«Disparó cerca de mi cara»: el ataque que antecedió al femicidio de Gisela en Centenario

"Me agredía frecuentemente delante de mi hija y temía por mi vida", aseguró la mujer en la denuncia que realizó en 2021, en la comisaría, cuando suexpareja Roberto Figueroa, ahora imputado por asesinarla, ingresó a su casa con un arma.

«La relación con mi expareja siempre fue muy conflictiva fui víctima de violencia física y psicológica por su parte, lo denuncié en dos oportunidades, pero nunca solicité medidas cautelares porque me reconciliaba a la brevedad«. Así comienza el relato que hizo Gisela Fuentes ante una cabo de la comisaría quinta de Centenario el 27 de noviembre de 2021, a la 13. El día anterior Roberto Figueroa había entrado a su casa con un arma y disparado. Dos años después hizo lo mismo pero esta vez cometió el femicidio.

Este hecho fue investigado y archivado por la fiscalía, que planteó que carecía de evidencia para sostener la acusación. Parte de la prueba se «extravió».

Gisela había estado en pareja con Figueroa durante 11 años y tenían una hija en común, menor de edad. En ese momento hacía un año que estaban separados.

«Tomé la decisión de dar por finalizada la relación, ya que me agredía frecuentemente delante de mi hija y temía por mi vida. Desde que nos separamos él me sigue controlando, no deja que nadie vaya a mi casa, me prohíbe salir, no me ha dejado rehacer mi vida, cuando ve a nuestra hija solo le pregunta por mi vida, por lo que yo hago, la pone en una situación incómoda», afirmó la mujer.

En el acta de denuncia que toma la policía, encuadrada en la ley 2785, hay un ítem que es tiempo de maltrato, el período desde el cual las mujeres se encuentran en una situación de violencia de género de acuerdo a su percepción. En el caso de Gisela está escrito de 6 a 10 años.

Ella contó que el 26 de noviembre de 2021, a las 23, estaba en su casa junto a su hija mayor y un amigo. Llegó Figueroa en un auto Volkswagen Vento bordo gris oscuro, con vidrios polarizados, y pateó la puerta. Cuando Gisela salió a ver qué sucedía, el hombre ya estaba adentro. Indicó que él tenía «un arma de fuego calibre 22 en sus manos» con la que efectuó «un disparo donde el estallido fue tan cerca de mi cara que me aturdió y caí al piso».

Su hija forcejeó con él ya que, dijo, «me quiso apuntar nuevamente». «Al levantarme vi que mi amigo salió corriendo al baño para esconderse y nuevamente mi expareja efectúa otro disparo que impactó cerca de la puerta del baño, luego escuché dos disparos más, pero no vi hacia donde apuntó porque me resguardé, solo escuchaba que gritaba que yo era una hija de puta y decía que mi amigo seguro era mi pareja, como así me amenazó que me iba a matar«, detalló.

Al salir de la casa Figueroa rompió los vidrios del auto del amigo de Gisela y siguió insultándola. Ella llamó a la policía y vino una ambulancia para asistirla.

«Radico la presente denuncia a fin de solicitar medidas cautelares ya que temo por mi vida y la vida de mis hijas, mi expareja es una persona sumamente violenta y capaz de cumplir con su amenaza», manifestó.


Femicidio en Centenario: «Se advierte en los hechos una situación grave»


Desde la comisaría se comunicaron ese mismo día con la guardia de la Oficina de Violencia del Poder Judicial (OV). La operadora jurídica asentó: «El oficial me adelanta denuncia policial con el relato de los hechos. Se advierte en los hechos una situación grave». Mencionó que la fiscalía de turno ordenó: «allanamiento en el domicilio del agresor, secuestro del vehículo en el cual se movilizaba y la detención del mismo».

El juez de Familia de turno era Jorge Sepúlveda. Dispuso una serie de medidas cautelares para que cese la violencia: prohibición de acercamiento durante 60 días, rondines policiales durante siete días y se ordenó la intervención del equipo interdisciplinario de la OV.

El 1 de diciembre de 2021 la jueza de Familia, Adriana Saralegui, ratificó y amplió las medidas: la consigna no solo iba a estar en la casa de Gisela, sino en su trabajo, y además se le entregó un dispositivo dual, que permitía rastrearla por geolocalización. Todo por 90 días.

La fiscalía había iniciado una investigación por abuso de armas contra Figueroa.

Una aclaración importante: la justicia de Familia interviene con medidas de protección. No determina si se cometió o no el hecho denunciado y quién lo hizo. Eso es responsabilidad de la justicia penal.

En marzo de 2022 Saralegui se comunicó con Gisela. La mujer afirmó que no había tenido contacto con él por ningún medio y que el dispositivo funcionaba bien. Agregó que había gestionado un turno para recibir acompañamiento psicológico. En abril volvieron a preguntarle lo mismo.

Por entonces iba a realizarse una audiencia de formulación de cargos contra Figueroa, que se postergó porque el defensor no podía en la fecha asignada.

El 1 de junio la joven respondió que se encontraba bien, que hacía meses que no tenía contacto con el denunciado y que seguía en tratamiento. El 6 de junio al no haber medida cautelares vigentes ni presentarse nuevo hechos de violencia, Saralegui archivó el caso.

El mismo temperamento tomó la fiscal de Violencia de Género, Carolina Mauri, pero sus fundamentos fueron otros.


Femicidio en Centenario: Plomos extraviados


En el archivo que obtuvo este medio, Mauri señaló que se realizaron pericias en la casa «pudiéndose encontrar impactos de proyectil sobre las paredes de la vivienda». Planteó que nunca dieron con el arma que usó Figueroa ese día. Precisó que como la vivienda está en un sector de parcelas «no existen edificaciones alrededor, ni vecinos linderos» que pudieran testimoniar.

No explica si entrevistó a la hija mayor de Gisela que forcejeó con Figueroa, ni a su amigo que se encerró en el baño, y en qué consistieron esas declaraciones. Esto no significa que no lo haya hecho, en el contenido del archivo no está.

Sostuvo que se secuestraron en la casa dos plomos deformados y que fueron entregados «por error a la fiscalía de admisión de casos, donde se extravió y a la fecha no se han encontrado, pese a la intensiva búsqueda realizada». Tampoco informa si se abrió un sumario o se le impuso una sanción a quien perdió esta prueba.

En este contexto la fiscal consideró que no había evidencia para esclarecer el caso por eso no avanzó en una acusación y optó por el archivo.

Consultada por el diario, contestó: «Podría haber formulado cargos, pero sin esos elementos es probable que al imputado lo hubieran sobreseído, y eso es irrevocable«.

El fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid anticipó a RÍO NEGRO que le pidió un informe a Mauri para conocer los motivos que la llevaron a fundar su decisión.

El domingo 1 de octubre, a las 6 de la mañana, Figueroa estacionó su vehículo saltó un portón y gritó: «con quién estás, lo voy a matar«. Baleó a Gisela e hirió al hombre que se encontraba con ella.

Este es el sexto femicidio que se produce en lo que va de 2023, cuyas víctimas fueron: Norma Morales, Luz Prieto, Cristina González, Karen Ibarra y Carolina Epullán.


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