, sólo un taller de sexualidad en el que le brindaron información sobre anticoncepción y prevención de las enfermedades de transmisión sexual. Nadie contó que había otras posibilidades de existencia que se fugan de la heterosexualidad.

“A mi mamá le costó un montón asimilar que tenía una hija trans, pero ella lo que más tenía era miedo porque vivíamos en un pueblito, muy del tipo de folklore, campesino, hombre/mujer y nada más, y ella tenía miedo de que a mi me hicieran algo. Yo antes cuando lo hablaba lloraba bocha, porque para mí era como si estuviera confesando un crimen. Mi hermana me dijo: “pero si no pasa nada, yo te voy a seguir queriendo igual”, sostuvo Jazmín.

Planteó que se sentía culpable: “pucha, porque no pude ser “normal” y ser un varón y dejar a mi mamá tranquila. Ella me dijo “no, vos no te sientas culpable, vos seguí así.”

El nuevo DNI le llegó el 17 de noviembre de 2020. Foto: Martín Muñoz.

En 2018 se aceleró el proceso. Conoció en una charla a la primera mujer transexual “en la vida real”, Katiana Villagra, una histórica militante de ATTTA. El 27 de julio de 2019 empezó a tramitar su DNI, un derecho que hoy cumple nueve años (ver aparte). Puso toda su antigua ropa en una bolsa, y cambió su forma de vestirse. EL 17 de noviembre de 2020 llegó la documentación. “Lo vi y dije “al fin”, no tengo que darle explicaciones a nadie, del tipo “llamame por mi apellido, no me llames por mi nombre”.

El 9 de octubre pasado Jazmín empezó a trabajar en el área de Diversidad de la municipalidad de Chos Malal. Fue la primera que ingresó a través del cupo que aprobó el Concejo Deliberante en septiembre. Tener trabajo no sólo es un privilegio para la comunidad, que tiene una bajísima inserción en el mercado laboral formal, puede significar desaparecer. En Argentina, desde el 11 de marzo, se busca a Tehuel de La Torre, un joven trans que había ido por empleo en Buenos Aires.

Chos Malal fue la capital del Territorio de Neuquén hasta 1904. En el Torreón Jazmín flamea la bandera trans: “me han dicho muchísimas veces, desde que empecé a estudiar hasta que empecé a trabajar que me vaya de acá a una ciudad más grande donde está más naturalizado, entre comillas, pero ¿cuál es la gracia?, ¿escapar de tu pasado? Mejor cambiarlo y mejorarlo para que las demás personas no pasen eso”.

En mi vida en general me siento privilegiada, porque por ejemplo desde temprana edad, cuando le dije a mi mamá que era una chica trans, ella no me echó de mi casa”.

Jazmín está actualmente terminando el secundario.
Hoy tiene 18 años. Nació en la ciudad del norte neuquino, con una población estimada de 14.325 personas. Foto Martín Muñoz.

Un hito en el camino de la ampliación de derechos

La ley de identidad de género fue sancionada el 9 de mayo de 2012, dos años después del matrimonio igualitario. Cosechó en el Senado 55 votos afirmativos y una abstención. No se registró ningún rechazo al proyecto.

Establece el derecho de cualquier persona a solicitar la rectificación registral cuando no coincida con su identidad de género autopercibida, sin necesidad de ningún trámite judicial.

El pedido debe gestionarse ante el Registro Civil que emitirá un documento nacional de identidad que consignará su nuevo nombre de pila, sexo e imagen y se expedirá una nueva partida de nacimiento.

La norma también regula el acceso de las personas a las intervenciones quirúrgicas totales y parciales, y tratamientos hormonales para quienes deseen modificar la apariencia de su cuerpo, sólo con el consentimiento informado. Todas las prestaciones de salud quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio.

Los trámites, hasta el momento, se hacen para cambiar de femenino a masculino, y viceversa. Hay una discusión abierta sobre si es necesario seguir consignando el sexo en la documentación y forzar a encuadrarlo en dos categorías binarias: varón/mujer.


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