Juan Carlos Cáceres busca la raíz negra del tango
El músico, pintor e historiador vuelve al país a presentar “Tango negro”.
El músico, pintor e historiador argentino Juan Carlos Cáceres acaba de presentar su investigación “Tango negro”, una obra en la que refuta algunos mitos ligados a esta música y en la que reivindica la influencia de la cultura negra en sus orígenes. Aunque está formulado como un libro ligeramente confesional en el que abundan las anécdotas jugosas, la tesis central y casi recurrente del músico radicado desde hace casi 43 años en París es la presencia de rastros afroamericanos en el tango y la omisión que se ha hecho de este dato a lo largo de la historiografía del género musical. “Yo descubrí esta presencia al cabo de años, porque al principio como todo porteño para mí era apenas una anécdota –indicó Cáceres–. Creo que esta negación está vinculada a la pereza y a la ignorancia de los investigadores del tango”. “Si uno estudia la cultura popular de barrios como Montserrat o San Telmo en esa época, va a darse cuenta de que hay una música que persiste en el tiempo, una tradición oral que se transmite de generación en generación y llega hasta el primer tango. Incluso muchos negros lo bailan, lo que pasa es que lo hacen encerrados y a oscuras, muy dentro de sus casas”, explicó. “En las raíces negras se encuentra el ritmo fundamental del tango, que no es ni más ni menos que el fruto del encuentro y el mestizaje de las diferentes tradiciones africanas”, aseguró. En “Tango negro”, recién editado por el sello Planeta, Cáceres sostiene que el mestizaje cultural del tango va del candombe, la habanera y la milonga hasta la Europa mediterránea y la influencia parisina de principios del siglo XX. “Habría que hablar de influencias directas e indirectas. Están los ritmos que son propios del Río de la Plata como el candombe, que es una especie de sincretismo ya africano en sí mismo y por el otro lado la música que llega a través del Caribe como el tangocongo y de Cuba la habanera”, explicó Cáceres. “Este tipo de cadencia lenta luego se va a fundir con la milonga, que viene del sur de Brasil y se transmite a través de las guerras en la época de Rosas por la confraternización de los gauchos en esa región. Esa milonga, cuando se transforma en urbana se mezcla con el candombe y da lugar al tango”, reseñó. “Después, hacia el final del siglo XIX aparecen otros autores negros más ilustrados como Carlos Posadas o Rosendo Mendizábal que le dan forma académica a esa incipiente forma musical que se termina de transformar con la aparición del bandoneón y el violín que viene de Europa central hasta configurar el tango que conocemos hoy día”, completó. ¿Qué tan decisiva fue la irrupción del bandoneón en la consolidación del tango? “Al principio, era un instrumento curioso que aparece furtivamente en 1870 y tarda unos cincuenta años en afirmarse. Por mucho tiempo fue considerado un instrumento ‘de gringos’ e incluso despreciado por músico de tango como Ángel Villoldo, por ejemplo”, apuntó. Además de llegar a Buenos Aires para acompañar el lanzamiento de su libro, Cáceres presentará su disco “Cuarenta años”, en el que repasa sus contribuciones más importantes a la música ciudadana, que exploró como músico, compositor, arreglador y cantante. “Comencé como músico de tango y porque lo conocía desde mi infancia, pero después también me interesaron el arte y el jazz. Con el tiempo y por curiosidad me pregunté de dónde venía esta música y a medida que avancé en mi trabajo y el origen aparece en ese tronco común que es la negritud”, señaló. (Télam)
El músico, pintor e historiador vuelve al país a presentar “Tango negro”.
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