La banalización de la historia

Por Redacción

El ministro de Educación Esteban Bullrich sostuvo que Ana Frank, “es un símbolo muy importante, especialmente trabajando en Educación. Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia”.

¿El genocidio que encabezó Adolf Hitler no fue capaz de unir al mundo? ¿Por qué lo dijo? Con este discurso banaliza la historia.

Paralelamente, hace sólo unas semanas, Mauricio Macri le otorgó el Collar de la Orden del Libertador San Martín al rey de España, Felipe VI.

Felipe VI es descendiente de Fernando VII, quien era el rey español cuando Argentina se independizó en 1816 al mando del general San Martín.

¿Por qué le entregó esa distinción a la autoridad máxima de una monarquía? ¿Por qué le entregó la distinción de uno de nuestros libertadores al descendiente directo del rey que nos sometió?

Lo que parece buscar la gestión actual con estos discursos es banalizar la política y la historia.

Porque banalizando la historia se fortalece el discurso de la antipolítica. El discurso de un mundo imposible sin conflictos basado en los supuestos “diálogo” y “unidad”. Supuesto diálogo porque en realidad en ese modelo domina una única voz: la del discurso hegemónico.

Si no hay conflictos, no hay política. Sin ellos, no hay cambios posibles.

A modo de ejemplo: sin luchas no tendríamos independencia, sin movilizaciones populares no tendríamos justicia social y sin militancia no tendríamos democracia.

Lo que busca la antipolítica es que nos olvidemos de las luchas, y de esa manera mantener el status quo.

Vivimos en un mundo profundamente inequitativo. Un mundo con personas que se imponen sobre otras, como los reyes. Donde las ocho personas más ricas acumulan más riqueza que la mitad de la población del mundo más pobre. Una sociedad donde se imponen mediante los medios masivos de comunicación formas de ver e interpretar la realidad.

La antipolítica busca sostener este presente injusto y violento. La banalización de nuestra historia emancipadora nos invita a la resignación de nuestro presente.

“Seamos libres, lo demás no importa nada”, afirmó José de San Martín. ¿Somos libres? Estamos dominados con nuevas cadenas: cadenas económicas, sociales y culturales.

Rompamos las cadenas de la dependencia económica y cultural. Recuperemos la historia y la política, trabajemos por nuevas emancipaciones para construir un mundo más equitativo para todas y todos.

*Licenciado en Comunicación Social de la UNLZ y docente de la UNRN

Vivimos en un mundo profundamente inequitativo. Las ocho personas más ricas acumulan más riqueza que la mitad de la población más pobre.

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Vivimos en un mundo profundamente inequitativo. Las ocho personas más ricas acumulan más riqueza que la mitad de la población más pobre.

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