Juan Cruz de Urquiza: jazz de puertas abiertas
El trompetista se presentará esta noche en el Cine Teatro Español, junto con el pianista Francisco Lo Vuolo y el Grupo de Jazz de Fundación Cultural Patagonia en “Lo mejor del jazz”. Antes de su llegada, habló con “Río Negro” acerca de su experiencia musical.
El Grupo de Jazz de Fundación Cultural Patagonia, dirigido por el guitarrista Luis Cide.
“En Neuquén voy a incorporarme a un repertorio que ya vienen trabajando”, avisa De Urquiza.
En “Lo mejor del jazz”, concierto organizado por Fundación Cultural Patagonia (FCP) con el auspicio de la Fundación Banco Provincia de Neuquén, el Grupo de Jazz de FCP actuará con Juan Cruz de Urquiza en trompeta y Francisco Lo Vuolo al piano. El trompetista habló con “Río Negro” antes de su actuación de esta noche a las 21, en el Cine Teatro Español de la capital neuquina.
P- En tu carrera, además de destacarte como músico de jazz, colaboraste con artistas de estilos muy diversos…
R- No sé si me lo propuse. Yo tenía un norte muy concreto de desarrollarme en el aspecto solista dentro del jazz. Era mi objetivo principal. Pasa que hay cuestiones que giran alrededor y se acercan, relacionadas con lo laboral, que yo entendí interesante hacerlas, en tanto y en cuanto no obstaculizara aquel objetivo, aparte de darme posibilidades de trabajo y otros aspectos. Esa diversidad de ámbitos y códigos musicales, sin duda me enriqueció un montón. Me permitió conocer una cantidad enorme de personas, aprender mucho y no limitarme al gueto específico de un ámbito tan chico como el jazzero.
Es verdad que, al menos localmente (en Buenos Aires), somos pocos. Ha crecido entre los argentinos, pero no deja de ser un espacio relativamente pequeño. Sobre todo porque tiene un circuito reducido donde tocar. Como te digo, no es que del vamos me propuse que se diera sí, pero ocurrió de ese modo y no solo lo celebro, sino que dejé crecer ese campo abierto de formación. Por ejemplo, el músico de jazz no es, por lo general, un gran lector de música, hace muy bien lo suyo pero si lo corrés de su nicho, lo ponés en problemas. Trabajar donde hay que resolver una partitura con distintas complejidades, tocarla casi a primera vista y ejercitar todo lo relacionado con la ductilidad estilística, es muy rico.
P- Te habrás topado con artistas populares, solo para centrarlos en un rubro, que escriben música y otros que no y tararean lo que quieren que toques…
R- Por supuesto, y eso también tiene su magia. Puede ocurrir que encuentre todo escrito, perfecto, lo que a veces juega en contra de no ser un buen lector; o que el productor me cante una melodía y explique con sus palabras qué quiere y yo debo interpretarlo mostrándole las mejores variantes posibles; entrarle a la idea musical que no necesariamente yo frecuento o desarrollo.
P- Estoy pensando en dos casos. Gustavo Santaolalla que no escribe partituras o Luis Salinas, con quien has tocado, eximio músico autodidacta y del que, como compañero de grabación y escenario, se aprende siempre… Eso marca tu apertura mental para vincularte sin prejuicios.
R- Sí, particularmente con músicos de ese nivel. Sería una torpeza de mi parte no relacionarme con colegas de semejante talla. Es verdad que son códigos diferentes, si bien en el caso de Luis hay una cercanía importante en muchos puntos, pero hay estilos más alejados, si se quiere, y es importante hacer lo que corresponde y no solo lo que estoy acostumbrado a realizar. Es un desafío que me atrae, me hace crecer y yo trato de darle un lugar importante en mi actividad cotidiana. Más allá de mantener el foco en lo que quiero y es parte de mí, mi propuesta como solista.
P- Te llevé por este camino porque ahora vas a tocar en Roca con Francisco Lo Vuolo y el Grupo de Jazz de Fundación Cultural Patagonia, otra posibilidad interesante de convivir con distintos grados de formación y experiencia, e integrarte a esa maravillosa relación que requiere la música.
R- Yo, básicamente, voy a incorporarme al repertorio que ellos están trabajando. Tal vez aporte una música propia, pero ellos me mandaron una abultada carpeta de obras, las estudié y es un lindo encuentro. El enriquecimiento es recíproco, cada uno va a tributar lo suyo; ellos lo que vienen trabajando en una muy buena comunicación con circuitos con los que no tenemos la posibilidad de tocar de manera regular. Un intercambio positivo que lamentablemente se da poco. Nuestro medio no nos ofrece las facilidades necesarias para que viajemos más, vengan más músicos a Buenos Aires a tocar y presentar sus trabajos. Es chico el espacio para la cantidad de propuestas que hay, las distancias son largas, las ayudas oficiales muy escasas y todo se hace difícil. Pero, es muy valioso cuando sucede.
P- Recién dijiste “estudié una abultada carpeta de obras…” Con el desarrollo que como instrumentista has alcanzado, como sesionista y compinche de tantos colegas, parecería que podés tocar de taquito. Sin embargo, tenés la disciplina y conciencia para estudiar.
R- Sí, porque cuando se toca jazz, hay un montón de aspectos preestablecidos. Una jam session es un encuentro informal donde nos ponemos de acuerdo en los temas que vamos a tocar, contamos cuatro y arrancamos como si nos conociéramos de toda la vida. Lo ya estudiado se cultiva, se sigue desarrollando a diario, pero después es posible encontrarse con un repertorio de un grupo de jazz de Río Negro con arreglos específicos, y hay que sentarse para hacerlo bien.
Yo puedo tener buena lectura, sacarlo adelante con un solo ensayo, pero luego está el interés propio de hacerlo con un nivel de profundidad mayor, y para eso hay que dedicarle tiempo, ver bien de qué se trata, trabajar algunos pasajes, practicarlo. Va también con las ganas de cada uno de tocarlo con el mayor porcentaje de posibilidades disponibles. Cuando Luis Cide (director del Grupo de Jazz de FCP) se ofreció a mandarme las partituras, me pareció bárbaro por sentarme, tomarme un buen rato la mayor cantidad de veces que pueda, para estudiarlas, tener las obras miradas, aprendidas y facilitar el ensamblado.
P- Construyendo en esas horas, la mejor y mayor calidad de convivencia para que todos los cables se conecten, afloren la emoción, la soltura, la expresividad que el jazz tiene y requiere.
R- La predisposición de querer, a partir de esa oportunidad, generar algo que valga la pena, tenga cierta trascendencia artística y un compartir bello para que esto vuelva a darse. Es la segunda vez que voy a tocar con ellos y estoy encantado de construir un nuevo capítulo tan bueno como el primero. Si cada uno se abre y ofrece lo suyo con la mejor de las entregas, no hay manera de que no salga algo interesante y rescatable.
Discografía
“Jazz Contemporáneo Argentino” – Quinteto Urbano (2000)
“Jazz Contemporáneo Argentino II” – Quinteto Urbano (2001)
“En Subida” – Quinteto Urbano (2003)
“De Este Lado” – Juan Cruz de Urquiza Cuarteto (2005)
“Vigilia” – Juan Cruz de Urquiza Cuarteto (2007)
“Strange Fruit” – Ligia Piro y Juan Cruz de Urquiza (2010)
“Trías” (2011)
“Indómita Luz” (2012)
“Convivencia” (2014)
Quién es
Juan Cruz de Urquiza
Trompetista, compositor y arreglador, nació en Buenos Aires en 1965. Egresó del Berklee College en 1993 graduado Major of Profesional Music. Fue co-fundador, en 1999, del Quinteto Urbano y su actividad solista ya cuenta con nueve discos. Además, integra el grupo Los Guachos, del pianista y compositor Guillermo Klein, y es un docente cuyas clases han nutrido a buena parte de los trompetistas que hoy protagonizan la escena jazzera nacional. En 2005 encaró un nuevo proyecto con Miguel Tarzia, Mariano Otero y Pipi Piazzolla. Ese año recibió el Premio Konex como uno de los mejores solistas de jazz de la década en Argentina, galardón que repitió en 2015. Sobresalen sus actuaciones con Paquito D’Rivera, Chucho Valdés (en el Colón, con la Filarmónica de BA), Marc Copland, Osvaldo Fattoruso, Luis Salinas, Javier Malosetti, Mono Fontana; y sus participaciones junto a Ligia Piro, Caetano Veloso, Deep Purple y Los Redonditos de Ricota, entre otros.
Quién es
Francisco Lo Vuolo
Es un joven pianista santafesino (36) egresado de la EMC de BA, donde le otorgaron una beca para participar en el Festival Internacional Jazz Plaza en La Habana.
Tocó con Gustavo Bergalli, Horacio Fumero, Mariano Otero, Andrés Boiarsky, Luis Nacht, George Garzone, Perico Sambeat, Conrad Herdwig, Andy Hunter, Nick Finzer, Remigio Pereyra Pintos, Matt Blostein, Paquito D’Rivera, Enrique Norris y la cantante Flopa Suksdors el 3 de marzo en Paraná.
Recibió el Premio Clarín Revelación del Jazz en 2004 y grabó los compactos “Kuchiku” (05), “Vueltas” (11), “Segment” (12), “Back in town” y “In walked Francis” (14). Su universo musical no se restringe solo al jazz, Wolfang Mozart, Alban Berg y Keith Jarrett conviven armónicamente con Thelonious Monk, Billy Strayhorn, Cole Porter y Louis Armstrong.
El programa
El programa del concierto de hoy a las 21, en el Cine Teatro Español (Avenida Argentina 235) de la capital neuquina, está compuesto por “Cool struttin’” de Sonny Clark, “Camarada Conrad” de Bill Evans, “Little man” de Charles Fambrough, “Salve salve Patagonia” de Luis Cide, “Laura” de David Raksin, “Blue march” de Benny Golson, “Minor blues” de Kurt Rosewinkel, “Hide and seek” de Joshua Redman, “Killer Joe” de Benny Golson y “CCP” de Guillermo Lancelotti.
Las localidades anticipadas, están en venta en Todomúsica, Avenida Argentina 261, Neuquén, y tienen un valor de $ 100.
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